octubre 27, 2016

Feria del Libro 2016: Un regalo de Vargas Llosa

No, no me he olvidado de la Feria Internacional del Libro de este año y que finalizó hace un mes. Hay tela que cortar de ella, y como todos los años pretende tomar mi tijera, aunque tarde.

Pero mi reseña sobre ella la iniciaré con un regalo, me imagino que podría serlo para muchos, el audio del conversatorio que mantuvo Mario Vargas Llosa con narradores jóvenes dentro de la agenda que agotó cuando vino a la FIL2016 a recibir el Premio Internacional Pedro Henríquez Ureña (sí, aquel premio que tantas ronchas produjo).

Hice una crónica de este encuentro para el medio en el que trabajo (leer crónica), que no fue anunciado públicamente pero del que me entere por mis fuentes como periodista. Ahí me instalé, una tarde, a escucharlo. Ese día renuncié a intentar a hacerle una entrevista.

Me pareció una excelente cátedra sobre narrativa, pero me di cuenta lo mucho que podemos enaltecer al alguien al nivel de que la mayoría de las preguntas que se le hicieron empezaban con elogios y ninguna le planteó algún tema incomodo...bueno, hasta que le hice la pregunta sobre plagio que creo lo sacó de la rutina del intercambio.

Les dejo el audio, la grabación empieza unos minutos después de comenzar su exposición. Disfruten.





Y claro, aproveché el momento para que me autografiará dos libros de él que tengo.


octubre 21, 2016

Leer poesía

Parte del público en el politécnico Madre Rafael Ybarra. 
Como hay días para todo, en República Dominicana hoy es Día del Poeta.

Y quizás es bueno que exista, pues invita a poner atención a algo que se pierde entre tanta hipérbole cotidiana, atención a la palabra escrita desde lo figurativo, desde aquello que nombra y no lo nombrado. Una manera de estar desde lo que se siente.

Hoy me tocó, como practicante de este decir desde lo que se siente, ir como invitada a leer poesía a una escuela como parte de la III Semana de la Poesía. Horas antes de la actividad hice algo que no había hecho antes: grabarme leyendo un poema.

El tema no era un experimento ni nada por el estilo, pero luego, en el salón del politécnico Madre Rafael Ybarra me di cuenta de algo que vi luego en mi muro de Facebook donde publiqué el video del poema que grabé, la poesía le nacen alas cuando se lee.

Y no es que no las tenga, es que es diferente, toma otra sustancia hacia quien la escucha, como si se transformara. Una especie de trasvestismo, de metamorfosis. 

¿Parece tonto? Es probable, pero no pude dejar de pensar luego, sentada en mi casa, lo discusión sobre el Nobel de Literatura a Bod Dylan. Lo escrito que toma otra dimensión cuando se musicaliza, cuando tiene voz más allá del papel en que puede estar escrita, como cuando se lee. 

Sí, delante de ese grupo de chicos y su emoción cuando escucharon los poemas de Martha Rivera y Gaston Saint Fleur mientras ellos leían, y los que leí., de sus aplausos, caí en cuenta que esa tradición oral de la poesía es algo que conecta, que emociona, que da. Y entiendo, entonces, a los que defiende el Nobel de Dylan.

Les dejó el vídeo que publiqué en Facebook, del poema sin nombre. 

Lean poesía. Y de vez en cuando, háganlo en voz alta. 

octubre 14, 2016

El extraño (y fascinante) caso del Nobel a Bob Dylan

Bob Dylan
Foto tomada de Scoop Whoop

El premio Nobel de Literatura para mí siempre es un descubrimiento. De todos los que han recibido el galardón en los últimos 15 años al único que había leído previamente es Mario Vargas Llosa. 

Como todos los que siguen estos premios tengo favoritos, pero me ha resultado siempre divertido y motivador verlo como una sorpresa que me abre el camino a describir nuevos escritores.

Y la formula fue igual hasta ayer.

