diciembre 02, 2012

Un hijo

Mi nombre mal escrito en la pulsera de nacimiento de Fernando.


Se que tengo abandonado este espacio. Tanto así me ha absorbido la novedad y el placer de la maternidad estrenada. De hecho, tecleo este post con una sola mano. El otro brazo esta ocupado sosteniendo a Fernando mientras mama uno de mis senos.

Dejo este poema aquí. Lo compartí en otro espacios, pero quiero dejar constancia de este en el espacio que dedico a la literatura.

Los Hijos Infinitos
Andrés Eloy Blanco


Cuando se tiene un hijo,
se tiene al hijo de la casa y al de la calle entera,
se tiene al que cabalga en el cuadril de la mendiga
y al del coche que empuja la institutriz inglesa
y al niño gringo que carga la criolla
y al niño blanco que carga la negra
y al niño indio que carga la india
y al niño negro que carga la tierra.


Cuando se tiene un hijo, se tienen tantos niños
que la calle se llena
y la plaza y el puente
y el mercado y la iglesia
y es nuestro cualquier niño cuando cruza la calle
y el coche lo atropella
y cuando se asoma al balcón
y cuando se arrima a la alberca;
y cuando un niño grita, no sabemos
si lo nuestro es el grito o es el niño,
y si le sangran y se queja,
por el momento no sabríamos
si el ¡ay! es suyo o si la sangre es nuestra.

Cuando se tiene un hijo, es nuestro el niño
que acompaña a la ciega
y las Meninas y la misma enana
y el Príncipe de Francia y su Princesa
y el que tiene San Antonio en los brazos
y el que tiene la Coromoto en las piernas.
Cuando se tiene un hijo, toda risa nos cala,
todo llanto nos crispa, venga de donde venga.
Cuando se tiene un hijo, se tiene el mundo adentro
y el corazón afuera.
Y cuando se tienen dos hijos
se tienen todos los hijos de la tierra,
los millones de hijos con que las tierras lloran,
con que las madres ríen, con que los mundos sueñan,
los que Paul Fort quería con las manos unidas
para que el mundo fuera la canción de una rueda,
los que el Hombre de Estado, que tiene un lindo niño,
quiere con Dios adentro y las tripas afuera,
los que escaparon de Herodes para caer en Hiroshima
entreabiertos los ojos, como los niños de la guerra,
porque basta para que salga toda la luz de un niño
una rendija china o una mirada japonesa.

Cuando se tienen dos hijos
se tiene todo el miedo del planeta,
todo el miedo a los hombres luminosos
que quieren asesinar la luz y arriar las velas
y ensangrentar las pelotas de goma
y zambullir en llanto ferrocarriles de cuerda.
Cuando se tienen dos hijos
se tiene la alegría y el ¡ay! del mundo en dos cabezas,
toda la angustia y toda la esperanza,
la luz y el llanto, a ver cuál es el que nos llega,
si el modo de llorar del universo
el modo de alumbrar de las estrellas.



septiembre 29, 2012

Un poemario

Termine un poemario. Creo.

Digo creo porque soy de las que siempre las palabras les dejan dudas de su finitud.

Puedo decir que es un poemario de puertas cerradas. No, no habla de mi próxima maternidad, ni de mi hijo. De hecho, no escribí ningún poema sobre mi embarazo, ni sobre el hijo que espero y que llegará en cualquier momento.

No sé el porqué.

Si escribí un blog sobre embarazo, pero nada de poesía sobre él.

Quizás lo haga luego, o no lo haga nunca.

Volviendo al poemario. Ahí está. No sé cuando lo publicaré, pero espero hacerlo.

Habla de algo muerto que sigue vivo. Eso creo.


septiembre 03, 2012

El viaje del elefante



Después de la decepción de "El sueño del Celta", de Mario Vargas Llosa, leer "El viaje del elefante", de José Saramago fue como sonreír porque sí.

