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abril 28, 2025

Una entrevista

Hace más de un mes fui entrevistada. Volví a la primera redacción donde trabajé, como pasante, hace más de 20 años. Mi expectativa de la nostalgia chocó con un espacio que me resultó envejecido, con casi el mismo mobiliario que recordaba, pero con una aura que me pareció triste y desamparada. 

Saludé a los conocidos y luego conversé, con mi torpeza habitual en estos casos, sobre los tópicos usuales de alguien a quien le preguntan sobre lo que escribe. Aquí, la entrevista.



julio 17, 2020

Entrevista a Miguel Yarull

Cuando vi la película La Gunguna quede fascinada, con ese "una película dominicana que vale la pena ver". Luego supe que el guión estaba basado en un cuento. Entonces me dije que debía leer a ese cuentista.

Lo sigo por las redes, nos encontramos en una actividad. Pero no había leído sus cuentos. Un día me hacen llegar el último de sus libros. Lo leí y releí en tres días, fascinada por la manera en que esos textos me revelaban a un espejo del Santo Domingo en que vivo. Inmediatamente compré su primer libro, Bichán. El último cuento era ese en que había basado el guión de La Gunguna. Cuando terminé dije: es genial y ahora sí que lo tengo que entrevistar.

Hace varias semanas, antes de enfermarme de COVID-19, lo entrevisté. A un metro de distancia y con mascarillas, entable un diálogo con Miguel Yarull. Les comparto el texto de la entrevista, la pueden leer aquí. 

"He tenido la oportunidad de compartir con intelectuales, con escritores y me gusta. Aprendo y creo que tengo que aprender mucho de ellos, de muchísima gente. Pero a la vez creo que también todos debemos empezar a bajar la literatura a la gente y poner la literatura en un lugar en que la gente pueda acceder a ella. No sé porqué siento que hay una literatura que trata de montarse en un parnaso que no es necesario. Yo no escribo para escritores, escribo para que la gente tome el libro, lea tres páginas y diga esto pasó así, este muchacho pensó así".

junio 03, 2018

Entrevista con Mario Bellatin

Conocí a Mario Bellatin en la pasada Feria Internacional del Libro de Santo Domingo. Cuando me dijeron que venía, busqué referencias de él, pues parecía ser el escritor con más relevancia invitado al evento.

Sonreí al leer la primera entrevista que encontré de él. "Es un personaje", me dije. Apuré a buscar sus novelas. Antes de su llegada a República Dominicana leí "Salón de Belleza". Debo confesar que tiene una manera muy particular de escribir, e interesante. 

Fui a su conversatorio y aproveché para hacerle algunas preguntas. Luego de eso leí un segundo libro de él "Gallinas de Madera". Mucho más interesante que el anterior, con una manera intricada de contar lo que cuenta, siempre en primera persona, y bordeando lo fantástico casi absurdo. 

Quería compartir el audio del conversatorio, pero se escucha terrible, pues los organizadores de la Feria del Libro o se les ocurrió un lugar más inadecuado de un bar para esa actividad. La bulla del fondo hace que el audio sea un desperdicio... trabajo que me dio transcribirlo. También fue muy incomodo escucharlo en medio de ese desorden. Ojalá que para la próxima feria tenga un poco de sentido común con este tipo de actividades.

Estas fueron las preguntas que le hice y que me respondió.

P. Me llamó la atención lo de querer venir a Haití. ¿Por qué quieres visitar a Haití?
R. Sí, es que estamos tan separados. Primero porque viví en Cuba muchos años, y siempre en Cuba hay un fantasma de (República) Dominicana, como una especie de lo que sería Cuba si no fuera comunista. Y ya luego que venía, con el tráfico y eso y miraba, sí, es como Cuba sin comunismo. Una lástima con tanto auto. Ayer hablé con choferes, con la gente, y es una cosa difícil.
Y bueno, y como dije, están, estamos separadísimos. Tenía una curiosidad muy grande de encontrar nuevos mundos, que tiene que ver con mi trabajo de alguna manera, de mundos paralelos, con leyes propias, formas de vida determinadas.
La idea de la isla... la isla es muy terrible. Puede ser maravillosa y agobiante al mismo tiempo.
P. Mario, tú que defines tanto desde la escritura. ¿En algún momento te has preguntado que hubiese sido de ti si no fueras escritor?
R. Justamente en mi último libro tengo esa frase. Nada, un pobre diablo. Digo, un diablo peor, sin justificación, porque de alguna manera tengo una justificación. Yo escribo, por eso estoy fuera del mundo, por eso es que me visto así, no sé. La escritura también da como una fachada para una serie de cosas. Sobre todo el hecho de ser publicado, de que haya una parafernalia alrededor, que también me río un poco de ella, pero también me sirve como mascara.
P. O sea, ¿crees en eso del escritor personaje?
R. No, creo lo contrario, que existe y sé que funciona. Que yo lo crea, no, me río.
P. Pero sí funciona
R. Sé que existe y sé que funciona y que fácil lo llevo a la práctica como mecanismo de defensa.
P. ¿Cuántos libros de tu proyecto “Cien mil libros de Mario Bellatin” han publicado?
Como 20 mil. Lo que pasa es que cuando me invitaron a la presentación de Documenta, que es la feria más importante del mundo, el proyecto fue invitado y dije bueno ya, ya llegó a la cumbre como una obra de la de antes. Y bueno, ya no la voy a seguir haciendo y quedó congelado.
Pero la idea no es hacer ediciones independientes o paralelas, sino de que sea paralelo a las ediciones tradicionales, no como competencia tampoco, sino para llenar los vacíos y los huecos que no logra la industria editorial suplir. No están mis libros aquí, si quieres comprarlos no existen, porque la pequeña editorial no tiene alcance real.
P. ¿Crees que el libro como objeto tiene futuro en medio de esta realidad digital, del ebook, de la pantalla?
R. Sí, tiene futuro pero tienen que cambiar totalmente las reglas de juego. No seguir con esa idea de editor, de librero...tienen que buscar otras maneras.
Es como los aeropuertos. Vamos a remodelar el aeropuerto, pero lo que se hace es que sigue igual y lo que se hace es acrecentar el horror. O sea, no cambia la esencia de lo que no funciona, porque el aeropuerto se hizo para ir a ser la cola, para registrarse, con la idea del siglo XX, de que uno viajaba cada cinco años y uno hacia una cola con toda la familia y todas las maletas. Pero ahora se repite ese mismo error en grande. Vas al Charles de Gaulle, por decirte de un aeropuerto moderno, y es la misma esencia que no funciona multiplicada a la millonésima y eso es un poco lo que pasa cuando hablé de los monopolios (editoriales), que no funciona pero multiplicado en lugar de llegar a esencias y tratar de buscar nuevas formas, que no tienen que ver con lo digital. No confió en lo digital.
P. ¿No confía en el libro electrónico, digital?
R. Tuvo su oportunidad y vimos que no fue. Ya no fue y ya no va a ser. El ebook ya está en picada, ya no. Sigo creyendo que algo milenario, como es la escritura, tiene que buscar una superficie milenaria, y no movible, que va cambiando todo el tiempo, no puede ser la superficie de la palabra. Creo que el papel sí. Gutenberg tiene más de quinientos años...
***
Nos interrumpen. No queda más tiempo. La foto y la despedida. Sale sonriente del bar. Dice que se va a conocer a Santo Domingo. 



La entrevista-crónica aquí: Mario Bellatin: “No confío en lo digital”. También pueden dar click a la imagen. 


marzo 13, 2018

#Dante2018 La entrevista con Pablo Maurette

La semana pasada tuve la oportunidad de conversar, vía correo electrónico, con el profesor Pablo Maurette, quien inició el primero de enero de este año una lectura colectiva, compartida y comentada en Twitter de la Divina Comedia, una especie de lectura coral, tras una invitación que hizo en noviembre pasado por esta red social.

Me monté en este tren, pues esta obra del italiano Dante Alighieri es una de mis deudas como lectora (he dejado a mitad al Quijote, a Decameron y a La Mil y una Noches). Este era un chance, y una forma novedosa de leer un texto que había dejado casi al inicio durante mis años de adolescente. Un canto por día, con la motivación de compartir comentarios de la lectura en Twitter a través de la etiqueta #Dante2018

Confieso, voy atrasada por algunos días, pero sin duda he llegado a las puertas del Paraíso con este empujón, y la obra, con sus muchos detalles y referencias, se ha disfrutado más de lo que se pensaba. Hasta he pensado asumir la técnica de manera personal: un capítulo de lo que sea por día para esas obras clásicas a las que le debo el honor de su compañía en mis lecturas.

Les comparto la entrevista, publicada el lunes pasado. Espero la disfruten. (Pinchar en la imagen para leer el texto).



