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julio 14, 2011

Lección

Sálvate

aprende a matar al pájaro que te canta en las mañanas
arráncale las plumas
sonríe

y déjalo volar.

agosto 17, 2010

Ultimas lecturas

A Sylvia, Emily, Belli, Hesse, Oates y Rivera Letelier

Perdida.

Esa es la palabra.

Perdida en los dioses de Sylvia, en los monstruos de su falda, en su eterno circulo, en el agua que nunca dejó de salirle por las grietas. Papi, papi. Electra y el amor. Con el muerto deseo de una taza de café en su cocina.

Perdida en el cuarto de Emily. En su silente bullicio. En sus hojas, sus miles de hojas preñadas. La Emily de blanco, de pocas palabras y muchas letras, la hada de los sapos, la princesa feliz en su torre.

Perdida en la suerte de Sofía, en sus pasos errantes. La Sofía de Gioconda. La Sofía que ama, que se equivoca, que revive.

Perdida en el laberinto del lobo. El lobo atrapado en Harry…o en Hesse. El lobo cazador y presa. El lobo que aullaba, que corría, que moría. El lobo que cenó conmigo, que durmió conmigo, que izó banderas en mis horas y que también vive en mí.

Perdida en las chicas de las calles. Harmond y sus calles. Las rebeldes que no olvidan, que miran el cielo, que se deshacen para ser. Las Foxfire de Oates. New York sin estatua de la Libertad, sin Empire State, sin sueño. Sólo la llama.

Perdida en el desierto. Tras la pista del Cristo sin aura, del Cristo sin resurrección de Rivera Letelier. En camino de la santa inquisición del horizonte, bautizada bajo la bendición de la prostituta que no lloró en la cruz ni siguió los pasos del Maestro, sino que regaló la eternidad de su entrepierna a los peregrinos.

Perdida.

Esa es la palabra.

agosto 09, 2010

Un poema para mí

Los que me conocen saben que no suelo hacer referencia en este blog de mi vida personal. Sin embargo, y siguiendo el sentimiento que me despertó este poema y el ego del amor que aun me tiene ruborizada, quiero compartir con ustedes unos versos libres (no sólo de la rima métrica sino también libres para hablar hermosamente) del compañero que comparte mis días.

Te recordaré un lunes

A Argénida Romero, por lo difícil que suelen ser los lunes entre nosotros.












Aún cuando me dejes te recordaré
recordaré las maneras de mirarte
los estragos en la piel,
el cansancio de los dos en el baño
mientras me esperas soñolienta junto a la puerta.

Te recordaré en el silencio de esta sala,
cada vez que regrese a buscarla
encontraré trazos de tus besos,
la desvergüenza de tu cintura,
incluso el olor de tus pies.

Recordaré cada palabra que me brindes
no importa la cantidad de veces
que hables de la iglesia o de la ciencia
escéptica o carismática;
sobreprotectora o vulnerable
igual te recordaré.

Memorizo cada encuentro con paciencia
guardando entre canciones tus labios,
pulsando los silencios que te buscaron
cada mañana que te regresas a casa
ahí, cuando entre sueños, empiezo sin salida
a recordarte.

Te recordaré porque es justo.

Waldo Rincón

julio 05, 2010

Hermanastras


Las hermanastras estuvieron en la boda
mordiendo su humana envidia,
mistificadas bajo el amuleto de niñas malas

desearon felicidad, como todos,
mientras arrojaban el arroz
y la vieron desfilar
con las zapatillas que no les sirvieron

¡Qué mala suerte!
Estaban condenadas a ser mujeres comunes
fregar platos
soñar despiertas
rasgarse las ganas por las noches
esperar al hombre común
multicromático
buscar, de vez en cuando,
al hada de la varita
contar canas
reirse y llorar
trabajar de nueve a cinco
y enterrar a la madrastra.

Pero en su improvisada letanía
jamás contaron
con las lágrimas de la Cenicienta
llorándoles su cansancio de ocho a cinco,
con los pies demasiados gordos
para calzar sus zapatillas
y el abandono de su hada
en los brazos de su príncipe
azul
rojo
violeta
amarillo
verde

convertida en una mujer común
como ellas.

febrero 07, 2010

Escapar



Tras tus pasos
la sombra del lobo
marcó su estrategia de puñales
cercó el oscuro presagio de las calles
y atacó
la luciérnaga que tejía sueños en tu boca

entonces

todo fue silencio de hojas secas sobre la cama
letargo de horas sin tiempo
señal de la bestia
atada a tu espalda
de caminos sin caminos
acumulados en tu agenda

niña bonita
niña desgarrada.