No he sido una persona muy musical. En mi adolescencia, sesgada por mi vida religiosa (fui católica practicante casi de librito), perdí el interés por explorar el mundo musical, eso y mi total falta de oído me parece para estos menesteres. Claro, soy capaz de apreciar lo que consideró buena música (que no tiene que ser la buena música de otros). Tuve la suerte de casarme con alguien que es músico, y digo suerte porque gracias a ello tengo más música en mi vida y he resarcido en parte el desinterés que mostré cuando casi me volví una fanática religiosa. 

Pero resulta que Bob Dylan no es parte relevante de la vida musical de mi hogar. Así que de sus canciones he escuchado, digamos, las que se convirtieron en hits de su generación y herencia casi inaudible para los que no pertenecemos a ella. Y esas dos o tres canciones, literalmente hablando, las escuché por casualidad. Ya en mi vida de periodista me encontré con uno que otro artículo que alababa sus composiciones, y algunos de ellos daban relevancia a la riqueza literaria de sus canciones. 

Así que ayer, cuando le otorgaron el premio Nobel de Literatura, no solo fui sorprendida como a la mayoría, sino que carecía, y carezco, de un marco mínimo para hacer alguna valoración de su obra musical, que desde ayer entró de manera oficiosa a la apreciación literaria...¡Y de qué manera!

A pesar de mi desconocimiento celebré algo que otros apuntaron, incluyendo los jurados del Nobel: la tradición oral y musical de la poesía. 

Pero, ¿Dylan como literato? Así que después de pasarme el día entre memes y risas con la guerra virtual que se armó en las redes por este Nobel de Literatura, decidí preguntar a mis contactos en Facebook, mucho de ellos escritores y afanados lectores, su valoración sobre este galardón entregado por primera vez a un músico. 

¿Considera que la composición musical es parte de la literatura?

Las respuestas a esta pregunta fueron todas afirmativas. Compartiré algunas respuestas. 

Juan Isidro Acevedo Sí. La canción es literalmente otro nombre para poesía lírica.

Ileana Medina Hernández Las letras de las canciones son literatura oral. Que existe desde que el ser humano existe, desde los aedas y rapsodas y seguramente antes, desde el hombre primitivo...

Waldo Rincón Sin dudarlo. Sin poesía no hay música (incluso los dembowseros y los mamberos acá en Erredé, que como los raperos en "gringolandia" escriben con los codigos de su subcultura). El artista que entienda que la composición musical no es literatura, que se dedique al macramé...

Rubén Lamarche Definitivamente que si. El caso de Dylan es puntual. El entra dentro de lo que se conoce en la tradición norteamericana como el trovador. Ejemplos: Woody Guthrie y Robert Johnson (este último en el blues).

Reinaldo Tristan del Orbe La música, la letra musical siempre ha sido pura poesía. Para mi un claro ejemplo son canciones poéticamente hablando perfectas en su construcción. Como Volver a los 17, de Violeta Parra es una décima. Incluso Mediterráneo de Serrat está escrita en líneas de 3, no recuerdop el nombre de eso, La maza de Silvio es una décima, Testamento de Silvio también. Incluso Taxi Taxi de Cher también es una décima.

Henry Francisco Imaginemos que las letras de Dylan fuesen primero poesía y luego canción; cual es la diferencia? A Bennedetti le han hecho canciones sus poemas, a Nicolás Guillen, a Machado, hasta a Juan A Alix y a Miguel Hernández. La poesía puede ser música, es mi opinión.

Mauricio-José Schwarz Por supuesto que es parte de la literatura. Es un ejercicio literario en el sentido lato: un texto escrito. Y ojo, la poesía griega se cantaba, no se difundía por escrito. Como alguien diga que Homero y Píndaro y demás no son literatura, estamos fritos.

Carol Croussett Si, creo que la composición musical es literatura. Y la de Dylan es excepcional.

Henry Hidalgo Para mí las canciones de Dylan tienen la misma fuerza literaria que los poemas de William Butler Yeats, quien se alzó con el Nobel de Literatura en 1923.

