diciembre 25, 2006

Comenzar

“Sólo el amor y la muerte cambian toda cosa”. Arena y Espuma. Gibrán Jalil Gibrán

A veces, el silencio de una pregunta nos encuentra desarmados e indefensos. Desprovistos de armas, cansados de argumentos y justificaciones, decidimos soltar las manos y cerrar los ojos.

No podemos continuar. Una rabia luminosa nos descalza el presente y, grandiosamente vulnerables, nos damos cuenta que no debemos dar un paso más. Recogemos el estropicio de nuestras palabras y abrimos los ojos para sonreírle a la despedida.

Damos la vuelta con el corazón plenamente vacío de amaneceres y brevemente suspendidos, miramos nuestras manos, lo suficientemente sueltas y libres para poder asir los colores que nos permitan, nuevamente, pintar el horizonte.


No hay comentarios: