enero 01, 2017

Lecturas del 2016 y con las que entró el 2017

Dejé dos cosas pendientes el año pasado: mi acostumbrada crónica de la Feria del Libro de Santo Domingo y editar algo especial para el décimo aniversario de este blog. Supongo que, como escribí hace algunos días en Twitter, la vida en parte también es postergación hasta que se acaba. Aplica para este caso.

Así que haré un borrón y cuenta nueva, no sin antes contar las lecturas que más me gustó del año que recién finalizó (algo que no entra dentro del borrón) y los libros con los que recibí el nuevo año y que aún no termino. 

Dos de mis libros favoritos del 2016 fueron de Mario Vargas Llosa. Solo había leído un libro de él, La Fiesta del Chivo, y otro que dejé a medias por ser una de las peores lecturas con las que me encontré en mi vida...por lo que aprovechando su visita al país, que fue en la Feria del Libro, me dije que tenía que leerlo más. 

Aunque me hice de la mayoría de sus libros en versión digital me leí dos en versión impresa: Pantaleón y las visitadoras y la Historia de Mayte. Me encantó el primero. Reí como no recuerdo que lo hiciera con alguna lectura. En el caso del segundo, fue más mi sorpresa y mi curiosidad mientras pasaba las páginas, y me quedé con la duda de si era un especie de mea culpa de su autor. Eso sí, me pareció una historia muy bien narrada. 

Sólo cenizas hallarás, cuya reseña hice en el último texto que publique en este blog en 2016, fue otra de mis lecturas favoritas. Y lo mejor de ella es saber que es una novela dominicana bien escrita, que bordea ese etapa inmediata luego de ajusticimiento del dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina. Recomendadísima para el que la quiera leer.

Por último, un poemario, más bien, una antología poética. "Saltaré sobre el fuego", de la polaca Wisława Szymborska. Su lectura se la tengo que agradecer a mi querido Círculo de Lectura de Nueva York, y a mi estimada amiga Rosa Silverio, quien me envió el libro desde Madrid. 

Me gusta leer a Szymborska y es la primera vez que leo un libro en el que se recopilan varios de sus poemas. Es un viaje interesante, leerla. Tuvo la gran capacidad de lograr una poesía profunda desde palabras sencillas, y de situaciones que quizás podamos catalogar sin importancia. Tenía el sentido de la transcendencia ante lo cotidiano. 

Les comparto el vídeo promocional de esta antología.




Y en 2017...

Empecé el año con dos libros, uno en papel y uno en digital, a ambos los empece a leer el año anterior.

En papel leo a Reinaldo Arenas. "Antes que anochezca", su libro biográfico. Un texto que me ha impresionado en todos los sentidos, en especial por la apertura de su autor ante lo más hermoso y más degradante de su vida. De marco, la revolución cubana, con el personaje omnisciente que determina la vida de Arenas.

Llevó más allá de la mita del libro y en ocasiones he tenido que cerrarlo por la tristeza que me causan algunos episodios, también me he reído con él.

Hay un capitulo que se llama "Los cuatro tipos de locas" que tuvo que leérselo a mi suegra de lo divertido que resulta. No obstante, es una lectura visceral, descarnadamente humana, no opta para todo el mundo, creo.



El segundo en lectura, en digital (en Kindle en mi móvil), es una antología de Nicanor Parra. Un poeta maravilloso que el año pasado cumplió 102 años.

"Obra Gruesa", editada por la Universidad Diego Portales, es una delicia, y de paso un estudio por su amplia obra, en me doy cuenta de su experimentación en todo sentido con la poesía y la diversidad de temas que aborda. Uno de mis sueños es que le den el premio Nobel, pero creo que ya no será.

Y, ustedes, ¿qué leyeron en el 2016? ¿El 2017 les llegó con alguna lectura en proceso?

Mis mejores deseos para este nuevo año.

diciembre 22, 2016

Sólo cenizas hallarás

"Vivir, vivir, vivir", murmuró en su interior, y la palabra, vacía de contenido, como una bola hueca, lo llenó de repente de una brusca ansiedad y lo hizo estarse quieto, con los ojos abiertos, clavados en el aire, en un punto intermedio entre él mismo y las cosas. Vivir, un sueño mil veces repetido al que era siempre inútil retornar porque siempre, también, había una realidad, cruel, inhumana, que no tenía otro fin que desmentirlo. Bastaba simplemente con despertar, bastaba con abrir nuevamente los ojos y mirar hacia afuera, para que la hinchazón de aquella falsa pompa estallara en pedazos".
El párrafo es parte de uno de los capitulos de la novela "Sólo cenizas hallarás", del dominicano Pedro Verges, actual ministro de Cultura, y creo que el texto retrata el sentido general de la historia que se narra en este libro: la esperanza que se desinfla y los caminos distintos que se toman cuando los sueños cambian de rumbo o no encuentran ninguno.

Las historias de Freddy Nogueras, Yolanda Martínez, Wilson Tejada, Altagracia Valle, el teniente Sotero de los Santos, Evelinda Rojas y Lucila, la sirvienta y de los demás personajes que los rodean, como satélites de un universo en caos, muestran o buscan mostrar ese escenario poco abordado a mi parecer en la literatura dominicana, el período entre el fin de la tiranía de Rafael Trujillo y las esperanzas de cambio postdictadura.

