agosto 14, 2017

El compromiso literario

Ruperto Long, escritor y político uruguayo. Diario Libre/Pedro Bazil
Entrevisté al escritor uruguayo Ruperto Long el pasado viernes. En esencia, hablamos sobre su novela "La niña que miraba los trenes partir", pero durante la conversación hablamos de un tema que me ha llamado la atención con frecuencia. El compromiso en la literatura.

¿Debe un escritor militar a través de lo que escribe? Eso implicaría, creo, volver un texto propaganda y en los casos menos graves, pretender de manera explicita mandar un mensaje. Pero... ¿El escritor o escritora siempre manda un mensaje en lo que escribe? Digo, creo, que siempre hay uno aunque no sea la intención del escritor o escritora darlo. 

Claro, una cosa es que el lector saque conclusiones, todos lo hacemos cuando leemos, ese reflexionar sobre una historia que relata una novela, un cuento, un poema. Entiendo que la manera de pensar del escritor o escritora permea sin remedio en lo que escribe, así que, me pregunto, ¿qué convierte un texto en una propaganda? ¿Es un tema de estilo evitarla suponiendo que siempre se envía un mensaje (sea este interpretado de manera distinta por cada lector)?

A mí el asunto no me queda del todo claro, o mejor dicho, no me queda del todo concluido. 

Ruperto Long, quien escribe novelas históricas opina al respecto. 

"A mí no me gusta escribir con mensajes. No, para nada. Creo que la literatura es una forma de búsqueda. No es la forma de la propaganda. No se tiene que escribir para dar un determinado mensaje. Si, en la medida que uno relata estas cosas, cada uno saca sus conclusiones y me parece que es una conclusión que saca al final todo el mundo: lo parecido que somos todos. Esa niña pudo ser cualquiera de nosotros y así como otro de los muchos personajes también".

Al final de la entrevista le hice la pregunta directa sobre el tema, ya que se había referido a la cuestión y me interesaba que ampliara al respecto, más cuando la novela que presentaba está contextualizada en la época de la Segunda Guerra Mundial, una contexto dado a los muchos mensajes, intencionales o no.

- Es la línea filosófica que plantea el compromiso social o político a través de la literatura, una referencia sería Sartre. ¿Qué piensa sobre ello?
A ver. En el sentido que eso se usaba en la época del 60 y el 70, yo era jovencito (risas), yo no lo comporto. Ahí era una especie de propaganda disfrazada de literatura, y en algunos casos, trajo ejemplos increíbles de autores extraordinarios que le escriben una oda a Stalin. ¡Es increíble!
Creo que se deben separar las dos cosas. No se refiere a no poner lo comprometido en el sentido de ponerle el alma a lo que uno escribe. Ahí sí, hay que ponerle cariño, pasión a lo que se hace y hacerlo lo mejor posible, y que la historia que uno está encarando refleje lo mejor posible lo que uno está tratando de reflejar.
En la historia de Charlotte, de Domingo, de la Segunda Guerra Mundial, si meto ideas entre medio estoy banalizando, faltando el respeto a todas esas personas que vivieron esa situación. Y, además, por qué le va a decir uno a otra persona lo que tiene que pensar. Uno tiene que formar su propio pensamiento, y si una obra sirve para enriquecerse y formar nuestro propio pensamiento. Pero no tengo la autoridad para decir escribo esto pero lo que quiero es convencerte de esta cosa. Eso no me gusta.
La entrevista completa aquí Ruperto Long: “La mezcla de la realidad y la ficción es un territorio muy fascinante” 

O si prefiere, puede escucharla. Eso sí, me dispensan los gageos y muletillas. Aunque tengo que confesar que he mejorado como entrevistadora.


junio 14, 2017

Crecer

Tiempo de crecer. Melina Litauer.


Crecer

Antes contaba

gestaba pequeñas alas entre los dedos

me pensaba liviana

inocente

una estatua esdrújula

la más dolida

la más querida

la más sufrida

la menos

la del medio

la última

la única

antes contaba

guardaba señales de humo mientras miraba al Mar Caribe

esperaba la división de sus aguas

para escapar

ahora


todo es un pequeño cúmulo de hormigas sobre la mesa.

mayo 07, 2017

René del Risco: los escritores y sus biografías

Fotograma del documental "René: poeta y cumbanchero".
¿Qué dimensiona la vida de un escritor en su obra? La pregunta me la hice anoche luego de ver por segunda vez un documental sobre René del Risco Bermúdez...y la cuestión en el caso dominicano se me plantea complicada, no por el escritor o escritora a quien se busca mostrar, sino a la forma en que se hace.

Podemos sospechar, suponer y hasta asumir ciertas certezas sobre lo que pensaba un escritor o escritora a través de lo que escribe. Y muchos han dejado documentos gráficos, documentales y testimoniales de sus maneras de actuar, de ver la vida, de ser humanos, y eso incluye desde lo más excelso hasta lo más perturbador.

Hace poco veía un documental de William Burroughs, uno de los escritores famosos de la generación Beat (EE.UU.). Aplaudido y admirado por sus textos, pero con una vida personal que incluye el asesinato accidental de su esposa, la drogradición y el alcoholismo. Pero también un hombre que lloró por días la muerte de su hijo, que mostraba cariño por sus amigos, que fue cuidado por mucha gente y que influenció en la vida y obra de otras personas. Ver su documental fue tener un acercamiento a su profundidad, a las múltiples caras que conforman la vida de alguien, desde las voces distintas de quienes lo conocieron y que no solo echaron flores sobre su recuerdo.

