Mostrando entradas con la etiqueta Rosas negras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rosas negras. Mostrar todas las entradas

octubre 26, 2015

Hora santa

Se que perderé el detalle de tu memoria, porque es que por más que uno quiera, con los años, el que no está se va borrando, así como esos libros queridos que se van deshaciendo en el librero. Llega un día en que las hojas se despegan, el libro queda incompleto, se va diluyendo hasta que desaparece.

Se que con los años te me vas a convertir en un libro deshecho, desaparecido.

Por ahora no. Todavía están muy frescas las páginas que me dejaste leer. La música de Bob, las cerámicas en el techo, tu risa asustada, tu cabeza cabizbaja, las confidencias del amor, la tristeza que te cruzaba la voz de vez en cuando.

Esa línea segura entre tú y yo que se fue diluyendo mientras nos hacíamos más adultos, tu primero que yo. Porque la distancia no siempre está hecha de espacio, también se construye con las miradas que alejamos cuando nos toca crecer.

Pensé que estarías ahí, cuando nos tocará llorar a los más viejos, pero a los viejos les tocó llorarte, como lloramos juntos a otros que debieron llorar a nuestros viejos. Nos toco leernos al revés.

Te recuerdo todavía tanto, que cada vez que entro a la plaza donde nos vimos la última vez camino con cuidado para tropezarme contigo. Con tu camiseta blanca, tus ojos pequeños, tu abrazo grande. Tengo un año deteniéndome de vez en cuando frente a esa puerta, por unos segundos, hasta que recuerdo que no hay casualidad que nos vuelva a unir, porque la distancia no siempre está hecha de espacios y edades, también está hecha de recuerdos.

Sé que nunca iré a visitar el lugar donde dicen que estás, porque no estás ahí. Ni siquiera estabas cuando apreté tu mano fría para decirte adiós. Te fuiste antes, mucho antes, cuando me diste la espalda en esa plaza y pensé que te vería otro día cualquiera.

Ahora solo me queda el miedo de que te desdibujes. Y eso también pasará, llegará el día en que ese miedo no estará, en que no me detenga unos segundos en ese lugar de la plaza donde te vi la última vez.

Ese día se que no te voy a recordar llorando. Quizás hasta se me olvidé que debo recordarte este día, así como olvidas el libro deshecho que ya no está en tu librero, pero que sabes que tenías, y recuerdas casi de memoria algunas de sus páginas y lo que ellas contaban.

Entonces la música de Bob, las cerámicas de algún estante, alguna risa asustada o alguna cabeza cabizbaja me recordarán que un día estuviste y que la cercanía está hecha de espacios, de edades y de recuerdos.

Y también de olvidos para que sobrevivas.

abril 19, 2012

Depende






A Esperanza


La muerte es un cataclismo

o depende
desde donde cae
a cuántos metros
a lo que huela
a su peso sobre la calle que miras
antes de la llamada

murió, te dicen
su nombre, te dicen

y repites
su nombre

y otra llora
a la distancia de lo que eres.

marzo 30, 2011

La Feria del Libro y su "país invitado"

"Quema de la literatura maya por la Iglesia Católica". Mural de Diego Rivera

La Feria Internacional del Libro es el mayor evento cultural que desde hace varios años se celebra en República Dominicana. Con su lado bueno y su lado no tan bueno, permite poner la atención, por lo menos una vez al año, al objeto principal de la literatura: el libro; así como a ese mundo diverso de expresión, color, música e ideas que ronda en nuestra sociedad y más allá.

Desde que esta feria es internacional, pues antes de 1997 era un evento menos ambicioso y más localista, esta actividad cuenta con la presencia de un país invitado. Chile, Venezuela, México (en dos ocasiones), Italia, Argentina y otros países han sido elegidos como invitados, trayéndonos un poco de lo que son a partir de sus letras y sus demás expresiones artísticas y culturales.

Este año dos cosas me han llamado la atención. La primera el cambio de fecha. La Feria Internacional del Libro se ha celebrado por costumbre durante el mes de abril. Sin embargo, este año fue movida a las primeras semanas de mayo. Supongo que tendrá que ver con algo de logística.

La segunda, y la que ocupa mi interés en este post, es sobre el país invitado. Este año el país invitado no es país (por lo menos para mí no lo es), es una ciudad-estado. Una ciudad -estado teocrática y dogmática, y que tiene un historial de confrontación con la idea del libre pensamiento: El Vaticano.

Hasta donde sé, es la primera vez en su historia que El Vaticano es un "país" invitado en una feria del libro. ¿Por qué? Desde mi punto de vista no tiene que ver nada con un asunto literario, ni siquiera cultural. El Arzobispado de Santo Domingo cumple 500 años de fundado el próximo agosto y me parece que esa es la única razón.

¿Qué puede aportar El Vaticano como "país" invitado a una feria del libro? ¿Enciclícas papales? ¿Veremos eucaristías como actividades principales de la feria del libro? ¿Se vetaran performances artísticos, exhibiciones de películas o libros que atente contra "la moral de la Iglesia Católica"? ¿ Traerán alguna obra de arte de algunas de sus catedrales o algún ejemplar de su biblioteca? ¿Cuál artista o escritor presentará El Vaticano?

No entiendo, y menos cuando a esta actividad no se han invitado países con una amplia cultura literaria como Rusia o Polonia. Sé que hay escritores sacerdotes y religiosos católicos, pero estos siempre son representados en diferentes stand de las Feria Internacional del Libro, nunca han sido marginados como ninguna literatura de otras religiones. ¿Harían alguna Feria dedicada a los mormones, evangélicos ( y sus cochocientas manifestaciones) o a los Testigos de Jehová?

Por otro lado, no puedo evitar pensar que fue El Vaticano por mucho tiempo un perseguidor del libre pensamiento de manera abierta. Auspicio, a través de la "santa" inquisición, la quema de libros, elaboró listas negras de libros que no podían leer sus feligreses, condenó a filósofos y científicos.

Digo todo esto sin asumir más detalles, creo que es suficiente con esto para mostrar mi desacuerdo con que un "país" teocrático, representante de una religión, sin moneda propia, sin diversidad cultural (por una obviedad), que luchó contra libres pensadores, que prohibió libros como una política de su ciudad-estado, que quemó toda la literatura contraria a sus dogmas en los territorios prehispánicos y de otros países y sociedades...sea invitado a una Feria del Libro, a una Feria de diversidad cultural donde el protagonista es el libro para, aparentemente, congratularse con una iglesia, con el poder que aun esa iglesia representa y que nada tiene que ver con su supuesta misión en la tierra.

No, no estoy de acuerdo.

¿Y ustedes?

Sobre el tema

febrero 25, 2011

Encuentro




Tenía siete años cuando conocí la muerte.
Estaba distraída, ella,
pendiente del llanto
dándole la mano a algunos temerosos
cabeza abajo, sacando cuentas

modelando sus fanfarrias de niña macabra

y yo, que solo sabía de juguetes y risas,
observaba el rostro que la miraba
desde el ataúd.

abril 09, 2010

Primera palabra

San Lucas como pintor ante Cristo en la cruz. Francisco de Zurbarán



"Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen". Evangelio de Lucas 23,34.


Ellos saben lo que hacen
lo saben

cuando cierran los ojos
y mastican el miedo
acosados por las lágrimas de Magdalena,
crucificada tras la cruz.

Ellos saben

la sangre toca el ruedo de sus sepulcros blanqueados
y sus huesos tiemblan
arrullados por las suplicas exiliadas de los atrios,
mensajeras del Gólgota sin resurrección.

Ellos saben lo que hacen
lo saben.

marzo 08, 2009

Eva



Eva
Es la última vez,
te dices,
mientras recoges los pedazos de alma
esparcidos en el lustrado piso de tu cárcel.
Hoy eres, Eva,
lo que nunca quisiste ser
un manojo de suspiros enlatados
mendigando las voces
que se escurrieron en tus manos
sin importar el reclamo
de tu malgastado deseo.
Quisieras escapar,
Eva,
de ese oprobioso desdén de sus ojos
pero te atan a las cadenas del espanto
que amarran las flores
al regazo gastado de tu primavera
y cuando acaricias ese horizonte
posado inocente en tu pecho,
renuncias a tu voz.
Eva,
dejas tu vida en un andén
y apuestas a la nada.
Tal vez,
un día empeñaras tu llanto
para comprar tu trozo de libertad.
Tal vez,
un día terminen tus horas enlutadas
cuando tu carcelero,
en un ataque de su ominoso amor
apague tu agotado cirio.


*Foto: Malafoto

agosto 03, 2007

Justicia

En estos días en que la Justicia se viste de gala, por fuera, y se pudre, por dentro. En estos días de expedientes muertos. En estos días de fugitivos y condenados. En estos días de equilibrada parcialidad. En estos días aciagos de tinta moribunda y programados silencios...

En estos días he decidido hacer justicia por mi cuenta. Enjuiciar las ambigüedades que duermen a mi lado, condenar a cadena perpetua la certeza de mis respuestas, exonerar las rebeldías y, por qué no, dejar en libertad bajo fianza la incertidumbre de mis preguntas.

Así, tal vez, pueda sobrevivir al oprobio de estas horas y contagiar al que llora a mi lado. Quizás sea la única forma de sobrevivirnos, para que algún día podamos escribir Justicia a tinta viva y anunciarla a grandes voces.

Voces que claman

mayo 23, 2007

Dolfi


Los ominosos anuncios de sus pesadillas se cumplieron una tarde de mariposas ausentes, cuando el reeditado murmullo del pasado se hizo un violento grito que le arrebató las alas y las sonrisas.