Te cuento, aunque tal vez no venga al caso, que algunos de los poemas de Yeats fueron musicalizados de manera formidable por Mike Scott (The Waterboys) para la producción "An Appointment with Mr Yeats" de 2011 (imagen adjunta), la cual invito a escuchar con los poemas de Yeats en mano.

Rosa Silverio Negar la relación de la música con la poesía es una tontería. Recordemos a los juglares. Aunque hace tiempo que la poesía y la música adoptaron formatos distintos. Evidentemente que hay canciones que son muy poéticas y cantautores cuyas letras son exquisitas. Este es el caso de Bob Dylan y muchos más. Pero insisto en que los formatos no son los mismos.

Hice una segunda pregunta, quizás la del meollo del asunto, algunos no la contestaron de manera directa, supongo porque consideraron que contestar la primera ya no deja lugar a dudas. Comparto las respuestas de la mayoría.

¿Entiende que con el Nobel de Literatura a Bod Dylan se desvirtúa el galardón?

Juan Isidro Acevedo No. No desvirtúa nada el galardón. Al contrario. Es una de sus más acertadas y relevantes selecciones. La pluma de Dylan es incisiva, pues toca temas álgidos, y tiene un cuerpo de trabajo amplísimo. Califica por calidad y por cantidad. Además ya había ganado el Pulitzer, por lo que no sería la primera vez que es reconocido con uno de los grandes galardones literarios.

Arturo Victoriano No se desvirtúa el galardón, se enriquece. Y sin música no hay Literatura (así con mayúscula) y pienso no solamente en Dylan sino en Flaubert, en Cohen, en Cortázar, en Yourcenar, etc.

Mauricio-José Schwarz Lo que ha desvirtuado al galardón es no dárselo a Borges, a Cortázar, a Tolstoi. Por una vez reconoce una literatura fuera de los círculos almidonados de la Academia Sueca y creo que es un acierto que revalúa el alicaído premio.

Henry Hidalgo Al final de la jornada, una canción es poesía musicalizada, con todo el valor literario de esta última. Por lo anterior, no creo que el Premio Nobel a Dylan desvirtúe nada, por el contrario, como bien apuntó Jorge Carrión para The New York Times tras conocerse el premio, tal vez estamos ante las puertas del nobel del futuro.

Rosa Silverio Yo soy la primera que pienso que Bob Dylan se merece un premio Nobel, ¿pero el de literatura? Es lo que no me encaja a mí por parecerme que Bob Dylan sí que es un gran cantautor, un gran letrista, pero sus letras son canciones. No quiero ser demasiado rígida, pero es mi humilde opinión. Si existiera un Premio Nobel de Música, en el que Dylan sí que encaja, yo sería la primera en proponerlo y en aplaudir su triunfo, pero a mí me ha parecido injusto que se lo den a él por encima de grandes escritores como el gran Philip Roth, uno de los mejores escritores vivos, o del poeta sirio Adonis por quien yo también apostaba. 

Ramón Saba No niego la calidad escritural de Bob Dylan, pero al ligarse a música pasa a la categoría de composición musical, y ese renglón no existe en la cartera Nobel. Ya es tiempo que se incluya, por qué no; pero haber llegado a esa decisión es similar a haber declarado desierto el Premio Nobel de Literatura 2016.

Nassef Perdomo Cordero Yo lo que soy es abogado, así que de literatura no se mucho. Sin embargo, hay que ver las razones por las que la Academia otorgó el premio a Dylan. Señaló específicamente "por haber creado nuevas expresiones poéticas en la gran tradición de la canción americana". Es decir, la Academia se centró en sus letras y no en su música. De ahí que rechazar que se le otorgara es cuestionar la dimensión poética de la canción o la condición literaria de la poesía.

Bien da'o.

...

Luego de leer los comentarios pienso que el Nobel de Literatura se decidió a abrir un campo no considerado de la expresión literaria. ¿Malo o bueno? En mi caso, me parece fascinante. 