Pero
tu voz sobrevivió
al estropicio de tu piel ajada

tu voz de puertas
tu voz de ventanas.

septiembre 28, 2009

Escapar

La Huida. Mariana Rodríguez Rivero


Tras tus pasos
la sombra del lobo
marcó su estrategia de puñales
cercó el oscuro presagio de las calles
a tu alrededor
y atacó la luciérnaga que tejía sueños en tu boca

entonces

Todo fue silencio de hojas secas sobre la cama
letargo de horas sin tiempo
señal de la bestia
atada a tu espalda

de caminos sin caminos
acumulados en tu agenda
niña bonita
niña desgarrada.

Perotu voz sobrevivió
al estropicio de tu piel ajada.
Tu voz de puertas
tu voz de ventanas.

diciembre 03, 2008

Un banco vacio en el parque


¿Qué es un banco vacio en el parque?

es una profecía de dos manos que se unen

para anidar las soledades cotidianas

o también

el presente de una añeja despedida

transitando el silencio,

testimonio de una lágrima

o la sentencia de una promesa

condenada a muerte por rutina.

Un banco vacio en el parque

es preludio de compañía

o presagio de un abrazo

lleno de uno mismo

puerto de ecos o de llantos

epitafio de las causas encontradas.

Un banco vacio en el parque

es una estación a la deriva

donde anidan las miradas olvidadas

y se esconden los besos apurados

con olor a tierra moribunda.

Un banco vacio en el parque

es un despojo

de las horas que huyen

mientras caminamos.

octubre 21, 2008

Declaración

Me declaro poeta
mujer y poeta
desgarrada hija de la palabra,
eco perturbador del conjuro que marca las horas,
bajo el estropicio de los pasos que huyen
o de las voces que se apagan cuando llega la lluvia.
Soy poeta, lo creo
heredera y errante,
amante del orgasmo que palpita en las calles
atestadas de olvidos cotidianos.
Soy poeta
soy un grito transplantado por los siglos
emancipadora de la sangre que corre tras las sombras.


Argénida Romero

Día Nacional del poeta. 21 de octubre


Este día se recuerda a los poetas en la República Dominicana en honor a la poeta y maestra Salomé Ureña, quien nació un 21 de octubre de 1850 en Santo Domingo. Figura central de la lírica dominicana del siglo XIX y pionera de la educación femenina formal en el país. En este enlace su biografía y algunos de sus poemas: Salomé Ureña.

Hoy pense sobre lo que significa eso de ser poeta. Supongo que muchas cosas, o quizás ninguna. Una especie de conjuro que te ata al aliento de las palabras, y te convierte en puente o en espejo. Un llamado, me respondió Derek Walcott cuando se lo pregunte. Quizás ser poeta es ser fiel descubridor de ese llamado.

Me quedo con lo del llamado. Le cedo la palabra al poeta mexicano Jaime Sabines: "El poeta tiene que darse totalmente en cuerpo y alma. Entonces hay que dejar muchísimo para escribir. No es cuestión de que le dicten a usted todos los poemas. Hay que tener el oído bien despierto, alerta los ojos y toda la piel al descubierto, y escribiendo aprender a escribir, como el nadador que quiere llegar a nadar bien y tiene que meterse al agua todos los días; ése es el hecho de escribir, el ejercicio de escribir, la disciplina de escribir. Sólo a través de muchos años se van obteniendo resultados, únicamente cuando se ha hecho una buena siembra se van cosechando productos consistentes.” (“La poesía es un destino”, entrevista a Jaime Sabines por Ana Cruz).

octubre 15, 2008

Días de lluvia


El olor de las primeras cosas
se evoca, usualmente,
los días de lluvia junto a la ventana
sentencia de la añeja nostalgia
que sobrevive como un náufrago
en la desierta isla de los sumados olvidos
donde reposa un reloj, colgado a una pared blanca
justo al lado de unos viejos libros
esos primeros amantes
con olor a lumbre recién parida
hechiceros del vespertino letargo
que duerme bajo la puerta.

Regresa ese olor de las voces ausentes
cómplices del destino consumado
emisarios del llanto o la risa
y el bullicioso paso de las palabras
danza por las húmedas calles
eco de aquellas otras, las calles de las primeras promesas
refugio de las cotidianas aventuras
estampas de ecos borrosos.