Comparto una de las colaboraciones en Twitter que más me ha gustado de esta lectura, la del ilustrador Leo Achilli. Bellezas.




agosto 14, 2017

El compromiso literario

Ruperto Long, escritor y político uruguayo. Diario Libre/Pedro Bazil
Entrevisté al escritor uruguayo Ruperto Long el pasado viernes. En esencia, hablamos sobre su novela "La niña que miraba los trenes partir", pero durante la conversación hablamos de un tema que me ha llamado la atención con frecuencia. El compromiso en la literatura.

¿Debe un escritor militar a través de lo que escribe? Eso implicaría, creo, volver un texto propaganda y en los casos menos graves, pretender de manera explicita mandar un mensaje. Pero... ¿El escritor o escritora siempre manda un mensaje en lo que escribe? Digo, creo, que siempre hay uno aunque no sea la intención del escritor o escritora darlo. 

Claro, una cosa es que el lector saque conclusiones, todos lo hacemos cuando leemos, ese reflexionar sobre una historia que relata una novela, un cuento, un poema. Entiendo que la manera de pensar del escritor o escritora permea sin remedio en lo que escribe, así que, me pregunto, ¿qué convierte un texto en una propaganda? ¿Es un tema de estilo evitarla suponiendo que siempre se envía un mensaje (sea este interpretado de manera distinta por cada lector)?

A mí el asunto no me queda del todo claro, o mejor dicho, no me queda del todo concluido. 

Ruperto Long, quien escribe novelas históricas opina al respecto. 

"A mí no me gusta escribir con mensajes. No, para nada. Creo que la literatura es una forma de búsqueda. No es la forma de la propaganda. No se tiene que escribir para dar un determinado mensaje. Si, en la medida que uno relata estas cosas, cada uno saca sus conclusiones y me parece que es una conclusión que saca al final todo el mundo: lo parecido que somos todos. Esa niña pudo ser cualquiera de nosotros y así como otro de los muchos personajes también".

Al final de la entrevista le hice la pregunta directa sobre el tema, ya que se había referido a la cuestión y me interesaba que ampliara al respecto, más cuando la novela que presentaba está contextualizada en la época de la Segunda Guerra Mundial, una contexto dado a los muchos mensajes, intencionales o no.

- Es la línea filosófica que plantea el compromiso social o político a través de la literatura, una referencia sería Sartre. ¿Qué piensa sobre ello?
A ver. En el sentido que eso se usaba en la época del 60 y el 70, yo era jovencito (risas), yo no lo comporto. Ahí era una especie de propaganda disfrazada de literatura, y en algunos casos, trajo ejemplos increíbles de autores extraordinarios que le escriben una oda a Stalin. ¡Es increíble!
Creo que se deben separar las dos cosas. No se refiere a no poner lo comprometido en el sentido de ponerle el alma a lo que uno escribe. Ahí sí, hay que ponerle cariño, pasión a lo que se hace y hacerlo lo mejor posible, y que la historia que uno está encarando refleje lo mejor posible lo que uno está tratando de reflejar.
En la historia de Charlotte, de Domingo, de la Segunda Guerra Mundial, si meto ideas entre medio estoy banalizando, faltando el respeto a todas esas personas que vivieron esa situación. Y, además, por qué le va a decir uno a otra persona lo que tiene que pensar. Uno tiene que formar su propio pensamiento, y si una obra sirve para enriquecerse y formar nuestro propio pensamiento. Pero no tengo la autoridad para decir escribo esto pero lo que quiero es convencerte de esta cosa. Eso no me gusta.
La entrevista completa aquí Ruperto Long: “La mezcla de la realidad y la ficción es un territorio muy fascinante” 

O si prefiere, puede escucharla. Eso sí, me dispensan los gageos y muletillas. Aunque tengo que confesar que he mejorado como entrevistadora.


marzo 09, 2017

Amelia Francasci y Carmen Natalia: entrevistas a Ylonka Perdomo y Miguel De Mena

Ayer, Día Internacional de la Mujer, se publicó en Diario Libre un artículo que elaboré sobre dos escritoras dominicanas, olvidadas por el canon literario: Amelia Francasci y Carmen Natalia. Aunque no han sido del todo ninguneadas, gracias a algunos críticos, editores, escritores y ensayistas que han reseñado con más o menos datos sus vidas y obras en artículos, blogs y páginas en Facebook.

Dos de estas "rescatadores literarios" son la escritora e investigadora Ylonka Nacidit Perdomo y el editor Miguel De Mena. Ambos han abordado la historia de ambas escritora, y De Mena editó recientemente dos novelas de Francasci, gracias a lo cual me enteré de su existencia.

Publico las entrevistas que les hice a De Mena y Perdomo, vía correo electrónico, en torno a la obra y al olvido literario de estas escritoras.

Amelia Francasci (Amelia Francisca Marchena)


Amelia Francasci, 1901. Colección Ylonka N. Perdomo

Ylonka Nacidit Perdomo

P. Amelia Francasci fue, probablemente, la única mujer además de Salomé Ureña que se destacó como escritora en el siglo XIX, sin embargo es una figura ausente del canón literario dominicano. ¿Cree que el hecho de que no enfocará su escritura en el contexto dominicano ha sido la razón de este “olvido”?

R. A nuestro modo de ver,  su pregunta ha sido inducida por lo que reiteradamente “leemos”:  la opinión tradicional expresada por una “crítica” que no ha tenido  empatía con la autoría femenina, que no se desprejuició en torno a otras autoras que subvirtieron el orden, que hicieron evidente en sus creaciones  un pacto autobiográfico, no meramente intimista, y que nominativamente suprimieron el rol de  sujeto-accesorio en las tertulias,  puesto que reflexionaron desenmascarando el entorno  en el cual advertían un discurso que las narraba “románticamente”.

En el siglo XIX, específicamente en las dos  últimas décadas,  un estallido de mujeres (del norte y der sur de país) que fueron articulistas de opinión en  diarios,  y revistas literarias e ilustradas. Muchos de esos textos -producidos por ellas-  permanecen dispersos sin editarse en colecciones. No obstante, en  la nómina de autoras (poetas, narradoras, periodistas y traductoras)  debe  registrarse dos nombres significativos: Virginia Elena Ortea (1866-1903) y Mercedes Mota (1880-1964) que manifestaron, además, sus tendencias ideológicas y políticas en sus escritos, y estuvieron envueltas como polemistas en torno a un episodio de 1899, lo cual pudo acarrear un debate entre ambas autoras: el ajusticiamiento del tirano Ulises Heureaux. A ninguna de las dos, la “crítica” las define o asume como “viriles”. A Salomé Ureña de Henríquez, sí.

Amelia Francasci (1850-1941) no es la autora decimonónica arquetípica que esperaban. Ella dividió en un antes y un después la escritura de   mujer en la República Dominicana en los ochocientos. Hizo la ruptura con el ámbito de lo doméstico; desorientó a los nacionalistas; puso en crisis los dechados de “virtud” que deben adornar a una madre; se distanció –finalmente- del romanticismo; emergió como novelista para darle a la palabra-de-mujer otros significados, y excepcionalmente narró desde otro ambiente, ficticio, omniscientemente, la tensión que se vive en el mundo desde los enmascaramiento de la  realidad cuando nos enfrentamos a los que somos: contrarios, en tensión.
Amelia Francasci -la escritora que la “crítica” misoginia pretender olvidar y desmeritar-, fue quien inauguró en el país la novela experimental, de suspenso, y psicológica en 1893.

P. ¿Podríamos pensar a Amelia como una escritora rebelde frente al costumbrismo literario de su época (enfocado en narrar la dominicanidad, por decirlo así).

R. La Francasci no encarnaba a una autora simplista, sino  instruida, de consciencia con su oficio, metódica, de  lecturas suficientes;  sabía con cuáles herramientas  y técnicas narrativas suficientes y eficaces podría desde distintos planos  evidenciar a las pasiones mundanas;  cuestionar el orden social subyacente “moralista”, retrógado, etc. para  esbozarlo y  deshilacharlo.

Sus estrategias textuales  se relacionan entre-sí para motivar al lector a continuar  descodificando todos los sintagmas  conexos con el tiempo subjetivo de quien narra. Por ejemplo, independientemente de que la historia de Madre Culpable (1893) ocurra en un Madrid aristocrático, es una novela fundamental en la literatura dominicana escrita por mujer, que nos posibilita decir que con Amelia Francasci surgió un discurso distinto al tradicional, transgresor.

P. ¿Qué tan cierta fue su relación de amistad epistolaria con el escritor francés Pierre Loti? ¿Qué ha pasado con el libro que recoge la correspondencia con él? 

R. Este es un tema pendiente que en mis investigaciones  sobre Amelia Francasci: rastrear, indagar, ubicar ese epistolario, porque sería magnífico leer, de manera fascinante, su vinculación con  este excéntrico escritor-viajero. Espero que la desgracia implacable del hurto de documentos inéditos o de la destrucción no nos impida conocer ese acercamiento entre esos dos personajes de la literatura.

P. ¿Por qué cree que el movimiento feminista de República Dominicana ha obviado su mención o su reconocimiento, como de alguna manera sí ha sucedido con Salomé Ureña? 

