Me he puesto a repasar publicaciones en Facebook de hace dos años atrás hasta la actualidad sobre el Ministerio de Cultura.
Gente que celebró, igual que ahora con Pedro Vergés, la destitución de José Antonio Rodríguez. De como Andrés L. Mateo, que escuché hoy "acabar" con Vergés y Cayo Claudio Espinal, recordaba su diatriba con el hasta ayer ministro de Cultura y autor de la famosa novela (la recomiendo) "Sólo cenizas hallarás".
Muy interesante leer a los que defendían a Rodríguez, a los que denostaban a Vergés y ahora celebran la salida de Vergés. Pero más interesante es leer a los que denostaron Rodríguez y celebraron a Vergés y hoy... hacen mutis o expresan "esperanza" con la gestión de Eduardo Selman.
Recuerdo que a alguien le dije, que me llamó para contarme interioridades de la administración de Vergés y en cierta manera parece que también influenciar en mi punto de vista como periodista, que me sorprendía que no fuera tan expresivo con las patas cojas de la administración de José Antonio Rodríguez. Porque el problema no era el supuesto mal manejo que me señalaba, de los cuáles les mencioné -en contrapartida- acciones parecidas que supuestamente hizo el anterior, sino que con el anterior parece que se sintió beneficiado y con el que fue hasta ayer... no.
En medio de todo esto, por quien doblan las campanas es por una política cultural casi inexistente, del personalismo con que muchos asumen y juzgan la gestión de un ministro frente a otro, del amiguismo y el frenesí de hacer relaciones públicas cuando no se es relacionador público por mantener un empleo o la ayuda o el apoyo (porque parece que no es la labor en un puesto, por más básico que sea, lo que muestra el desempeño y la capacidad).
Y, bueno, no puedo dejar fuera la obsesión de Acento con Pedro Vergés, con el mismo tono que también abordan la Academia Dominicana de la Lengua. Y una obsesión que nada tiene que ver con periodismo y que parece no fue necesaria cuando estaba José Antonio Rodríguez en el puesto. De esto, ese medio hizo su cierre final ayer, cuando la nota sobre el decreto que nombraba a los nuevos ministros era encabezado por... la salida de Vergés de Cultura.
"Stat rosa pristina nomime, nomina nuda tenemus". ("De la primitiva rosa sólo nos queda el nombre, conservamos nombres desnudos"). El nombre de la Rosa, Umberto Eco.
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mayo 10, 2018
noviembre 17, 2010
Llorar

"Una furtiva lágrima III". Nicoletta Tomas Caravia
Han venido a buscarme
a cobrarme las deudas
por no dejarlas vivir
cuando las ahuyente del mar
cuando dí la espalda.
Vienen por mí
por mi sombra,
me clavarán las dagas
me recordarán
el no
el silencio
el sí
las seis de la tarde
la rabia
el beso
la promesa
uno
la promesa
dos
la promesa
tres
el silencio.
Se acercan
no me queda ningún escondite
ni fuerza para cerrar las puertas
ni tiempo para cerrar los ojos.
agosto 25, 2009
Espacio prestado a un amigo

La muerte es siempre una gran interrogante para nosotros. Un episodio difícil de asumir y entender, pero que está. Como dice una canción de Jorge Drexler: "Morir es también ley de vida".
La semana pasada un amigo tuvo que enfrentar este episodio. Perdió a su madre. Hoy cedo mi espacio para dar cabida a la voz de mi amigo, una voz que habla de vida, de la vida que su madre significa y significará. A ti, amigo, gracias por dejar este pedacito de vida.
Abrazos eternos, José Armando.
El televisor encendido
A la memoria de mi madre, Daniela Peña García
Cada noche llegaba cansado, ¡exhausto! Cargando el sopor del día, las penas de otros. Con paso lento me colaba entre tus sueños y mi habitación para no despertarte, para que tus penas durmieran un poco más, pero sentías mis hurtadillas y sólo gemías para que supiera que ya sabías que estaba en casa.