Llega también el lloroso olor
de la casa deshabitada
a la deriva de las despedidas
tumba de los buenos deseos
paredón de las condenadas esperanzas.

Regresa
todo el olor de esas primeras cosas
como un salvavidas
al rescate de este rebelde presente
que llora su destino
los días de lluvia junto a la ventana.





septiembre 28, 2008

Alfa

Retrato de mujer. Diego Rivera, 1944


He vuelto

tras todas las batallas

dolorosamente atravesada de otoños

cargada de nidos vacíos

taciturna, hueca

estéril de promesas

atada al aliento irrespirable de estas horas

de estas pesadas horas

donde perece el presente sin herencia.

Ahora, estoy

irremediablemente

en la piel de la sombra que me mira en el espejo

destejiendo fantasmas

dueña del eco que me aguarda tras la puerta.


agosto 02, 2008

De noche

Noche Estrellada, 1889. Vincent Van Gogh.









Mis versos vuelan a través de los sueños
en una pirueta de luces y sombras
reduciendo los mares reposados de luna
a rayos de sombra fugaces.
Piden a gritos absoluto silencio
sumiendo mis calmas en la locura desbordada
de utopías cumplidas, de realidades amoldadas.
Esperan las voces en las horas silenciosas
y en ellas traducen los deseos anhelados
de sonrisas fingidas,
de lágrimas ausentes,
de penas sin tiempo,
de pasos sin camino,
de amores sin destino.
Revolotean audaces cantando las rimas
en que defines los matices del alma
y desgarran las verdades y las mentiras.
Alborotan sus alas al sentir la huída
de una noche cansada y agonizante
que da la bienvenida a las luces
que desnudan las sombras y matan el silencio.
Alzan el vuelo mis versos junto a ella
dejándome a la incertidumbre del día
sin voces,
sin sueños,
sin duendes,
con el recuerdo pasado en las horas silenciosas,
con el recuerdo atado en las redes de mi mente.




17 de septiembre de 1999






*En las próximas publicaciones mostraré mis poemas guardados, hijos que he mantenido durmiendo en papel, muchos de ellos producto de mi niñez y adolescencia poética.

julio 08, 2008

Regreso

Abriendo los ojos y el corazón.


Un día desperté y decidí perderme. Saltar sobre las nubes mientras contemplaba los revoltosos recuerdos posados en mis manos. Sin querer se me enredo el reloj en los cabellos y una lágrima se escapo de la memoria.

Íntimamente acompañada de sueños. De esos sueños con olor a canela que me secuestran de vez en cuando. Sin palabras y sin voz. Absorta ante la inverosímil realidad de mis días.

Silencie mis preguntas. Quizás, pensé, no hay respuestas en este Macondo tan poco mágico. De todas maneras mi cuestionario es muy extenso y esta vida, estoy segura, no me alcanzara para responderme.

Por eso quise cerrar los ojos. Anestesiar las horas. Pero no pude. Abrí los ojos y sacudí los pies. Reclame la presencia de las palabras, las únicas capaces de rescatarme, de hacerme realmente mágica.

Y regrese.
12 de febrero 2005


A petición de un fiel lector de mis letras

abril 06, 2008

Un ramo de rosas


Gracias
A los que, al otro lado del puente de estas palabras,
acercan sus oídos a la orilla de mi alma,
y a las traviesas mariposas que volaron conmigo
tocando la música que nace en sus manos.


Por el recital, tarde pero segura...

marzo 17, 2008

Pintando girasoles















Aquí estoy
pintando girasoles
sintiendo cada calurosa curva
de esta nueva espera
y no lo hago por pereza
O porque, en la literal vagancia,
no se me ocurra otra cosa.
Es que es tan blanco el lienzo
de este leve suspiro,
tan pálido e insípido
que tengo que pintar girasoles
¿Qué me tiemblen en las manos los pinceles?
¿Qué sólo veas libélulas perdidas, sapos amarillos o
brazas encendidas?
No te preocupes.
Terminaré pintando girasoles.
Foto: Argénida Romero

noviembre 10, 2007

Argent

Marcha adelante
mordiendo fuerte al destino

Cicatrices en la piel
memorias del pasado

en los ojos
un solo reflejo

el ensueño
al final del camino.