R. Su pregunta solo tiene -desde mi perspectiva- una múltiple respuesta posible. Primero: porque las “feministas” del sistema, o agrupadas en el movimiento de mujeres de la República Dominicana,  siguen el canon valorativo de la literatura androcentrica. Segundo: validan los dicho por los otros, por quienes dirigen orgánicamente lo que equivale  semánticamente a “bueno”. Tercero: no se exigen a sí mismas conocer las voces de otras, que no sean aquellas a las cuales los varones le han asignado autoriad en el discurso.

Cuarto: razonalmente no investigan; aceptan lo convencional; no cuestionan el “canon” literario vigente. Lo “verosímil” para ellas es, lo que se ha cosificado de manera vertigionsa a través  de los mitos que validan el Estado patriarcal; son mediáticas, sufren del síndrome de “hazard objectif” (de la coherencia creada) sólo atribuíble al discurso enarbolado por los hombres, y a aquellas otras  cuyo subconsciente, memoria,  consciente, entorno exterior  y  ficional se re-afirma  –asombrosamente-  desde la perspectiva de lo masculino.

En fin,  las “feministas” del sistema  viven una realidad fáctica; sus guías  para análisis de textos no son propias, sino  interpolaciones de lo que dijo el “otro”. Al carecer de una  pluralidad de lecturas,  no le es posible reinvindicar ningún discurso-de-mujer  por falta de autenticidad, y están condicionadas lingüísticamente al discurso machista del “canon”.

Miguel De Mena

P. Amelia Francasci fue, probablemente, la única mujer además de Salomé Ureña que se destacó como escritora en el siglo XIX, sin embargo es una figura ausente del canon literario dominicano. ¿Cree que el hecho de que no enfocará su escritura en el contexto dominicano ha sido la razón de este “olvido”?

R. El problema de Amelia Francasci está en su libro “Meriño íntimo” (1926). La crítica se detuvo ahí, no vio el resto de su obra, la consideró frívola y por eso la desterró. El contenido de las dos novelas de Francasci -"Madre Culpable" (1893) y "Francisca Martinof" (1901)-, le pasó de largo a nuestros lectores, porque se detuvo en una personalidad difícil de resumir, que estaba fuera de los paradigmas tradicionales de “patria”.

P. ¿Podríamos pensar a Amelia como una escritora rebelde frente al costumbrismo literario de su época (enfocado en narrar la dominicanidad, por decirlo así).

R. La rebeldía es un tema muy relativo. Yo diría que más que rebelde ella trascendió el ambiente local, se situó en una sensibilidad postnacional, de época, se negaba a ser “dominicana” en el sentido de no incluir los conflictos tradicionales del país. En nuestro país hay una obsesión en la que el autor tiene que ser “nacional”, tratar temas de nuestra media Isla, y en su caso, al menos en su primera novela, no fue así. En “Francisca Martinoff” los referentes fueron otros. Pero aún así: quedó atrapada entre su primera novela y el libro sobre Meriño.

P. ¿Qué tan cierta fue su relación de amistad epistolaria con el escritor francés Pierre Loti? ¿Qué ha pasado con el libro que recoge la correspondencia con él?

R. Parece que sí. Ella se educó entre el francés y el castellano. Lo que pasó con esas cartas fue el paso del ciclón de San Zenón. Ella vivía sola, la mayoría de sus bienes fueron anegados por esas lluvias, de manera que se perdieron esas cartas.

P.  ¿Por qué cree que el movimiento feminista de República Dominicana ha obviado su mención o su reconocimiento, como de alguna manera sí ha sucedido con Salomé Ureña?

R. En nuestro país, la crítica literatura ha sido muy escasa en el movimiento feminista. Sólo hemos tenido tres mujeres críticas de grandes relieves: Carmen Natalia, Aída Cartagena y Chiqui Vicioso. Pero con nuestras críticas acontece algo parecido: no les ha caído el expediente “Amelia Francasci” porque ella no fue una “luchadora” en el sentido común dominicano.

P. ¿Qué valor entiende tiene la obra de Francasci dentro de la literatura dominicana, así como para la literatura femenina dominicana?

R. Yo le quitaría a Francasci el aditivo de “literatura feminista”. Ciertamente ella trata temas femeninos, pero no aboga por los temas tradicionales de la lucha feminista. Lo suyo es cierto intimismo, una condición humana que se queda dentro de la casa. En “Francisca Martinoff” trata los amores imposibles, el concepto de sacrificio, haciendo una especie de “Bildungs roman”, novela de formación. Lo interesante de la esa novela es la manera en que desarrolla la trama, la precisión del ambiente de cambio de siglo en la sociedad dominicana, el tratamiento de la política, el naciente desencanto ante los caudillismos locales. Eso es lo que la convierte en una gran novela.

P. ¿Qué elementos destacan la escritura de Amelia? 

R. Amelia Francasci se inscribe dentro de una sensibilidad bastante impresionista: ella describe situaciones, personajes, acciones, con pocos recursos, de manera bien condensada. Cuando la leía me sentía como cuando estaba leyendo el “Werther” de Goethe: ese narrar los dolores en los que tú extrañamente te implicas. En ella no hay grandes sorpresas. Su melodrama está muy bien estructurado.

Carmen Natalia (Carmen Natalia Martínez Bonilla)

Carmen Natalia, 1943. Colección Isabel Martínez Bonilla.
Ylonka Nacidit Perdomo

P. Este año se cumple un centenario del nacimiento de Carmen Natalia, ¿qué podría decirnos su trabajo literario hoy en día? ¿Una profecía cumplida o por cumplir, como destaca usted en el artículo “Es preciso soñar con la victoria”? 

R. Carmen Natalia fue una implacable opositora a la dictadura de Trujillo,  que hubiera preferido morir antes que doblegarse.  Humana, medularmente ética, sin máscaras, exploradora ontológica del sentido de la existencia; no dejó que su aliento se fatigara en la lucha, portadora de sentimientos espirituales que comunicaba, deslumbrándonos con su poesía. Ella es merecedora  de ocupar la privilegiada posición  de ser una Poeta de la Patria. Perseguida obsesivamenre por la tiranía, sólo tuvo la posibildiad del exilio, para evitar que el odio la matara a ella,  o ella matara a las hienas colocadas como estatuas de una dinastía en el Estado. 

Carmen Natalia es esteta y artista, escritora y creadora. El centenario de su nacimiento nos encuentra organizando distintas actividades para que ella alcance el tamaño de la eternidad, y su obra poética se busque, se conozca y se comente. Una sola  oración principal puede definir lo que pensamos ahora: Ella es una estrella que alumbra en el infinito,  aun transmitiendo la luz que la atormenta.
Su obra poética desafiante, de plenitud expresiva, es de una singularidad sorprendente; es inspiradora, motivadora para crear una laboriosidad  que permita en el presente derrumbar a los que siguen sedientos de poder, a los corruptibles y corruptores; a los que acosan a los pueblos con sus mentiras; a los que traen oscuros siniestros. Ella es la poeta del exilio que tiene la  dimensión literaria de más grandeza. 

P. ¿Es su poesía escrita en su exilio en Puerto Rico la que rompe con su obra anterior, o mejor dicho, la que define otra trayectoria literaria y cuyos poemas de esa época la ensayista y escritora Chiqui Vicioso la señala como su poesía “más prosaica y militante”? 

R. Carmen Natalia no dejó nunca de escribir. Sus poemas Canto a la tierra (1938),  La Miseria está de ronda (1948), No fue porque yo quise (1949), y El Grito (ca. 1949) son cuatro textos de su obra cumbre desgarradores, que clavan en el alma un aguijón estremecedor. Me pregunto ¿si otra poeta en la dictadura tuvo una  valentía similar: asestarle al monstruo un duro golpe, inquietarlo, desequilibrarlo, alterarlo como lo hizo Carmen Natalia? 

La labor que emprendemos de celebrar su centenario de nacimiento, es también para honrar en vida a Maricusa Ornes (1926)  “despositaria de sus versos”, que  llevó con su voz los versos de Carmen Natalia a distintas tierras y escenarios, al través del arte de la declamación, y que compiló su Obra Poética Completa (1939-1976).

Miguel De Mena

P. Este año se cumple un centenario del nacimiento de Carmen Natalia, ¿qué podría decirnos su trabajo literario hoy en día? 

R. Carmen Natalia Martínez Bonilla es una autora por recuperar. De ella se han recogido sus poemas (casi) completos), pero hace falta el resto de su obra, que sospecho tendrá todavía su familia. Al menos se ha publicado póstumamente “La victoria”, un gran aporte que se lo debemos al crítico Manuel Matos Moquete. Sobre ella cae siempre la estampa de luchadora trujillista. Y claro que lo fue. Pero aparte del valor documental, en su obra hay zonas que todavía son de buenísima literatura.

P. ¿Es su poesía escrita en su exilio en Puerto Rico la que rompe con su obra anterior, o mejor dicho, la que define otra trayectoria literaria y cuyos poemas de esa época la ensayista y escritora Chiqui Vicioso la señala como su poesía “más prosaica y militante”?