De decir algo, podría decir todo, o nada. Todo porque es una novela corta, sencilla, pero honda en los personajes de Shubro, el conarca, del rey de Portugal y su esposa Catalina, del archiduque de Austria y su archiduquesa, de los bueyes, los soldados...unidos en sus debilidades humanas en un elefante.


No pude evitar imaginarme al travesía, visualmente. Ver al elefante Salomón caminar, lentamente, entre los humanos que disputan sus creencias, sus visiones, y su historia. La lentitud de elefante, su presencia grande, sin voz pero con voto, y muy pesado, entre los que parlotean sus parar, con sus poses, me dejaron esa sensación del viaje que siempre es la vida, de lo que aquello que no habla pero es puede significar en ella.

O no decir nada, nada más que Saramago enternece y cuestiona, como siempre, con esta, su última novela publicada antes de morir.


julio 29, 2012

Matar al padre

Padre mío
que caminas en las sombras
colocando cenizas bajo mis pies
huye de mí
corre a esconderte de tu nombre
de tu herencia de jaulas vacías
huye, padre mío,
que no te alcance el desierto que me dejaste de cobija
destierrate la ausencia
cierra los ojos por tu cuenta, a tu modo,
dame la espalda
huye
llévate las tristísimas flores
las tristísimas muñecas
el tristísimo aliento que me soplas en el cuello

sálvate de la sentencia, padre mío.

Tu niña ha muerto.

julio 19, 2012

Manual para asesinar narcisos


Ayer me toco la tarea de estar presente en la voz de la escritora Farah Hallal con este texto, que habla sobre  lo que como lectora atrape de un poemario, el poemario "Manual para matar narcisos", de Rossalina Benjamín, texto que ganó el Premio Joven de Poesía de la Feria Internacional del Libro del 2011.

Recuerdo la primera vez que escuche leer a Rossalina, hace dos años en la Feria del Libro. Me gustó. Desde hace dos años he coincidido con ella en un espacio "Y también soy palabra", que algunas escritoras hemos construido para dar y recibir desde la literatura.

Anoche hubo un conversatorio sobre el poemario de Rossalina. Esto fue lo que mi voz desde la distancia expreso sobre una lectura que recomiendo.

Manual para asesinar narcisos o el juego de morderse la cola

Argénida Romero

Buenas noches, es lo primero. Espero que él o la que lea estas pocas líneas sobre el poemario “Manual para asesinar narcisos”, de Rossalina Benjamín, que leí y releí con un gusto desosegado, sepa transmitir de alguna manera que quisiera estar yo en su lugar.

Luego de este saludo, cortante lo sé, también espero que los presentes en este conversatorio hayan pasado por el grato momento de desosegarse con los poemas de Rossalina, y de no ser así, pues quizás algo de lo que diga les invite irremediablemente a hacerse cómplice del cadáver de cada narciso que Rossalina nos deja para resucitarlo, si queremos.

A mitad del libro, cuando leía el poema “Anónima y salvaje” y levante los ojos por primera vez desde que abrí el poemario, recordé una frase leída en un artículo de la premio nobel Herta Müller: “Quién sabe: lo que escribo lo tengo que comer, lo que no escribo me devora a mí. No desaparece porque lo coma. Y no desaparezco porque me devore”.

Porque el poemario de Rossalina es como eso, un viaje tras nuestra propia cola para comerla, en un juego en que al final terminamos comiéndonos para convertirnos en… una pregunta o una posible respuesta ante la imagen de las sobras que nos desasosiegan y que empieza por ser el ojo que nos arropa, que nos pone en la mira, y que Rossalina nos invita a mirar también. “No puedo dormir,/porque hay un ojo aterrador que me vigila,/buscando desnudarme a mí misma”.

Entonces, al pie del descubrimiento de este “ojo infinito”, Rossalina nos advierte sobre las instrucciones para matar nuestros narcisos, o que es lo mismo, para cuestionar la imagen que nos vuelve moles de un oro que no tiene cotización en ningún mercado.