Esto es, a mi modo de ver, casi imposible de hacer con la historia de cualquier escritor dominicano. Existe, porque lo comprobé cuando escribí sobre Jacques Viau, un afán de santificación, de montarle un altar, de no tocar una sola vibra conflictiva de ese personaje, como si hacerlo lo destruyera o lo disminuyera. Entonces, queda esa imagen plana, casi caricatura de lo humano que los definió, y que puede no ser bueno ni correcto, pero que era parte de su vida.

Por eso, mientras veía anoche el documental de René, que se presentó también en la pasadas Feria Internacional del Libro, quedé muy marcada por un recurso que utilizaron sus realizadores: darle la voz a René en un actor en un monologo que exponía, aunque por pocos minutos, ese humano conflictivo, que posiblemente hizo tanto como lo que deshizo, que nado posiblemente en lados muy oscuros al mismo tiempo que dio una luz. Que vivió con sus demonios a flor de piel, como creo que lo percibí en su poemario "El viento frío", uno que sé por algunas lecturas provocó situaciones de enfrentamientos con mucha gente.

Ojalá se pueda entender eso, que una gran obra literaria no muestra un ser humano "santo", porque los humanos que son escritores, buenos escritores, suelen ser los seres más desconcertantes que nos podemos encontrar, y es precisamente en ese desconcierto, en esa falta de pose social o en esa lucha de ellos ante el correctismo social en donde encontramos sus luces.

P.D. Alguien debería arriesgarse y cumplir la voluntad de René del Risco sobre su epitafio.

mayo 01, 2017

Los "fans" y los escritores...y viceversa

Hoy se termina la Feria Internacional del Libro 2017. Fui poco, entre las lluvias constantes y la falta de dinero, no tenía mucha motivación de ir a husmear como otros años por cada stand y buscar libros. Eso y que tengo un montón de libros sin leer...hay que huir a la tentación.

Pero las veces que fui lo hice dirigida a actividades específicas, esas que suelen ser poco promocionadas y que guardan lindas sorpresas y muchas enseñanzas. Este año, contrario a otros, vi con más ahínco estudiantes con libretas y móviles, anotando y grabando...obligados por las asignaciones escolares. ¿Bueno? ¿Malo? ¿Necesario? No tengo respuesta a eso, aunque sin duda ayudaba a que las actividades estuvieran con pocos asientos vacíos.

Sin embargo, me tocó estar en dos actividades que expresaban los polos opuestos de está tendencia del público en la FIL2017. Ambas el mismo día, con la lluvia en sus buenas. Una protagonizada por un poeta chileno y la otra por un narrador cubano. Una casi vacía y otra con el lleno a capacidad.

El poeta
El poeta era Raúl Zurita. Nunca he leído ningún poema de él, pero fui a la puesta en circulación de un libro de él en la FIL2017 por curiosidad. Algunas personas me habían dicho que era un poeta importante, relevante, aunque no me daban mayores señas.

Entré al salón con dos acompañantes. Hablaba el presentador del libro. Exponía una reseña muy intimista del autor, una especie de análisis critico de su obra (critico en el sentido de lo buena que era su obra, claro). A los pocos minutos mis acompañantes se fueron. Me quedé.

Zurita estaba en la silla del extremo izquierdo. Encorvado, con la cabeza baja. Me pareció una figura triste, una especie de Quijote derrumbado. Ansiaba escucharlo. Mire a mi alrededor y conté los que estaban en la sala junto conmigo: 10 personas.

Cuando por fin llegó el turno de Zurita traté de ponerle atención...pero fue difícil. Su voz era atropellada, y como leía sin mirarnos, sentado, encorvado...la voz del poema se perdía. Hice un esfuerzo, logré apreciar una parte del poema. Esa parte me gustó.

Luego, tras un comentario en Facebook, supe que está muy enfermo. Se me reclamó la dureza con que juzgaba su lectura. Puede ser, sí, que sea algo literal con algunas descripciones que "metaforizo". Dije "atropellaba el poema como dos patanas chocando en la autopista Duarte". Pero eso me pareció en algunos momentos. Lo extraño que la gente que me reclamaba no estuvo ahí para escucharlo, para verlo, para apoyarlo si querían. Estaba yo, y otras diez personas, quizás doce en algún momento.

Al final de su lectura me gustó que esos poquitos fans se arremolinaran a su alrededor, aunque no sé si era solo para el selfie o para lograr tener un libro de él con su autógrafo. Quizás para ambas cosas.

Les dejo un vídeo corto que grabé. No está muy bien hecho, pero recupera un momento de su poema, que hablaba sobre Mozart, el silencio, la música y el desierto.



El narrador
El narrador era Leonardo Padura.

No, tampoco lo he leído. Me lo han recomendado una que otra vez. Se que hay una serie en Netflix basada en la historia de sus libros sobre un detective en La Habana (él es cubano) que se llama Conde.

Ahí si que estaba el salón lleno, a pesar de la lluvia. Sin duda, tiene muchos fans dominicanos. Algunos cubanos entre el público que viven en República Dominicana desde hace años.

Su entrevistador, que a veces se extendía en explicaciones innecesarias y circulares, le preguntó sobre cine, libros, racismo y otros temas...fue interesante, aunque tuve que marcharme antes de que finalizará.

Estas son algunas frases que anoté de Padura.

-"Hay que darle una brecha a lector". Lo dijo al referirse a las distintas lecturas que puede hacer alguien de un texto.

- "Trato de no traicionar el habla de los personajes".

-"Tengo deudas literarias y suelo reconocerlas".

- "Creo que los novelistas norteamericanos son los que mejor saben contar historias".

- "Estoy más cerca de los autores europeos contemporáneos que de la novela policial cubana o latinoamericana".

- "No me gusta el termino critica social, prefiero decir actitud de interrogación de la realidad". Lo dijo al comentar sobre lo que proyectan las novelas o narraciones de lo social.

De Padura no hice vídeos.