R. Ella se consideró siempre una luchadora antitrujillista. Sus poemas –los que escribió en la media Isla y luego los de su exilio-, responden a dos grandes principios: los de tema amoroso y los declaradamente políticos. Lo lamentable es que luego de concluido el trujillato en 1961 la poeta se apagara.

P. He leído que Carmen Natalia no está inscrita dentro de ninguno de los movimientos literarios dominicanos contemporáneos con su escritura. ¿Por qué?

R. Antes de hacerme esa pregunta me cuestionaría en torno a quién le corresponde el derecho de adjudicar escuelas y movimientos. A mí en lo particular el tema me parece secundario. A Carmen Natalia le pasó lo mismo que a Juan Sánchez Lamouth: ninguno encajó en las “escuelas de su época”. Aún así, ambos hicieron grandísimo aportes a nuestra literatura.

P.  ¿Qué elementos destacan en la escritura de Carmen Natalia? 
No me he tenido mucho en la zona más conocida de Carmen Natalia, la poética, porque me seduce particularmente. De su narrativa y su ensayística te podría decir que estamos ante  una autora que destaca por la originalidad en el tratamiento de los temas, pudiendo ser estos en algunas ocasiones bastante “sentido común”. Me explico: en su novela “La libertad” ella le da continuidad a un artículo que había sido incluido en su libro de ensayos “Veinte actitudes y una epístola”: un estudio sobre la escultura “la victoria de Samotracia”. 

Es toda una alegoría al tema de la libertad y la justicia social, las dos grandes banderas contra el trujillato. Ella trata órdenes éticos pero sin caer en una simple denuncia. “La victoria” es una de las grandes novelas dominicanas, por su dinámica, el ritmo y la simpleza de las situaciones que construye. Y sobre todo: porque no te sientes que estás leyendo dentro de una barricada, aunque lógicamente que en su caso, hay una abierta actitud de cuestionamiento al orden social del trujillato.

P.D. Pueden comprar dos de las novelas de Amelia Francasci en Amazon, editadas por Miguel De Mena bajo el sello editorial Cielonaranja. (Para obtener el libro dar click en la imagen).




marzo 22, 2015

¿Para qué sirve la poesía?

Grafittis del escritor Alberto Batania (Neorrabioso) en Madrid. 


¿Para qué sirve la poesía?

Es mi pregunta cliché para cada poeta que he entrevistado para este blog. Es interesante escuchar la respuesta a esta pregunta una y otra vez, porque las respuestas nunca son iguales, a pesar de que el cuestionamiento sea el mismo.

Ayer se celebró el Día Internacional de la Poesía. En algún momento pensé en ello y recordé el famoso poema, pequeño poema de amor, de Adolfo Bécquer, y que leí por primera vez cuando tenía unos trece años, cuando mi tía Estebania me prestó el libro "Rimas y leyendas" del escritor español del siglo 17.

Rima XXI
¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul,
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.

Por lo que de manera más amplia, así creo, la poesía es una suerte de espejo y de apropiación. 

Pero este post no es para hablar de Bécquer, sino para reunir las respuestas que me han dado a mi pregunta cliché los poetas que he entrevistado.

¿Para que sirve la poesía?

A la poesía no hay que buscarle una utilidad única, univoca, y mucho menos pragmática. La poesía se mueve en una esfera del pensamiento que modifica de alguna manera, un tanto invisible, a las personas y, por tanto, a las sociedades. La pregunta de siempre de quienes quieren oponerse a la idea de que la poesía tenga un sentido, la pregunta de Heidegger, el poeta romántico alemán, ¿para qué la poesía en tiempos de penuria? A mí siempre me gusta revertirla y verla por el otro lado del catalejo para decir ¿para qué la poesía en tiempos que no sean de penuria?

La poesía para tiempos que no sean de penuria sería para algún escepticismo, para que fuera un adorno. La poesía en tiempos de penuria…además no hubiera existido la poesía si solamente tuviera sentido en tiempos de no penuria, porque todos los tiempos de la humanidad han sido de penurias.

El peligro es que precisamente cuando hay una crisis humana, tan grande como la que hoy vivimos, lo primero que entra en esa crisis es la palabra, para que si la palabra no modifica la realidad. La realidad no es verbal. Creo que, por el contrario, es tan importante en tiempos de crisis que se dude de la palabra porque nos obliga a la palabra justa, no a la palabra mesiánica de los políticos, la palabra mentirosa de los capitalistas, la palabra fraudulenta de los comerciantes, sino que es un intento de algo (...) de que la poesía es el lenguaje de sintetizar.

De manera que creo que eso, sumado a la idea de que la poesía es una forma de pensar, que no puede prescindir de la filosofía, me parece de una utilidad extraordinaria. En mi caso personal, particular, la poesía ha sido para mí una especie de prótesis para andar por el mundo.

¿Por qué no se lo preguntas a la poesía? 
(Risas, de ambos)
Dos siglos antes de Cristo hubo un filósofo chino, cuyo nombre no me pidas que recuerde, que dijo que todo el mundo aprecia la utilidad de lo útil y nadie aprecia la utilidad de lo inútil. La poesía (no logró escuchar lo que me dice)... La poesía descubre a uno zonas interiores que no teníamos o que ignorábamos tener.

La respuesta es para todo y para nada. No tiene una utilidad concreta. La poesía no te salva el alma, no te cura las enfermedades, no te da con que vivir y, sin embargo, es necesaria para el que se entrega a la poesía. La poesía se vuelve lo más importante en la vida para el que está en eso. Quizás la primera lección de eso, de que no sirva para nada y sin embargo sea necesaria es que queda demostrado que hay muchas cosas que son absolutamente innecesarias y que no por eso son útiles. Es decir, la reivindicación de lo inútil en frente de un mundo en donde todo se mide por la actividad que tiene, por el valor económico que tiene. La importancia de la poesía para quienes estamos verdaderamente entregados a ella, contradice esa escala de valores que esta ordenada de acuerdo a la actividad económica, a la practicidad, al utilitarismo.

La poesía no cambia la vida de los hombres.

¿Qué hace la poesía entonces?
Nada. (Me contesta en perfecto español). La poesía no hace nada. Son los hombres que hacen.

Si no hace nada, ¿entonces por qué y para qué existe? ¿Para que la creamos?
La gran belleza de la poesía es, justamente, que no tiene absolutamente ninguna razón de ser.

-“No me esperaba esa respuesta”, le digo. El sonríe y luego con la sabiduría de quien ha pensado mucho sobre el asunto me dice...

La pintura se compra, se guarda y se colecciona y se vende, mientras que escribir no. Y la poesía es el único arte creado por el hombre. Todas las demás artes, la música, la pintura, vienen de la naturaleza. La poesía no. Es una creación del hombre.

Para todo. Para mí es el idioma esencial. Es lo que aprendemos primero. Cuando no había idiomas yo estoy segura que las madres salvajes que tenían sus hijitos les cantaban en poesía. La poesía sirve para expresar el amor, para expresar el sufrimiento, para expresar tantas cosas hondas. Creo que el subconsciente aflora. Cuando uno escribe poesía uno escarba en su subconsciente. A mí me sirve mucho. Yo nunca me voy a la cama sin leer siquiera un poema. Nunca.

diciembre 22, 2014

Hernán Casciari: “El contenido es libre, para mí debe ser libre siempre” (1)

Un día del año 2004, no recuerdo día ni mes, encontré un blog. El texto de ese día hablaba sobre un jugador de fútbol argentino que, hasta para una desatendida del deporte como yo, era una referencia. Diego Armando Maradona estaba en un estado de salud delicado. Leí en ese texto a una señora hablar de este fútbolista de una manera que me hizo llorar frente al computador.

El nombre la señora era Mirta Bertotti. El blog se llamaba "Más respeto que soy tu madre"

Desde ese día lo seguí hasta el final. Nunca comenté, aunque veía que había mucho afán por hacerlo. Me encantaba que una señora con esposo e hijos hablará sobre su vida de una forma tan poco complicada. 

Pero al final nada de esto resulto cierto. Mirta y su familia eran personajes creados de Hernán Casciari, un escritor argentino a quien después de desearle la peor de las suertes por el engaño magnifico en que nos hizo caer a cientos que seguíamos ese blog (que pasó a ser un libro y una obra de teatro) no le perdí el rastro jamás. 

Casciari tenía otro blog, Orsai, que paso a ser una revista, y de ahí a un proyecto editorial, con una perspectiva bastante interesante: no hay publicidad, no hay nadie en el medio.Y decir esto es dar un gran salto a los detalles de lo qué hace y cómo lo hace. Así que cuando supe que iría a Barcelona, a principios de este año, me dije que no podría estar en esa ciudad sin conocerlo. Si, se me olvidaba ese detalle, Casciari vive en esa ciudad.