A partir de ahí, entre los versos y los pies de nota en que una prosa, no falta de música de suspenso, nos quedamos  sin otra salida que de armarnos y nos desarmarnos o, como pensando en Müller: de comernos y descomernos.

Y la voz de Rossalina parece zarandear todo para que comamos: “Comienzo a atravesar la vida con las manos vacías/sin saber qué esperar, pero hambrienta de todo:/¡Vengo a comerme el mundo!”, para luego hacer ver que, posiblemente, los comidos fuimos nosotros: “Y será esa misma sed la que me ha de encadenar/a este espacio abierto de la jaula,/que ya los insectos empiezan a nombrar/con el olor inconfundible de mis huesos”.

Ahí estamos, donde hemos estado siempre, en el circulo de la cola que seguimos y nos sigue, en un plantado desasosiego con las armas a tomar y que Rossalina sabe estructurar en un viaje donde lo humano no solo tiene sus palabras de mujer, sino un eco que apela a los abismos de todos y todas, y que suele ser patente en los cierres de muchos de sus poemas. “Tú, que desde el principio de los tiempos,/te has venido disfrazando de tu otro yo, cada vez más extraño,/más parecido a ti mismo,/tanto que a veces te confundes,/pero no te importa:/serás sin duda El Elegido”.

Y en este punto les puedo decir que es esto lo que más me gusta del “Manual para asesinar narcisos”. No te deja impasible, no te deja tranquilo, no te deja inmune. Te deja frente a la imagen de mole de oro, al reflejo de tu Narciso. Lo mejor de eso es que lo hace desde las palabras simples que se vuelven un mortero personal al ser encadenadas. Y no hay mayor fuerza que esa cuando se escribe, y como lectora agradezco: matar la grandilocuencia del cliché y armar las palabras cotidianas de un sentido terrenalmente sublime, lo que te hace perdonar encontrarte con la frase de una canción de Enrique Bunbury, si es que nunca has escuchado una canción  Enrique Bunbury.

Rossalina Benjamín
Y cuando se lee el poema “El jardín abandonado” sabes ya que no es solo el discurso de Rossalina sobre Rossalina ante la ciudad, o la muerte, o el sentido, o el amor, o todo lo contrario a la ciudad, a la muerte, al sentido y al amor, sino que ya eres cómplice de su invitación. Un banquete servido para tu cola que ya no puedes dejar a un lado hasta el final.

“Permanece aquí el olvido de los hombres.../Y, usted, que ha saltado al otro lado del disfraz,/desvinculado,/re-escriba este poema, regréselo al silencio”.

Y aquí vuelves a tu cola, al juego de comerte y dejarte comer, y con el arma en la mano preguntarnos si somos capaces de asesinar nuestros narcisos o de resucitarlos al releer el poemario de Rossalina, con ese gusto por el desasosiego que nos rescata lo humano.




junio 17, 2012

Gestaciones



Ando perdida del blog. De la poesía, de la mía.

Leo, de todo un poco, pero leo. Poesía, también, no tanto como quisiera.

Demasiados libros pendientes. Mucha lectura en la pantalla del computador.

Crónicas pendientes de mi reciente viaje a Alemania.

Ya me pagaré las ausencias.

Ahora ando ocupada en mi vientre crecido. En un bebe que se forma dentro de mí. En un futuro que no imagino y que trastoca el presente. Escribo un diario sobre esta ocupación, un diario que compartiré en algún momento, supongo. Escribo trivialidades sobre mi vientre crecido, sobre esto que me cambia y, entre líneas, quizás el miedo de perder algo que soy y de ganar a otra que seré.

Cambios, eternos cambios, recurrentes cambios.

Vida.

mayo 07, 2012

Poemas en Chicago

Agradecer al escritor dominicano, residente en Chicago, Rey Andujar, quien presentó para su publicación algunos de mis poemas en la revista literaria Contratiempo.