Gracias por la fuerza de tus letras, Adonis

septiembre 30, 2007

Carmen



Carmen espera, siempre espera. Mientras, cuela el breve murmullo de vida que la visita, cada mañana, desde la ventana. Un pedazo de cielo, un suspiro de nube, un ruido sin forma, una hoja que tiembla y se precipita al vacío de su mirada.

Y siempre observa, en su rutinaria procesión, a la nada que cruza sus pasos y recibe las manos que tocan las cicatrices de su camino. Extrañas manos que no conoce, pero que le regalan el recuerdo añejo de una caricia olvidada.

Entonces, Carmen cierra los ojos y juega con la canción posada en sus cabellos, y abraza el arrullo de su mirada, de su mirada llena de imágenes sin tiempo.

Regresan sus pasos, escurridizos y silenciosos, cargados de los viejos colores reposados en la paleta de un reeditado ayer que, moribundo y marchito, languidece dulcemente dormido en las paredes.

Y las lágrimas de Carmen llueven, escondidas, tras la sombra de las palabras que se escapan con el reloj y se despiden de su presente. Diluvio sin huellas, que dibuja el efímero canto, colgado en el breve murmullo de vida que se cuela por la ventana.

Así Carmen resucita, cada día más lejana, en su sonrisa.


*Doña Carmen vive en el Hogar de Ancianos San Francisco de Asís. Foto. Argénida Romero

septiembre 02, 2007

Apuesta


A Patricia y Frank

Después de todo había llegado el día. Algunos reflejos de tensión y cansancio se asomaban en sus rostros, pero nada había logrado apartar de sus miradas la ilusión nerviosa que asomaba sus colores junto a los últimos palpitos de esa tarde.

El la esperaba, ella tomo su mano. Juntos conciliaron sus dudas. Prometieron velar sus incertidumbres y compartir sus certezas. Amparados bajo la omnipotente presencia de lo indescifrable, atraparon la caprichosa sentencia de su corazón entre sus labios.

A pesar de la oscuridad que de vez en cuando se cuela en el destino, de las canciones que se pierden en las calles, del dolor que se acumula en las esquinas, de las sonrisas que mueren en las prisas de los pasos. A pesar de todos y de ellos mismos, estaban ahí. Apostando al amor.

enero 02, 2007

Puentes

Los puentes son necesarios. Siempre unen dos mitades, dos partes alejadas. Es el hilo por donde corren la diferencias para hacerse diferencias asimiladas…y en algunos casos igualdades concertadas.

Los hay tan cortos, que a menos de veinte pasos viajamos de una dimensión a otra. Los hay tan extensos, que se nos pasa una breve eternidad en descubrir el aire que se respira del otro lado.

Unos unen países, ciudades, campos y aldeas; otros, soledades, alegrías, lágrimas y caricias. Los primeros, los inauguran las aspiraciones de desarrollo. Los segundos, la necesidad de dejar de ser islas y convertirnos en continentes.

Los que unen países, ciudades, campos y aldeas, corroídos por el tiempo, necesitan reparaciones para no caer, para seguir funcionando. Los que unen soledades, alegrías, lágrimas y caricias, corroídos por el tiempo, necesitan el calor de una mirada, para que sigan fluyendo los sueños.

Pero los puentes no son eternos. Muchos perecen, deben hacerlo, para dar paso a otros. Los que unen países, ciudades, campos y aldeas se renuevan para dar paso a los más modernos, más eficaces, más adecuados.

Los que unen soledades, alegrías, lágrimas y caricias se renuevan a cada paso, cuando las palabras se convierten en palomas. Pero cuando desaparecen, a diferencia de los que unen países, ciudades, campos y aldeas, cuyas memorias mueren con ellos, nos dejan una cicatriz donde siempre nace un arco iris.

diciembre 25, 2006

Comenzar

“Sólo el amor y la muerte cambian toda cosa”. Arena y Espuma. Gibrán Jalil Gibrán

A veces, el silencio de una pregunta nos encuentra desarmados e indefensos. Desprovistos de armas, cansados de argumentos y justificaciones, decidimos soltar las manos y cerrar los ojos.

No podemos continuar. Una rabia luminosa nos descalza el presente y, grandiosamente vulnerables, nos damos cuenta que no debemos dar un paso más. Recogemos el estropicio de nuestras palabras y abrimos los ojos para sonreírle a la despedida.

Damos la vuelta con el corazón plenamente vacío de amaneceres y brevemente suspendidos, miramos nuestras manos, lo suficientemente sueltas y libres para poder asir los colores que nos permitan, nuevamente, pintar el horizonte.