Su verdugo condenó sus caricias al silencio y robó las formas que, desde sus primeros sueños, dibujo en el vaivén de las penas y las alegrías que bailaban en el boceto de sus pasos.

Desde ese momento Dolfi camina despacio, con la pesada carga del abismo que se habré en su pecho e invade de tristeza el futuro que llueve en sus ojos; mientras sus canciones duermen, dolorosamente heridas, en su garganta.

Le anuncian que la justicia ha llegado, como siempre retardada. Su verdugo, victimario y victima de estos tiempos de sombras, guardará su rabia tras las rejas y el olvido. Pero a ti, Dolfi, ¿a ti quien te devolverá las alas?





El 25 de noviembre del 2005, Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, el ex compañero de Dolfi González la agrede con un machete, cortando sus dos manos y hiriéndola en la cabeza. Dieciocho meses después, su agresor es condenado a 30 años de prisión. A pesar de que sus manos le fueron reimplantadas Dolfi, de 19 años, no podrá volver a usarlas jamás, debido a los daños permanentes sufridos por la severidad de las heridas.

octubre 11, 2006

En la frontera


Estuve allí. Zona de nadie y de nada. Mi mirada cruzó (¿a pie?) la turbia línea que sirve de fin y comienzo, todo depende del lado en que se este. Para mí, el fin, un límite; para él, detrás de la puerta, quizás un comienzo…

Tosco, me miró y cuestionó la interrogante dibujada en mi rostro. “¿Por qué me tiras foto?”, me preguntó. Yo no respondí. No tenía respuesta. Sólo sentía una avalancha de pensamientos, atropellados pensamientos, que atacaban la soleada claridad de ese día.

Pensé en las razones que lo mantenían recostado, tras la reja, mirando hacia el otro lado y en su mirada encontré la mirada de millones de otros, otros que quieren cruzar, que quieren marcharse, buscar otras cosas más allá…

Pensé en los “mojados” mejicanos, enfrentados con una pared que se levanta; en los africanos hacía España, aventureros del mar y la muerte; en los dominicanos, improvisados marineros de la esperanza…

Pensé en mis padres, caminando en el suelo extranjero, ajeno y prestado, tejiendo esperanzas y en mí, hija adoptada de una tierra que no me vio nacer, pero que si me ha visto crecer…

Pensé en la irresponsabilidad de los que dividen, de los que marcan las fronteras, de los que cierran horizontes y nos obligan a buscarlos en otra parte…

Pero sobre todo, pensé en las otras fronteras, las que se llevan por dentro, las que carecen de vigilancia, las que nos convierte en seres humanamente ajenos.

septiembre 01, 2006

Indignada

Viví los últimos dos gobiernos del “Doctor” desde la absorta mirada de mi adolescencia. De esa época recuerdo tres cosas: que la Constitución se llamaba “pedazo de papel”, que la corrupción se exorcizaba en las puertas de un despacho y el rastro olvidado de un profesor.

De los 12 años del “Doctor” conozco las líneas que he ensartado desde la memoria de las lucierganas que sobrevivieron al oprobio; líneas parias, escritas a golpes de sangre y esperanza; líneas poscristas, que viven latentes en el suspiro de esta tierra.

Pensé que después de su muerte, el “Doctor” sería pesado en la justa medida del ominoso legado de sus sombras, de sus 22 años de sombras. Pero no. Sus herederos, camaleónicos herederos, le han creado un altar de flores marchitas, en el que le rinden homenaje.

Por eso no puedo evitar sentirme indignada. Indignada por la historia que se esconde. Indignada por los rostros que se pierden. Indignada por los nombres que se nos borran. Indignada por tantos olvidos.

Indignada ante el reeditado carnaval de nuestra memoria.

julio 11, 2006

Tan parecidos…tan diferentes


“Yo era de un barrio pobre, del centro de la ciudad, ella de clase alta, pa(ra) decir verdad…”. Me enamoro de ella. Juan Luis Guerra

Ella tenía 18 años. El, creo, unos 22. Ella estudiaba medicina. El, creo, electrónica. Ella soñaba con ser doctora. El, mientras trabajaba para pagar sus estudios, soñaba con ser ingeniero. Ella vivía en un exclusivo sector de Santiago. El, en un populoso sector de la capital.

Ambos reían, cantaban sus canciones, tejían sus colores, dibujaban sus paisajes y caminaban sus caminos. Ambos murieron en circunstancia similares.

Pero a pesar de ser tan parecidos, no son iguales. Ella, después de su partida, se transformó, por unos días, en un latido constante en los periódicos, en la televisión, en la radio, en las conversaciones, en las calles…

El, después de su partida, volvió a morir, lentamente, en las pocas líneas de algunas crónicas, para luego hacerse invisible…y quedarse escondido en las lágrimas de su madre.

Vanessa y José Stalin nos recordaron esas permanentes incongruencias que nos separan…aunque paguemos el mismo precio por el tickect de ida…en este caso, un celular.