Caminan lejos esos hijos divorciados y dueños de mis palabras sueltas.

Aquí los pueden leer. http://issuu.com/contratiempo/docs/contratiempo94





abril 19, 2012

Depende






A Esperanza


La muerte es un cataclismo

o depende
desde donde cae
a cuántos metros
a lo que huela
a su peso sobre la calle que miras
antes de la llamada

murió, te dicen
su nombre, te dicen

y repites
su nombre

y otra llora
a la distancia de lo que eres.

marzo 16, 2012

Y también soy palabra

Ser mujer.

¿Existirán varias formas de ser mujer?

Nacemos mujeres. Yo nací mujer. Millones de seres humanos son mujeres. En mi caso, esperaban un varón, por lo que mi nombre ni siquiera estaba contemplando. Me nombró el recuerdo de mi bisabuela paterna. El segundo nombre, una costumbre muy latinoamericana, fue un sugerencia de la secretaria que anotaba datos.

Entonces soy mujer con nombres. Hija y hermana. Con una nacionalidad. Ahora tengo dos. Luego he sido estudiante, novia, amiga, soltera, pecosa, periodista, vecina, esposa...más etiquetas llegarán mientras sea mujer viva. Después seré una mujer muerta. Todos llegamos a serlo, hombres y mujeres. Los motivos de la muerte pueden ser muchos. Achaques de vejez, un choque de auto, ahogada...pero moriré igual que las 50 mujeres que desde el primero de enero de este año hasta hoy han muerto a balazos, cuchilladas, ahorcadas, violadas...asesinadas por un hombre a quien amaron, o creyeron amar. La muerte es la misma, su camino es el diferente.

Pero la mujer que soy, y que son millones, entre la vida y la muerte, somos. Somos de muchas maneras, o de las que nos dejan ser, o de las que luchamos por conseguir ser. Esa línea entre un punto y el otro nos da un lugar, un pequeño lugar, en el mundo.

Y nos pensamos mujer, a veces. Nos dibujamos mujer, nos destruimos, nos rehacemos. Y la palabra también se nos hace carne.

La palabra. Nos dicen, nos decimos, nos contamos, nos cuentan. Y la palabra puede ser puente, o escalera, o abismo.

La semana pasada, el 8 de marzo, ese día en que nos felicitan no sé para qué ni por qué, la palabra que habita en mi y en muchas otras hizo un puente. Y descubrimos la palabra, que se hace carne, habitada en otras mujeres. En este caso fueron 300. Hijas, hermanas, madres, solteras, casadas, viudas, altas, pequeñas...con etiquetas, con nombres, con un punto inicial y una línea en curso, detenidas en un lugar. Dibujadas, destruidas y rehechas.

Y las mujeres que somos se encontraron. Y fuimos por un momento un mar de líneas y puntos. Mujeres con historias, con palabras.

La palabra habitó entre nosotras.

Entonces supe que la eternidad es posible, entre un punto y otro punto, entre la vida y la muerte. Y en ella, ser mujer es ser todas las mujeres.



febrero 29, 2012

"A la garata con puño": muestra de la poesía dominicana actual.

En la revista Punto de Partida de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Los poemas forman parte de una antología "A la garata con puño", recopilada por la escritora dominicana Ariadna Vásquez, quien me invitó a participar.

En la antología figuran Homero Pumarol, Frank Báez, Alexei Tellerías, Alejandro González, Daniela Cruz, Deidamia Galán, Luis Reynaldo Pérez, Sussy Santana, Jennifer Marlene, Rossalinna Benjamín y Rey Andujar.

Para leer la antología (en PDF) dar click en la imagen.