Tras un intercambio de correos electrónicos decidimos encontrarnos un jueves de junio. Una cafetería cerca de la Casa Batlló. Lo vi acercarse en compañía del ilustrador Horacio Altuna. Los saludé emocionada, como chica que se encuentra con su cantante de pop favorito. Altuna se despide y ambos nos sentamos a conversar. Una conversación larga, entretenida y con muchas risas, en la que descubrí a un Casciari tan determinado como jovial. Una persona que ha sabido buscarle la vuelta al mundo editorial, alejado de las formulas conocidas y triunfando con su dos más dos no son cuatro.

Aquí la primera parte de nuestra conversación.

Hernán Casciari. Foto Argénida Romero
¿Por qué pasar de un proyecto para adultos, centrado en relatos, crónicas, reportajes de largo suspiro de páginas a una revista dirigida a la familia desde la visión de los niños?
Porque en general yo y el Chiri (Basilis, su amigo de infancia. Sé que su nombre real no es Chiri, pero no recuerdo ahora su nombre real) trabajamos en base a caprichos. Orsai fue un capricho y este es otro. Y estos caprichos siempre surgen por necesidades nuestras, más que nada. Somos muy egoístas, no pensamos en el lector, sino en divertirnos nosotros.

Cuando empezó el tercer año de Orsai, que nosotros queríamos hacer un año pero nos gustó y seguimos un año más, y luego seguimos otro porque nos estaba gustando mucho. Pero más o menos a la mitad del tercer año del Orsai empezó a parecernos a un trabajo.

Entonces a principio del 2013 decidimos que paralelo a Orsai queríamos empezar a hacer un hermano menor, para chicos. La razón es porque nuestros hijos estaban creciendo, no hay otra razón. Cuando empezamos con Orsai, Nina tenía seis, siete años y para el 2013 tenía 9 y la conversación con ella era totalmente distinta. Me di cuenta que tenía mucho más ganas de hablar con ella que con gente grande en la vida diaria. Y también en lo profesional, muchas ganas de escribir cuentos, de interesarme más en el pensamiento de ellos y no tanto de la gente grande, al Chiri le estaba pasando lo mismo y en un momento tomamos la decisión de que no íbamos hacer los dos productos en paralelo, sino  que queríamos darle el cien por ciento de la energía y de corazón a esto y que durará lo que tendría que durar y si después queríamos volver a otra cosa pues lo haríamos.

Para nosotros no fue un cambio grande.  La misma gente trabajando, el mismo papel, casi las mismas historias. Para los lectores sí fue un cambio grande. Pero como somos muy egoístas. Que se adapte, ya veremos con lo otro, cuando de verdad encontremos la manera de que no sea un trabajo.

Una de las cosas que pasa cuando comentaba o comento sobre la revista Orsai en República Dominicana es la cara de interrogante cuando señalaba que era una publicación sin publicidad. ¿Cómo funciona una publicación sin publicidad? ¿Tuviste esa interrogante cuando concebiste a Orsai?
¡Claro! Todo el mundo se preguntaba cómo lo hacíamos. De qué manera .Casi no hay productos sin publicidad. Es complicado. Pero la primera decisión que tomamos, y que formaba parte del capricho, era no darle el cincuenta por ciento de la energía a buscar empresas que patrocinan y que determinan decidiendo ellas hasta cuando podés seguir.

Preferimos poner ese cincuenta por ciento de energía en encontrar un sistema de distribución y de venta que nos diera la posibilidad de que nosotros decidiéramos hasta cuando hacerlo, que de hecho fue lo que hicimos. Fue una decisión nuestra, no una decisión de Coca Cola.

Si nosotros hubiésemos pensado en poner publicidad de Visa, de Coca Cola, de una aerolínea en la contratapa o aquí o allá, ellos terminarían decidiendo hasta cuándo. Y no nos parecía correcto.
Todo lo que hacemos y lo que vamos a hacer va a ser siempre sin publicidad. Es como nuestra marca.

Pero tú llegaste a ahí después de un camino. Por ejemplo, Argénida quizás no podría sostener una publicación como esta porque nadie me conoce…
Es necesario tener una comunidad, obviamente. Empecé con un blog en dos mil tres (2003), dos mil cuatro (2004). Empezó a leerse, empezó a tener gente a su alrededor. Si vos te enteraste del proyecto Orsai es porque venías  siguiendo, un lectura digamos.

Entonces después de seis o siete años de estar en contacto con mucha gente todo el tiempo es menos difícil proponerle a esa gente una aventura nueva. Entonces, forman parte de eso. Si vos venís de ningún lado y decís en tu Facebook que me apoyen para hacer esta revista y quiero un millón de dólares. No puedes abrir un Facebook y decir “hey, quiero un millón de dólares”. Claro, no tenés una comunidad del otro lado a quien le estés hablando. Ahora, si la tenés, si hay confianza y si además seducís con el proyecto es posible que funcione. Pero sin una comunidad por detrás, que has trabajado por detrás, es muy difícil.

Sí, bastante… Háblame del “open acces”. Alguna vez leyendo tu blog me encontré con esta idea y entiendo que la apoyas, de que la gente tenga acceso libre a los contenidos. Del Caribe, de donde vengo, observo resistencia a eso. ¿Por qué crees que es bueno que los textos estén en línea y que lo lea el que quiera, y quien lo quiera bajar de manera gratuita lo haga?
Creo que tiene que ver igual que los animales que nacen en cautiverio y los que viven en libertad. Un animal que nace en cautiverio no va a entender nunca la idea de vivir en la selva. No podría sobrevivir. Yo empecé escribiendo en libertad, no nací en cautiverio. Yo empecé a escribir en internet. No tengo una noción diferente de las cosas.

Este libro (me muestra el libro “Más respeto que soy tu  madre”, que me regaló), y todos los libros que tengo, los escribí gratis. Después se convirtieron en libro, pero en ningún momento vendí inicialmente esto. Escribo y publico todo. Después hay muchísima gente que le gusta esto, porque esto es un objeto, es lindo, es un fetiche, tiene olor. Lo podés regalar para un cumpleaños, lo podés atesorar, guardar, llevarlo en el tren y leerlo. Es mucho más complicado que todas esas cosas la puedas hacer con un texto plano que está en un blog.

Yo diferencio mucho el objeto del contenido. El contenido es libre, para mí debe ser libre siempre. No tiene sentido, y menos con lo que es hoy la tecnología, mantener el contenido en cautiverio. Lo que sí es necesario, es que en algunos casos este objeto tiene un trabajo, una encuadernación, entonces no lo podés regalar porque alguien tiene que poner el dinero que cuesta el objeto.

No tengo ningún problema con que se venda, pero lo que contiene, lo que hay adentro, el contenido, no me parece que tenga que ser en cautiverio.

"A mí me da la impresión que hay gente muy ávida al debate y otra a la acción. No voy a un debate, porque no tengo tiempo porque estoy haciendo cosas. Y a mí me parece mucho más interesante, mucho más divertido, y más prometedor hacer cosas que discutirlas".

¿Crees que en un futuro muy inmediato, cuando se recienta esta tendencia a estar en contra de estos cambios tecnológicos, pueda entender esta forma, este sistema…? (Me interrumpe, porque obvio estoy divagando demasiado…me pasa cuando estoy nerviosa)
No es un asunto de sistema. Entiendo que hay gente grande que nació antes que nosotros, que nació en cautiverio, y que le va a resultar muy difícil vivir en libertad. Por eso te hacía esta metáfora de los animales. Después hay gente de la generación de mi hija, que ni se le ocurre la cautividad de los contenidos. No le entra en la cabeza. Si mi hija quiere algo lo agarra de donde sea. No importa.

Pero al mismo tiempo ella sabe, porque es natural, que si le gusta un cantante, el cantante tiene que comer. Ella lo sabe y puede escuchar toda esa música, pero en algún momento irá a un concierto, tendrá que comprar algo que se cantante vende en su web para que pueda seguir tocando la música que ella le gusta. Es tan simple como eso.

O sea, ¿nosotros cómo hacemos? ¿Cómo hago yo si quiero que Horacio (Altuna) un ilustrador carísimo en español, uno de los más caros, continúe produciendo? Obviamente, la piratería no funcionaría. Pues lo que tenemos es esto, hacemos una revista, que se compra y se le paga a Horacio y en el momento que se le paga por esos dibujos se sube a internet todo para que todo el mundo disfrute de eso. Sino es codicia.

Un herrero que hace esta silla no cobra cada vez que alguien se sienta. ¿Y por qué lo otro sí? ¿Es más importante un dibujo que una silla? No es más importante.

¿Piensas entonces que está discusión, que se pone de moda cada cierto tiempo entre el libro de papel y el libro electrónico, es necesaria o es perder el tiempo?
 A mí me da la impresión que hay gente muy ávida al debate y otra a la acción. No voy a un debate, porque no tengo tiempo porque estoy haciendo cosas. Y a mí me parece mucho más interesante, mucho más divertido, y más prometedor hacer cosas que discutirlas.