Aquí les dejó un enlace de la revista Ping Pong con canciones de Bob Dylan traducidas al español. Poesía, sí, es poesía. Las letras de Bob Dylan

julio 14, 2016

Respuesta a una declaración descontextualizada: Los "no lectores" dominicanos son más

Foto Listín Diario.


El tema empezó con un artículo publicado el sábado 9 de julio en la página Al Momento. Unas declaraciones atribuidas a José Mármol y que llamaron la atención a más de un incrédulo, empezando con el título de la nota: “RD es segundo país con menor población no lectores de libros AL”.

¡¿Qué?! Sorprende. Y cuando se lee la nota, la boca no se puede cerrar.

“Nosotros somos, sorpresivamente, el segundo país, luego de Chile, con menor población de no lectores de libros, alcanzando un 32%, mientras que la patria de Neruda y Gabriela Mistral un 20%”, detalla. “En Brasil el 50% de su población no lee libros, mientras que en Perú llega al 65% y en Venezuela al 73%. España contó con 39% y Portugal con 43%”, agrega.

Tengo algo con los declaracionismos, la mayoría de ellos originados de notas de prensa: los pongo siempre, siempre en duda.

Hurgando en los datos

El artículo se discutió en mi muro desde posiciones, digamos, “eso es mentira” sin otro deseo de indagar, pero la periodista Margarita Cordero y el abogado Miguel Reyes Taveras se molestaron en tratar de ubicar el origen de este tan halagüeño pronostico.

Empezamos con que el estudio del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC), titulado “Comportamiento del lector y hábitos de lectura”, fue publicado en 2012, con datos de una encuesta hecha por el Ministerio de Cultura en…2006.

Buscando referencias de esa encuesta del 2006, que no aparece integra ni en “los centros espiritistas”, me encontré un artículo del Diario Libre del 2008 donde hace referencias interesantes sobre ella y que nos dirige a pensar que el hecho de que un 32% diga que no lee libros no significa que el 68% si lo haga como un habito.

La muestra de la encuesta fue de 1,450 personas. No se sabe si a nivel nacional. El artículo subraya lo siguiente: “el 31.9 por ciento nunca lee, el 13.6 lee una vez al mes, el 4.2 por ciento una o dos veces al año y el 3.2 cada dos o tres meses”.

 Leer una vez al mes, una o dos veces al año o cada dos o tres meses no parece evidenciar un hábito de lectura. Así que sumando porcentajes, podemos decir que un 52.9% de esos encuestados no tiene hábitos de lectura de libros (recuerden que leer, leemos todo los días letreros, instrucciones, artículos en redes sociales…). ¿Ven que descontextualizada está la declaración de Mármol?

Y según los datos de esa encuesta reseñados en Diario Libre, el asunto se pone peor.

“…un 23.3 por ciento de las personas encuestadas aseguraron leer todos los días. Sin embargo, sólo le dedican a este hábito diecinueve minutos de las ocho horas que tienen libres, es decir un 2.6 por ciento de sus momentos de ocio. Esta situación demuestra que las personas prefieren pasar su tiempo libre frente a la televisión en un 40 por ciento, recreándose en un 23 por ciento y leyendo, como última opción, en un 19 por ciento. Por lo tanto, las ofertas y las regatas no ayudan a mejorar esos resultados. Se desconoce el aporte de la Feria del Libro, porque Cultura no tiene un estudio sobre la incidencia”.

Al final, tenemos que solo un 23.3 por ciento tiene, digamos, un real hábito de lecturas de libros a pesar de que solo le dedica un promedio de 19 minutos diarios de sus momentos de ocio, en que solo un 19% (supongo que de los que leen o los que leen diario) opta por leer un libro como primera opción en su tiempo libre.

O sea, que solo un 19% dedica su tiempo de ocio a leer como primera opción. Para el resto, un 81%, leer un libro no es ni primera opción, ni es un hábito que alimentar o dedicarle tiempo. Y extrayendo el dato de los 23.3% que leen todos los días, pero solo un promedio de 19 minutos, un 77.7% no posee hábitos de lectura de libros.

Unos porcentajes que probablemente José Mármol no reseñaría.