Actualización (31 de mayo 2012). El señor Luis Beiro hizo una reseña sobre la escritora Ariadna Vásquez y la antología. Pueden leerla aquí: La antología de Ariadna Vásquez.

febrero 14, 2012

Amor

Hace años vi está película, que es una serie de cortos. En ese época el amor era una metáfora triste para mí. De todos los cortos, el que más me gustó fue este. Lo comparto.



febrero 07, 2012

"La vida pasajera", la migración y la familia


La leí en dos días. No pude despegarme de su historia. No pude evitar reír, llorar, compadecer, alegrarme, releer párrafos, admirar, reflexionar. La novela "La vida pasajera", de Víctor Manuel Ramos, es un viaje emocionante que te deja la sensación de compañía de sentimientos con los personajes que viven en ella, la familia Espinal.

Entre la vida rural de Damajagua Adentro, de la ciudad de Santiago y New York acompañé a los Espinal en un viaje de ida y regreso, de regreso e ida, en el que la migración se vuelve un cuerpo que camina, decide, da y quita. Un juez que gobierna el destino.

Ramona y Plinio, los cabeza de familia, me dibujaron ese mundo lejano de la vida dura del campo dominicano, donde lo mágico-religioso, la naturaleza, la pobreza y el afán de sobrevivir marcan y las descripciones de Víctor, tan vívidas que me dieron la sensación de estar caminando sobre los mismos pasos de los protagonistas, en la creación del barrio Los Quemados, en la esperanza de una vida mejor y de como esa vida mejor, ese sueño americano, viene a su manera y nunca a la manera en que queremos que sea.

Los descendientes de Ramona y Plinio (Graciela, Antonio y Carmela) nos muestran los distintos caminos-destinos en que nos puede llevar el sueño que queremos hacer realidad, desde la pobreza, el desamparo, la superación, la vida sin recetas. Moldearse para sobrevivir y lo que rescatamos para mantener un lazo con lo que fuimos.

Los lugares son también protagonistas. Tremenda impresión me deparó esta descripción de la ciudad de New York, yo que nunca he estado ahí. Es palpar con palabras una vista de los que desde la migración reciben a una ciudad como ésta.

"Vista desde dentro, Nueva York era un desorden de formas geométricas y calles estrechas que no llevan a ningún lugar en particular. El paisaje es una sucesión de siluetas marrones, grisáceas y oscuras que se resistían a armonizar entre sí. Cada forma, cada muro, cada acera, cada letrero, cada edificio, reclamaba su individualidad y la pregonaba al mundo. Nueva York, más que todo, era en sí misma un mundo de muchos niveles que se habitaba sin estar consciente de ello".

Me gustan las historias que se me pegan por dentro, como un espejo de otras cosas que he vivido o que he creído vivir, o que quisiera vivir. La migración es una realidad de muchos. Una de las escenas que más gocé, porque se goza con esta historia, es definitivamente la llegada al aeropuerto de Plinio y Ramona con uno de sus nietos. La reunión que sumó a todos los Espinal de otro lado del charco, como solemos decir, y que fue culmen o inicio, todo depende de como lo veamos. A mí me recordó una escena muy familiar cuando emigré de niña desde Venezuela a República Dominicana.

"Los que esperaban del otro lado armaron tal escándalo que provocó la aparición de dos policías en la salida número trece de American Airlines. Se abrazaban y se besaban y se tomaban fotos, y se volvian a abrazar y besar. Ramona lloraba, y Graciela lloraba, y Justina lloraba, y Carmela lloraba porque veía a las otras llorando. Los hombres se morían de risa. Gerardo Macías, un taxista que era el novio de Justina, prendió una luz grandísima que cegó a varios, incluyendo a los policías, y se echó una cámara pesadísima al hombro para grabar el momento".

La historia transcurre como la vida, la vida del migrante, la vida pasajera de las cosas inconclusas.

Gracias, Víctor, por revivir, llorar y reír con la vida de otros que es la de muchos. No en balde la Academia Norteamericana de la Lengua Española premió esta novela. Felicidades por hacer de un libro una experiencia tan grata.

febrero 01, 2012

Wislawa Szymborska 1923-2012

Reuters



Siento una delicia por sus poemas. Comunes en la forma, totales en el fondo. Hoy murió Wislawa. Polaca. 88 años. Premio Nobel de Literatura 1996. Gracias por la poesía.