Cada noche, sentía tus pasos cansados por la casa, supervisando mis sueños, mientras la vida te pedía parar. ¡Mi vieja! ¡Mi madre!¿Cuántas noches en vela pasaste esperándome llegar de la universidad? ¿Cuántos sueños perdiste por mis malestares de niño? Pero, no sólo una vez te hice parir, no fue sólo llanto. También reíste conmigo, ¡cómo te veías orgullosa en mi graduación de la UASD!
No recuerdo si veías noticias, película o documental, pero buscabas la forma para entrar sigilosa a mi habitación y apagar el televisor. Nunca lo sentí, nunca te vi, ¿cómo lo hacías? Ahora que no estás me cuesta cerrar los ojos ante el televisor, porque quiero verte aunque sea una vez hacerlo. Ayer lo dejé encendido, a propósito, me hice el dormido para verte entrar y tomar el control y salir arrastrando los años. Pero no pasó, ahora lo dejo encendido todas las noches para verte llegar, no duermo.
Cuando te dije te quiero no me escuchaste. Dos muros de concreto cerraban tus oídos, mientras tu mirada de se perdía a los lejos, en el cielo. Al lado de gente que no te conoce, de muchos extraños que esperan lo mismo que tú, pero tienes la ventaja de que Dios está contigo. Me culpo por tu muerte, por no actuar a tiempo, por no tomar decisiones acertadas, por dormir cuando tú morías, por no vigilar tu sueños, por no escucharte, no sé cuál fue tu última palabra. Espero que haya sido "la bendición mis hijos".
No quiero pasar por esto de nuevo. Aún tengo padre, hermana, hermanos, amigos, amigas y pronto tendré una esposa e hijos e hijas. ¡Dios! No me permitas volver a ver la muerte en el rostro de un ser querido. No será fácil olvidar que mi madre se moría en mis brazos y no pude hacer nada para evitarlo, cuando ella me dio vida a riesgo de la suya, cada día despierto con el miedo de verla en el suelo otra vez, me culpo por su muerte, que Dios me perdone por lo que he pensado.
José Armando Polanco.
septiembre 15, 2008
septiembre 03, 2008
A veces, no soy
Calzada con la esperanza hecha retazos de nostalgia, suspiro ante la media taza de café. No es mi culpa, ni la de nadie, simplemente se me juntaron las desganas en la garganta y no tengo fuerzas para despedirlas.
Es el momento de no ser. Es el momento de levitar absorta ante el espectáculo incongruente de lo indescifrable. Cansada del ruido, de las profecías, de las predicciones…incomoda en mi butaca.
Ansiosa de ser, me miro al espejo. Trato de rescatar eso de mí que conozco. Retomo el hilo de mi última sonrisa y espero.
Es el momento de no ser. Es el momento de levitar absorta ante el espectáculo incongruente de lo indescifrable. Cansada del ruido, de las profecías, de las predicciones…incomoda en mi butaca.
Ansiosa de ser, me miro al espejo. Trato de rescatar eso de mí que conozco. Retomo el hilo de mi última sonrisa y espero.
Un día cualquiera del 2005
julio 23, 2007
Las horas del fantasma
Las sombras de mis palabras muertas deambulan esta noche. Espantos de ayeres descansan en mi almohada. Horas de pactar con la soledad, exorcismo de sonámbulos colores.
Vacía de caricias, espero al fantasma de mis lágrimas, siempre puntual a la cita. Me regala fríos besos con sabor a calles marchitas, a pasos cansados…y me mira, y me desnuda. Frágil ante sus manos, vulnerable al susurro de su silencio, desfallezco.
El recuerdo de un atardecer se resbala por mi espalda. Cierro los ojos. Grito, por dentro. Callo, por fuera. Reinvención de la nada que descansa en mis pies. De nuevo, el camino.
Vacía de caricias, espero al fantasma de mis lágrimas, siempre puntual a la cita. Me regala fríos besos con sabor a calles marchitas, a pasos cansados…y me mira, y me desnuda. Frágil ante sus manos, vulnerable al susurro de su silencio, desfallezco.
El recuerdo de un atardecer se resbala por mi espalda. Cierro los ojos. Grito, por dentro. Callo, por fuera. Reinvención de la nada que descansa en mis pies. De nuevo, el camino.
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