Y desde mi punto de vista, la novela lo logra, y lo hace hasta para alguien que no vivió esa época. Es sentirse envuelto en la inquietud del desencanto de Freddy y su escape de la isla como única salida; es sorprenderse de la libertad culposa de Yolanda; ver el pasado reflejado en la camisa de fuerza social de Wilson; llorar la nostalgia de Altagracia y sus amigas; reír con pena y reflexionar la desgracia del vaivén del teniente Sotero de los Santos; querer rescatar la ingenuidad de Evelinda y celebrar la rebeldía sin piso de Lucila, la sirvienta.

Es una lectura que no solo se disfruta. Su estructura es bastante interesante desde las escenas pasadas traídas al presente hasta los episodios que se van aclarando a la medida que se lee el siguiente capítulo, esto sin perder la coherencia.

De los mejores libros que leí en el 2016.

En un artículo del periódico español El País, de abril de 1981, Vergés describe su novela de la siguiente manera.

"En mi novela intento reflejar el gran desencanto que se produjo en mi, país a raíz de la muerte del dictador y los acontecimientos que siguieron», explica Pedro Vergés. «Para ello, me centro en tres planos: la interpretación psicológica de los personajes, la elaboración del lenguaje que emplean de acuerdo con su clase y realidad social y el análisis de la ideología que subyace en ellos y configura su visión del mundo».La misma estructura básica de la novela, concebida según un doble planteamiento, una serie de capítulos saltan y se entrecruzan, mientras otros mantienen una linealidad, «responde a ese intento de expresar el caos en que viven sumergidos los personajes y, al mismo tiempo, la necesidad que tienen de salir de él".

Lo que me sorprende es que con esta novela tan bien lograda, y que le mereció premios, Vergés no continuara su carrera literaria. Y sorprende más saber que "Sólo cenizas hallarás" era, según las propias palabras de su autor, la primera de una trilogía. Lamento que quedará solo en palabras. Al parecer, me dicen algunos, le ganó la burocracia al escritor. Es probable.

De paso les dejó el bolero que da nombre a la novela, interpretado por Javier Solis.




octubre 27, 2016

Feria del Libro 2016: Un regalo de Vargas Llosa

No, no me he olvidado de la Feria Internacional del Libro de este año y que finalizó hace un mes. Hay tela que cortar de ella, y como todos los años pretende tomar mi tijera, aunque tarde.

Pero mi reseña sobre ella la iniciaré con un regalo, me imagino que podría serlo para muchos, el audio del conversatorio que mantuvo Mario Vargas Llosa con narradores jóvenes dentro de la agenda que agotó cuando vino a la FIL2016 a recibir el Premio Internacional Pedro Henríquez Ureña (sí, aquel premio que tantas ronchas produjo).

Hice una crónica de este encuentro para el medio en el que trabajo (leer crónica), que no fue anunciado públicamente pero del que me entere por mis fuentes como periodista. Ahí me instalé, una tarde, a escucharlo. Ese día renuncié a intentar a hacerle una entrevista.

Me pareció una excelente cátedra sobre narrativa, pero me di cuenta lo mucho que podemos enaltecer al alguien al nivel de que la mayoría de las preguntas que se le hicieron empezaban con elogios y ninguna le planteó algún tema incomodo...bueno, hasta que le hice la pregunta sobre plagio que creo lo sacó de la rutina del intercambio.

Les dejo el audio, la grabación empieza unos minutos después de comenzar su exposición. Disfruten.





Y claro, aproveché el momento para que me autografiará dos libros de él que tengo.


octubre 21, 2016

Leer poesía

Parte del público en el politécnico Madre Rafael Ybarra. 
Como hay días para todo, en República Dominicana hoy es Día del Poeta.

Y quizás es bueno que exista, pues invita a poner atención a algo que se pierde entre tanta hipérbole cotidiana, atención a la palabra escrita desde lo figurativo, desde aquello que nombra y no lo nombrado. Una manera de estar desde lo que se siente.

Hoy me tocó, como practicante de este decir desde lo que se siente, ir como invitada a leer poesía a una escuela como parte de la III Semana de la Poesía. Horas antes de la actividad hice algo que no había hecho antes: grabarme leyendo un poema.

El tema no era un experimento ni nada por el estilo, pero luego, en el salón del politécnico Madre Rafael Ybarra me di cuenta de algo que vi luego en mi muro de Facebook donde publiqué el video del poema que grabé, la poesía le nacen alas cuando se lee.

Y no es que no las tenga, es que es diferente, toma otra sustancia hacia quien la escucha, como si se transformara. Una especie de trasvestismo, de metamorfosis. 

¿Parece tonto? Es probable, pero no pude dejar de pensar luego, sentada en mi casa, lo discusión sobre el Nobel de Literatura a Bod Dylan. Lo escrito que toma otra dimensión cuando se musicaliza, cuando tiene voz más allá del papel en que puede estar escrita, como cuando se lee. 

Sí, delante de ese grupo de chicos y su emoción cuando escucharon los poemas de Martha Rivera y Gaston Saint Fleur mientras ellos leían, y los que leí., de sus aplausos, caí en cuenta que esa tradición oral de la poesía es algo que conecta, que emociona, que da. Y entiendo, entonces, a los que defiende el Nobel de Dylan.

Les dejó el vídeo que publiqué en Facebook, del poema sin nombre. 

Lean poesía. Y de vez en cuando, háganlo en voz alta.