Este es uno de mis favoritos de ella.


Agradecimiento

Debo mucho
a quienes no amo.

El alivio con que acepto
que son más queridos por otro.

La alegría de no ser yo
el lobo de sus ovejas.

Estoy en paz con ellos
y en libertad con ellos,
yeso el amor ni puede darlo
ni sabe tomarlo.

No los espero
en un ir y venir de la ventana a la puerta.
Paciente
casi como un reloj de sol
entiendo
lo que el amor no entiende;
perdono
lo que el amor jamás perdonaría.

Desde el encuentro hasta la carta
no pasa una eternidad,
sino simplemente unos días o semanas.

Los viajes con ellos siempre son un éxito,
los conciertos son escuchados,
las catedrales visitadas,
los paisajes nítidos.

Y cuando nos separan
lejanos países
son países
bien conocidos en los mapas.

Es gracias a ellos
que yo vivo en tres dimensiones,
en un espacio no-lírico y no-retórico,
con un horizonte real por lo móvil.

Ni siquiera imaginan
cuánto hay en sus manos vacías.

"No les debo nada",
diría el amor
sobre este tema abierto.

De "El gran número" 1976
Versión de Abel A. Murcia

enero 22, 2012

Homero Pumarol

El pasado viernes 13 de enero, Ediciones De a Poco puso en circulación "Poesía Reunida 2000-2011", de Homero Pumarol.

Homero Pumarol. Homerito, le dicen. Confieso que mucha de su primera poesía no me gusta. De los primeros poemas que conocí de él hace unos años me encantó "Jack Veneno ha muerto". Seguí su primer blog, Hugo de China. Escogía lo que me gustaban, como todo lector.

Fue diferente cuando lo vi en persona, presentando El Hombrecito con el poeta Frank Báez. Algunos de sus poemas siguieron sin gustarme, pero descubrí otros que siguen anotados, acariciados y queridos.

Su poesía, según lo que siento de ella, es la que dicen se inscribe en lo que definen "poesía urbana", una definición que no me dice nada. Sobre las urbes se ha escrito desde hace mucho (tomando el concepto de manera literal), y ese estilo directo, con metáforas cotidianas y explosivas, no es una novedad (tomando el concepto que dicen que encierra). En este punto recuerdo a René del Risco. Pero si algunos quieren verlo como el agua hervida recién inventada, pues nada que decir.

De Pumarol y los poemas de él que me gustan les puedo decir que abren como dagas en la cotidianidad, pero no para decirnos lo mismo que dicen los carteles de anuncios en las calles, ni para reiterar el discurso maniado de los comerciales, ni para construir un circulo de muchas palabras que podrían resumirse en dos. No. Es una daga que hace concreto lo que no palpas y te hace plantearte preguntas, y te acongoja, y te presenta el día pegajoso entre las manos y te da una bofetada. Y te ríes o lloras...o ambas cosas.

Eso es la poesía de Homero para mí, de los poemas de él que me gustan. Hace casi dos años tuvo un accidente, del que muchos pensaron no se recuperaría. Pero lo hizo. Cuando lo volví ver, hace unos meses, en una nueva presentación de El Hombrecito, lloré de felicidad y de una congoja nostálgica. Ahora tiene otro blog, Ya estuvo bueno.

Soy una llorona.

Sobre la poesía reunida de Pumarol el escritor Frank Báez hizo una reseña donde dice a su manera lo que es Homero para él, una manera que me regaló el texto más fuerte y hermoso de este fin de semana y que terminé de leer llorando, pero no de tristeza, sino de algo que quizás Homero podría describir en algún poema. Aquí se los dejo.