Me siento con un editor tradicional a decirle que no, que mejor esto. ¡Qué sé yo! No. Haced libros, usar libros. Y vos vendeló como tú quieras, ponerle un candado acá y yo lo vendo de la manera que se me antoja y cada cual que haga su vida.

A mí lo que no me gusta es sentarme a debatir. Prefiero sentarme con amigos míos y hacer una cosa. Me dicen “no se puede hacer un medio sin publicidad, sin distribución”. Ah, ¿No se puede? No voy a debatir sobre eso. Voy, me siento, lo hago y después que alguien me venga a decir que no se puede. Listo.

Una de las cosas que pasó con Orsai es que cerramos un debate. Hay un debate que no se puede hacer más. Gente inteligente diciendo que…no.  Ya está, ya está hecho. Debatan otra cosa, estoy ya está.

A mí me gusta jugar esto. Este libro, cada vez que alguien lo compra no pasa por ningún canal de intermediación (y lo dice acentuando cada sílaba). Desde mi editorial, lo vendo yo desde mi web, lo escribo yo, lo diseño yo, lo edito yo. Y ya está. Este libro, que está en la Casa del Libro acá (señala al frente de nosotros, justo al lado de la cafetería desde donde nos traen el café, una de las sucursales de la famosa librería. No me había dado cuenta que estaba allí). Yo vivo con esto. No con todas las personas que se meten en el medio quedándose con el quince por ciento y otro quince por ciento.

Tengo que referirte a mi contexto regional. Hay una frase famosa de que “el escritor no vive de escribir”, pero veo tu ejemplo y el de otros. ¿Llegará un momento en que el escritor si viva de lo que escribe? ¿Es posible eso ahora?
Es más rápido. No sé qué tanto es posible. Si te digo en mi caso, que es el único que conozco y lo conozco muy bien, tuvo mucho que ver la suerte, el talento, pero no solo en escribir, sino en comunicarme con la gente. Escribir, sí, está bien. No hay ningún problema. Si conseguís emocionar, hacer reír y eso está funcionando, perfecto. Pero después de todo eso, alrededor de todo eso, hay un trabajo que no incluye escribir y por suerte a mí me encanta que es comunicarme con los lectores, estar en los comentarios, contestar mails, diseñar una web, programar una página web, entender de http, al momento de vender cosas hacer un sistema de comercio electrónico.

No sé, hay un montón de cosas. Cuando me siento a trabajar en casa, dos horas escribo pero las otras seis hago un montón de cosas que no son escribir, que si no las hiciera tendría que llamar a alguien para que las hiciera y ese alguien cobraría también. Tengo una suerte, tengo mucha suerte. Tengo la suerte de ser muy curioso y que me interesa un montón los alrededores de la literatura.

Muchos días me levanto por la mañana y se que por un lado tengo que escribir un artículo, y por otro lado tengo que diseñar la web y tengo más ganas de diseñar la web, ponerles cosas nuevas, aprender un poco de html 5. Y me gusta tanto como escribir, porque en realidad no soy escritor, a mí me gusta comunicar. Para comunicar tener herramientas nuevas. Me imagino que si viviera en mil seiscientos (1,600) estaría muy interesado en las imprentas, en las tipografías. Es lo mismo.

¿Le faltará este criterio a las librerías que ahora se quejan de bajas ventas, de que están desapareciendo? ¿Les falta saber comunicar?
No. Creo que si fuera librero desde los veinte años en este momento tendría muy complicado cambiar de estilo. Me parece que los que nacieron en cautiverio tienen muy complicado todo. Todo cambia, todo, todo.

Si vos entrás a un bar te das cuenta enseguida si el dueño es un viejo o un chico por si hay wifi, si hay wifi liberado. Si el bar es de un viejo el wifi te lo tienen que dar con una contraseña. No, ya está. Ya pasó.

A mí me gusta ver a los chicos, porque ya no tienen vicios del siglo veinte.  Me parece que todo va tendiendo a que todo sea mucho más natural, todo.

Si Nina de acá a dos o tres años termina entendiendo cuál es su vocación, y capaz le gusta la arquitectura, la literatura, la fotografía, va a ser mucho más natural para ella acceder a su público que para mí a los quince años.

Entonces me parece que hay que trabajar mucho en ello, entre ello tener conocimientos básicos de muchas herramientas, mucha atención a lo que está pasando, a donde la gente está poniendo los ojos y seducir con eso. Y obviamente, tener algo para decir. Puedo crear un montón de cosas y no tener nada para decir y es lo mismo.

Me parece que todo será a ser natural, de no ocurrir nada de golpe…

Sí, porque anuncia la muerte de todo. Primero que iba a desaparecer la radio por la televisión, luego que iba a desaparecer la televisión por el internet…que ahora que va a acabar con los libros. Vamos de un apocalipsis cultural a otro apocalipsis cultural.
En tu tiempo histórico, en los años de vida que tengas, puedes tener mucha pasión por la teoría o mucha pasión por la práctica. 

Los apasionados de la teoría se la pasan conversando de lo que pueda pasar, si se va a morir este formato o el otro y hacen mesas redondas. Son amantes de la teoría.

Después, hay gente que es mucho más amante de la práctica. Si estamos en un momento histórico de transición, pues experimentemos, con tranquilidad. A mí me divierte mucho. Me levanto en la mañana y lo que tengo que hacer me gusta. Lo que se me ocurre me gusta saber si puede ocurrir, si puede pasar. El solo hecho de tener la suerte hoy mismo de no estar en una oficina, haciendo algo que no me gusta, es suficiente para sentirme súper bien.

Recuerdo el momento en que dejaste de escribir tu columna en El País…
Eso fue un momento de cautiverio. Era un animalito libre y vino un dueño de un circo y me dijo si no quería trabajar en este circo, que me iba a pagar muy bien, que iba a tener comida. Entre a ver que tal y no me gustó vivir en cautiverio, no me gustó tener jefe, no me gustó dejar de conversar con la gente, conversar con un agente, con mi representante, con mi editor, con mi no se qué.

Me resulto todo extremadamente aburrido y decidí volver al aire libre.

Especial sobre periodismo en la revista Orsai No.13. Foto: Argénida Romero
¿No te has encontrado con algún dueño de ese circo que te diga “¡Ah, ese loco!”?
No, no. Ellos siguen con el circo. A ellos no les importa demasiado si un bonito se escapa. No hay un tema de competitividad.

Hablando de los cautiverios, ¿cómo ves el mundo del periodismo? Es común ver, es mi experiencia viendo televisión informativa aquí, un periodismo monotemático. Uno lo ve en su país pero piensa que no existe o no es así en otros lugares.
¡En absoluto! El mercado tradicional es igual Dominicana, en España, en Argentina, en Uruguay, en México, en Perú. Es igual. Los pequeños monopolios, más grandes o más pequeños de información donde las cosas que ocurren son las que ocurren. Y pueden tener un poco más de presupuesto o menos, pero después es lo que decís vos. Monotemáticamente es plano, plano, plano.

Ahora, es también un tema nuestro si vamos al circo a ver animales o si vamos a la selva a ver animales. La televisión española es mala pero lo se por lo que dice la gente. Yo no veo televisión. En mi casa no tengo varios televisores pero conectados a Yotube y cada quien ve lo que quiere. Vos tenés el internet que es la selva y ahí vos hacés tu vida. Yo me entero de las cosas por otro lado. Tampoco sé si esas cosas de las que me estoy enterando son la verdad, pero por lo menos sé que ese material  está vivo y no está en cautiverio.

Se opina, en ocasiones,  que esa interactividad que da el internet  muchas veces confunde, les falta rigor para confirmar datos…
Pero claro que confunde y le falta rigor, igual que los medios tradicionales. La diferencia es que los medios tradicionales por más que busquen  y busquen no vas a encontrar la verdad. En cambio en internet, si te ponés a buscar bien y tienes un grupo de favoritos fiables te vas a enterar de lo que realmente está pasando.

 Por supuesto que hay mentiras y basura y hay engaños también de este lado. Lo que tiene este lado, que se llama la selva, es que si vos te convertís en Tarzán podés vivir. Del otro lado no, serás un monito amaestrado siempre en todos los casos. En este caso tienes libertad. Estamos haciendo un sector de libertas. El escritor, el periodista, el dibujante o el fotógrafo que entra acá sabe que no va a encontrarse con un monopolio, no con gente codiciosa.

Entonces hay pequeños lugares donde puedes guarecer de toda esa porquería. O crear un lugar.

Hace veinte años no existía la posibilidad. Hoy por lo menos hay una posibilidad.

noviembre 17, 2014

Entrevista a Jean-Noel Pancrazi, autor de "Los dólares de arena"

Leí la novela "Los dólares de arena" y tengo pendiente escribir una reseña sobre ella en este blog. De adelanto les puedo decir que es una novela que es capaz de construir un mundo duro y real a partir de una escritura que te abraza. La novela ha sido adaptada al cine con mucho éxito y fue estrenada el pasado jueves en República Dominicana.

