abril 25, 2006

Abril

Una vez explotó la primavera de un clamor, alto y hondo, que resonó en el corazón de las calles y corrió desbordado, encendiendo una flor en cada mano y una razón en cada mirada.

Y nacieron las utopías, cargadas de sol y fuego, en las pisadas de aquellos que, derribando el silencio del oprobio, entonaban un canto hacía la libertad.

Y se cantó tan fuerte, que aún hoy, en medio de la zozobrante agonía de nuestro destino, podemos asir nuestras moribundas esperanzas en el eco de su música, esa música que se mantiene suspendida en nuestro horizonte.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Argenida
Quiero felicitarte y a la vez instarte a seguir sembrando palabras, frases, metaforas y sueños. Es un don que te llega de Dios y a El habra de volver, por ti. Que tu diario tenga de la rosa el aroma, la fuerza de la espina, el impacto que deja su presencia pero no su efimera existencia! con cariño, Beatriz, La Gaviota

baakanit dijo...

El fuego original todavía sigue encendido, el canto sigue atrapado en una cajita, para que un día otro grupo de valientes canten a coro.

Saluditos