LITERATURA
Una amistad literaria
PUMAROL ES UNO DE LOS POETAS DOMINICANOS MÁS IMPORTANTES E INFLUYENTES DEL CAMBIO DE SIGLO
Frank Báez
Santo Domingo

Empezó a principios de la década pasada cuando una muchacha bonita y bien vestida se apareció con un librito de un joven poeta al taller literario que yo frecuentaba.

Su presencia resultó llamativa, sobre todo por el hecho de que era mujer y de que muchos de los talleristas estaban más interesados en ligar que en compartir sus poemas. Seguir leyendo

enero 11, 2012

Los votos de Waldo


Descubrir lo que siento por usted, compañera a veces se me hace tan difícil; tratar de escribir mis promesas ha sido mucho más complicado. He tratado de escribirlas tantas veces desde que teníamos una fecha que no logro sentirme a gusto con ninguna de las ideas que llegan a mi cabeza desde entonces, como al final lo dejé para el último minuto, igual lo voy a intentar:

Prometo amarte, porque descubrir que amas a alguien como descubrí que te amo a veces puede contrariar todo lo que eres si no sabes madurarlo. Amarte no debe ser un sentimiento vocal, de esos que gritas como si fuera una medalla olímpica; espero que esta continuidad me lleve a amarte cada segundo un poco más hasta que la vida nos lo permita.

Prometo llevarte de la mano cada vez que lo necesites; dejar que tú hagas lo mismo; que seamos cómplices en cada mañana que nos llegue juntos, sin importar cuán difícil o incómodo sea. Sé bien que son acciones que hemos tomado desde aquella cocina que nos sirvió de puente un Octubre (Aylan!), pero nunca está demás extender las intenciones para siempre.

Prometo que lavaré los platos aunque lo odio, que me despertaré cuando los niños lloren en las madrugadas, prometo que aunque el Barcelona juegue la final de la Champions o el clásico contra el Madrid, siempre seremos primeros nosotros, eso sí, siempre que me lo notifiques por Alguacil con al menos 7 días de antelación.

Finalmente, te prometo que como nada en la vida es totalmente cierto, estoy casi seguro que estaremos juntos para siempre, pero por si cualquier cosa, siempre lo voy a intentar, como diría Calamaro: “Sentimentalmente para remediarlo, voy a quedarme contigo, para siempre”.

Te amo.

enero 09, 2012

Viriato Sención


Hoy murió en Estados Unidos el escritor dominicano Viriato Sención.

La noticia me remontó a una feria del libro, hace unos años. Tenía 14, plena adolescencia. Compré el libro más famoso de Viriato: la novela "Los que falsificaron la firma de Dios". Era una edición económica y fue el primer libro que compré en una feria del libro, cuando no era internacional. Me costó cincuenta pesos. Aun lo conservó.

Recuerdo que pocos meses antes de esa compra, para ser precisos en 1993, esta novela fue el centro de una gran controversia. Fue ganadora del Premio Nacional de Novela, que en ese entonces entregaba la Secretaría de Educación. El premio le fue negado por el gobierno. La razón era obvia: su novela era una critica directa a quien gobernaba el país en ese momento, Joaquín Balaguer.

Me parece que años después le fue ratificado el galardón. No estoy segura. Sención pareció no ser una persona de mucha prensa ni que le gustará ser muy visible. Rebuscando hace poco tiempo encontré un blog de su autoría. También encontré la referencia una entrevista que le hiciera la periodista Sara Pérez (una de mis columnistas preferidas del periódico digital Acento), pero el texto no estaba.

Según reseñan los medios, la novela "Los que falsificaron la firma de Dios" ha sido "la novela dominicana de mayor indice de ventas". Esta traducida al inglés y se encuentra en Amazon. Escribió otros libros, creo que dos más, pero no me interesó leer nada más de él. Recuerdo vagamente el argumento de la novela, aunque me dejó fija en la memoria la imagen de un gallo cantando el día del fin del mundo.