Se ha hablado mucho de la película, pero no del libro. Así que busqué la manera de entrevistar al autor de "Los dólares de arena" y lo logré. Jean-Noel Pancrazi me concedió una entrevista vía correo electrónico desde el Líbano.

"En el libro están los que sueñan con irse y los que sueñan con quedarse. Pero unos y otros se encuentran, se hablan, pasan tiempo juntos, aunque sus sueños no llegan a coincidir. Mi trabajo literario consistió en crear un equilibrio entre estos dos sueños, dándole a ambos la misma importancia. Cada personaje respeta, comprende el sueño del otro. No trata nunca de desviarlo o de destruirlo".

Aquí les dejo la entrevista, publicada por completo en Diario Libre (dan un click en la imagen para leerla completa).


junio 15, 2014

Barcelona y Sopa de poetas

Estoy en Barcelona desde el pasado domingo. Aunque para ser más precisa, estoy en las cercanías de Barcelona, en Bellaterra, donde está el campus de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Estoy aquí en una experiencia de verano de tres semanas, por un máster den Comunicación y Educación que curso online por una beca que me concedió la Vicepresidencia de la República.

La primera semana ha sido muy intensa. Acostumbrar mi cuerpo a otra zona horaria, el programa del máster que inició enseguida, estos deseos de comerme cada esquina de Barcelona...cosa que mis pies acostumbrados a cortas distancias han resentido. Pero ya vamos tomando el ritmo.

Ayer visite a los soperos, a los cuatro mosqueteros de Sopa de Poetes, en la ciudad de Prat de Llobregat. Pepé, Oscar, Mariano y Ventura me regalaron uno de los días más deliciosos desde el mundito de la literatura, de ese lejano a los cánones, premios, cultura oficial y demás hierbas.

"La poesía es un atajo del lenguaje a la emoción". Gracias Oscar por la reflexión.

Les dejé mi poemario "pirata", de eso hablaré luego.

Una bonita sorpresa, cuando mencioné al escritor Frank Báez, Pepé me dijo "Sí, claro, he leído a Frank". Me alegré, sin duda.

Suspendí mi viaje a Madrid, el presupuesto no alcanza para tanto, prefiero usar lo que tengo para comerme a Barcelona, no se si a besos o a  mordidas, pero trataré de hacerlo. Ya elaboré un ruta de librerías que quiero comerme...digo, conocer.

Aquí les dejo algunas fotos del encuentro con los soperos, tomadas por Pepé y Oscar. En unos días les compartiré mis notas sobre mi conversación con ellos.

Escuchando a Ventura Camacho, el cuarto mosquetero sopero.

Una linda toma de Óscar mientras hablaba.

Aquí con los cuatro soperos: Pepé, Mariano, Óscar y Ventura.

Con los tres primeros mosqueteros de Sopa de Poetes.

P.D. Antes de salir de República Dominicana a Cataluña, en Listín Diario publicó una entrevista que me hiciera la periodista Yaniris López. La imagen de la entrevista fue la que compartió la periodista y escritora Themys Brito en su muro de Facebook. Para leer la entrevista le dan un click a la imagen :)



enero 23, 2014

El chico de los seis mil ebooks

Me toco entrevistar a un chico que ha vendido más de seis mil ebooks de una novela que escribió sobre fantasía y dragones.

No les miento que la motivación para entrevistarlo estaba en saber cuál fue el truco, cuál es el truco.

No hay ninguno.

Supongo que depende de la moda del tema, que fue escrito en inglés, que a los jóvenes les encanta estos libros y aman leer en ebooks y que la historia que escribió Gabriel gusta, y que cuesta 99 centavos de dólar.

¿Qué creen ustedes?

Aquí la entrevista.

LITERATURA|23 ENE 2014, 12:00 AM|5|POR ARGÉNIDA ROMERO

El joven dominicano de los seis mil ebooks vendidos

El joven de 19 años publicó la primera parte de esta historia como un libro electrónico en Amazon
Gabriel Vicioso
SANTO DOMINGO. Conversa con vivacidad, pero con frases entrecortadas. Su educación bilingüe suele atravesarle las palabras del español al inglés y viceversa, confiesa. Hace casi tres años, Gabriel Vicioso Barrera empezó a escribir una historia cuando la mudanza de la ciudad de Puerto Plata (norte) a La Romana (Este) lo dejó sin una brújula de diversión nocturna. Sin intermediarios, el joven de 17 años publicó la primera parte de esta historia como un libro electrónico (ebook) en Amazon.

Para enero de este año había vendido más de seis mil copias. Seguir leyendo

diciembre 08, 2013

Entrevista con José Ovejero

Dos días transcribiendo. Obvio, la entrevista salió cortada, editada, en el impreso del Diario Libre, periódico donde trabajo.

Me gusta entrevistar, mucho. Y las entrevistas se me vuelven buenas conversaciones. Aunque en este caso, con José Ovejero, sentí que estaba como algo cansado. Supongo que la razón era porque andaba de gira promocional, dígamos así, de su novele "La invención del amor", ganadora del premio Alfaguara de este año.

Leí la novela. Es una premisa interesante. No la de inventar el amor, sino de inventarlo sobre alguien que no conoces ni podrás jamás conocer.

Aquí publico la entrevista sin editar, completa.



"El amor nos los inventamos cada vez que nos enamoramos"

Por Argénida Romero

SD. ¿El amor es o se crea? ¿Se puede crear cuando las circunstancias y la soledad no dejan otro camino? ¿Y hasta cuando el objeto del amor ya no existe? Son las preguntas que reflexiona las acciones de Samuel, el personaje central de la novela "La invención del amor", del escritor español José Ovejero, quien conversó con DL sobre su obra y las vivencias que las acompañan.

Parafraseando el título y el contenido de su novela… ¿Es posible inventar el amor?
(Risas) Pues te daré la respuesta que he dado en estos días, cuando me han preguntado algo parecido. El amor nos los inventamos cada vez que nos enamoramos. Inventamos al otro, al que no conocemos normalmente o conocemos demasiado poco y lo inventamos para proyectar sobre él nuestras necesidades, nuestros deseos. Y nos inventamos para el otro. Nos hacemos más seductores, ocultamos esas partes de nosotros porque sabemos que pueden no gustar, entonces en cualquier enamoramiento hay un proceso de invención. En la novela Samuel lleva esa invención mucho más lejos, puesto se enamora de alguien que no conocía ni podrá conocer, pero el mecanismo es el mismo

Samuel parece llevar un discurso filosófico del amor a lo largo de toda la novela, pero también un discurso sobre su lugar en la vida, de un hombre que busca su lugar. ¿Buscó también plantear esa búsqueda de sentido en su novela?
En “La invención del amor” hay una reflexión más amplia que no tiene que ver con el amor, que tiene que ver con la soledad, de cómo vivimos, con que nos conformamos, de cómo nos vamos adaptando a una situación en que quizás no somos felices pero, bueno, no estamos mal del todo.  Entonces lo que pasa que no es tanto algo buscado como algo que va saliendo según voy construyendo el personaje y lo pongo a reflexionar, lo pongo un poco a actuar también y reflexionar sobre cómo actúa. Es algo que lo va dando la propia dinámica de la novela, no es que yo tuviese previamente una teoría que quería contar al público, sino que utilizó la novela para pensar yo mismo sobre cosas que a mí me parecen interesantes y que pueden llegar al lector en medio de una ficción.

Diría que Samuel y Carina, sus personajes principales, expresan  ese desasosiego existencial del hombre y la mujer de este siglo
La insatisfacción, creo que sí. El haber vivido una vida que te parece que no es esa la que hubieras querido vivir y, como decía, que te has ido conformando poco a poco y quizás lo que los une es precisamente una especie de envidia o de deseo de Clara, que es quien no se ha conformado. Es verdad que ha acabado mal por casualidad, por un accidente, pero es la única de ellos que se ha arriesgado a vivir de verdad lo que quería vivir. Creo que es lo primero que une a Samuel y a Carina. Esa concepción de que a veces la vida es una sucesión aceptaciones, de cosas que quizás uno no quería aceptar pero que poco a poco vas entrando en cierto juego y en cierta edad te encuentras atrapado.

Dicen que las historias literarias tienen un poco de su creador, ¿Qué tanto hay de usted en “La invención del amor”?
De mí en  “La invención del amor” hay bastante, lo que no hay que confundir con que Samuel sea yo, quiere decir que hay partes de mi experiencia. De entrada todo el ambiente de la novela, el barrio, la casa, incluso los vecinos son un poco parte de mi experiencia. Yo vivo en ese barrio, yo veo lo mismo que ve Samuel cuando sale a la calle. Y luego en conjunto hay una reflexión sobre la realidad, sobre el amor, sobre los sentimientos, sobre cómo nos engañamos que en buena medida comparto con Samuel. Luego hay una serie de cosas de Samuel con las que no estoy de acuerdo, pero no se trata de utilizar a Samuel para decir lo que pienso, sino para que diga cosas que pueden afectar al lector de alguna manera, positiva o negativamente, lo hagan removerse y pensar ¿y yo? ¿Cómo vivo esto?

Ahora que comenta eso que va o no va de un escritor con su personaje, ¿entiende que el escritor debe comprometerse con alguna ideología, algún objetivo social, a través de su literatura o no?
El escritor debe escribir bien, es su primera misión. No creo que se pueda pedir que Kafka sea un escritor comprometido. No. A no ser que entiendas el compromiso con algo amplio, un compromiso con el ser humano, no compromisos políticos específicamente. En mis novelas hay política, porque a mí me interesa, hay un trasfondo político-social con frecuencia, pero yo no creo que pueda exigirse, y menos a un escritor,  ese trabajo. Si me interesa en general una literatura que tiene ese compromiso más amplio, con el ser humano, con la indagación de lo que somos, con mostrar cosas quizás no fáciles de ver. Eso sí, pero no más allá de ello. La literatura puede ser muchas cosas.

Usted ha escrito en varios géneros, ha escrito poesía, narrativa, ensayo. ¿Cuál prefiere?
Supongo que el que estoy escribiendo ahora (risas). Salvo en el teatro, que me encuentro muy inseguro, con todos los demás si te diría eso. Lo que estoy escribiendo en este momento es lo que me apasiona. SI me pongo a escribir poesía y me gusta mucho hacerlo, quizás no lo hago con mucha frecuencia, quizás porque tengo menos atracción natural a la poesía que hacía la novela, el cuento, el ensayo.  Pero cuando estoy en ello me da igual, es escribir, es intentar contar, es intentar utilizar el lenguaje para expresar y cada género es una herramienta distinta.

¿Es de los escritores que se sientan a redactar con un estructura previa de hacia dónde va su historia o de los que inician con una estructura de partida pero dicen que no saben hacia dónde van?
Normalmente no sé qué va a pasar en mis novelas, no sé qué personajes van a aparecer, lo voy descubriendo según escribo. Cuando dicto talleres de escritura creativa les digo a mis alumnos que creen una estructura que apoye los personajes, que ideen un final. Ellos me preguntan que si lo hago y les digo “no, yo no”. Pero sin embargo es una buena manera de aprender a escribir, porque al principio estás muy inseguro y si no tienes una estructura te puedes perderte fácilmente, puedes bloquearte. Pero cuando tienes la seguridad de que lo que escribes va a salir adelante, entonces me parece que es más enriquecedor partir de un plan.

¿Se puede enseñar a alguien a ser escritor?
Ser escritor, creo, se compone de dos partes. Una, tener una visión original, lo que significa, que sea profunda de la realidad, y otra que sepas expresarla.  Lo primero es muy difícil de enseñar. Lo tienes o no lo tienes. Tiene que ver con tu experiencia, con tu inteligencia, con tu capacidad de implicación, con tu capacidad también para engañarte ante cosas que no ves si no te engañas y con un montón de cosas que tienen que ver con la capacidad de cada uno. En eso puedes ayudar un poquito, pero muy poquito. Con las herramientas, con la técnica, ahí sí creo que puedes enseñar posibilidades que no se le ocurren a uno, atajo, quizás a evitar ciertos errores, a reflexionar sobre ciertas técnicas y por eso doy clases de escritura creativa. Pero siempre advierto de que yo no voy a hacer un gran escritor de alguien que no pudiese serlo por sí mismo.

Escritores que aprenden, pero que hay del libro como medio, el libro de papel. En este presente en que se vaticina su fin, con las crisis de las librerías ¿Qué cree de su futuro?
El libro en papel irá despareciendo poco a poco. Pienso que no desaparecerá del todo. Siempre quedarán ciertos amantes de los libros. Si hay gente que colecciona sellos por qué no va haber gente que compre libros. No hay cosa más inútil y absurda que los sellos (risas). Será una minoría de compradores de libros en papel y los demás leerán en libros electrónicos. Puede gustarnos o no, pero es como decir que los carros de caballo eran más románticos que el tren, pero el tren va más lejos y más rápido y lleva más gente. Lo práctico se impone y el libro electrónico es práctico.

¿Qué aconsejaría entonces a los libreros?
Dos cosas. Abre tu librería y por un bar en ella…

¿Un bar?
Sí, un bar para tomar café, para tomar vino. Bueno, tres cosas. Una, esa. Dos, has una selección personal de los libros. Es decir, no lleves lo que lleva todo el mundo, sino que quien vaya a tu librería sepa que va a encontrar un determinado criterio. Tres, organiza muchos actos. Talleres, conferencias, cursos, literatura para niños. En España han cerrado muchas librerías, pero se han abierto muchas nuevas y las que funcionan son las que cumplen esos criterios. Son librerías activísimas en Madrid, que son las que más conozco con un bar donde puedes quedar con tus amigos, tomar algo y de paso hojeas un libro y quizás lo compras. Vas a un taller, llevas a tu niño a hacer actividades y esas son las librerías que están funcionando.

¿Y las bibliotecas? ¿También deben modificar su presencia?
Al algo evidente que modifica la función de las bibliotecas que es el acceso en línea, que hace que esos espacios inmensos, como son la mayoría de las bibliotecas, vayan perdiendo su función una vez que sus fondos estén en línea la gente no se va a desplazar a las bibliotecas, por lo que está claro que habrá un proceso de transformación también.

En el mercado del libro, ¿es un tema de bestsellers o de calidad? Hay quien dice que hay que escribir para vender
Me parece una profesión muy digna, igual que el que fabrica mesas y dice que hará una mesa que se adapte al gusto del público, una mesa que se compre. Pues hay libros que están hechos para eso. Me parece muy bien y creo que es un objeto distinto del libro que no se crea para satisfacer una demanda. Me parece que la mejor literatura es la que no está pensada en función del lector, sino en función de sí misma. De buscar, de investigar, de crear algo completamente nuevo, y si creas algo completamente nuevo no sabes si va a gustar, pero sino te limitas a satisfacer una necesidad y a repetir  una y otra vez modelos parecidos. No tienen que desaparecer los bestseller, lo que creo es que son dos objetos distintos.

Con esta novela usted ganó el premio Alfaguara este año. ¿Cuál cree que sea la importancia de los premios?
Yo me presentó a premios porque me parecen útiles, me permiten vivir mejor de lo que viviría sin ellos, porque dan más dinero que lo que puedes recibir de cualquier anticipo para publicar, o bien porque te abren ciertas puertas. Cuando quería marcharme de la editorial donde estaba, para abrirme otras posibilidades. Y luego algo concreto, con el Anagrama de Ensayo que gané el año pasado, que tiene poco dinero pero te concede cierto prestigio, sobre todo para un escritor de ficción como yo ganar un premio de ensayo de ese tipo está bien y me alegra mucho que se me considerará merecedor de ese premio. Claro que influye la suerte, quien era l jurado, que humor tenían, cuáles son sus gustos…pero está bien. Los premios sencillamente me han abierto algunas puertas y me permiten vivir más tranquilo.

¿Qué le aconsejaría a alguien que quiere, o busca, trata de ser escritor?
Que lea, creo que eso es obvio. Ver que hacen otros. Buscar la originalidad está bien pero uno siempre tendrá influencias y estaría bien buscar cuales podrían ser mis propias influencias, saber qué es lo que a uno le interesa realmente en la literatura. Y luego lo otro, que también es algo evidente,  no dejar. Es difícil que te habrán paso, el mercado es muy reducido, pero si quieres escribir, escribe. Yo escribí durante muchos años sin que nadie le interesase lo que hacía, pero si es lo que quieres hacer no te dejes desanimar.

Desde su punto de vista para qué sirve la literatura en un mundo como el de hoy, que parece apostar a lo efectivo, en lo inmediato.
La mala literatura sirve para escapar de la realidad, para irte a vivir al mundo donde las historias terminan bien, donde el bueno al final se lleva la chica, y el malo muere. Eso nos permite escaparnos y entretenernos un rato. Esa es la mala literatura, la literatura conservadora. Para mí la buena literatura lo que hace es ampliar la experiencia del lector y ponerle más en contacto con su propia vida. Crear mundos de ficción a los que va el lector porque ahí va a encontrar el acceso a ideas, a emociones, que tienen que ver con la propia experiencia. La literatura no debe suplantar la vida, sino que debe ensancharla.

¿Qué piensa sobre la situación actual en España?
Vivimos una época de crisis económica, política y social. Una crisis de esperanza, de confianza en el sistema político. De la crisis económica se podrá ir saliendo poco a poco, de todas las demás se puede salir recuperando la confianza en el sistema, pero para recuperar esa confianza se necesita una renovación. Creo que esa renovación no se va a hacer desde el Parlamento, sino que es necesaria la presión de la calle, la presión de los manifestantes, que se denuncie desde la calle en las manifestaciones masivas, la corrupción y la política de desahucios es lo que me parece que está arrojando más resultados.  Y espero que seamos capaces de mantener esos procesos en las calles.