enero 09, 2014

Aniversarios literarios del 2014

Hay varios "acontecimientos literarios" que están de aniversario este año. Como se me hizo tarde para felicitar, ya ni lo de la Vieja Belén vale para esta altura de juego, pues dejo esto aquí, los aniversarios literarios del 2014 que me interesan.

Cien años del nacimiento de Octavio Paz. Lo único que he leído de él es "La llama doble". Lo recomiendo. Me gustaría releerlo. Paz nació en la ciudad de México el 31 de marzo de 1914. Ganó el Nobel de Literatura en 1990.

Cien años del nacimiento de Julio Cortázar. Aunque no lo crean no he leído Rayuela. Tengo esa novela en casa, nueva, envuelta en su plástico. La voy a leer este año en su honor. Cortázar nació en Bélgica el 26 de agosto de 1914. Cuando puedan vean está hermosura que hizo la revista Orsai sobre su cuento "Casa tomada". Le dan click a la imagen para ver la "Arquitectura de Casa Tomada"


Cien años del nacimiento de William Burroughs (Generación Beat): No he leído nada de ninguno de los que pertenecieron a esta generación literaria norteamericana. Eso me lo debo. Tengo la sospecha, por algunas referencias que he leído, que sería bueno leerlos. El señor Burroughs nació en Missouri, Estados Unidos, el 5 de febrero de 1914.

El cumpleaños número cien del "antipoeta" Nicanor Parra. Si su salud marcha bien y la muerte, parte de la vida, no lo reclama antes, Parra cumplirá cien años (definitivamente este es el año de los centenarios). Parra nació en Chile el 5 de septiembre de 1914. Aquí, un poema.

Cambios de nombre

A los amantes de las bellas letras
Hago llegar mis mejores deseos
Voy a cambiar de nombre a algunas cosas.
Mi posición es ésta :
El poeta no cumple su palabra
Si no cambia los nombres de las cosas.
¿Con qué razón el sol
Ha de seguir llamándose sol?
¡Pido que se llame Micifuz
El de las botas de cuarenta leguas!

¿Mis zapatos parecen ataúdes?
Sepan que desde hoy en adelante
Los zapatos se llaman ataúdes.
Comuníquese, anótese y publíquese
Que los zapatos han cambiado de nombre :
Desde ahora se llaman ataúdes.
Bueno, la noche es larga
Todo poeta que se estime a sí mismo
Debe tener su propio diccionario
Y antes que se me olvide
Al propio dios hay que cambiarle nombre
Que cada cual lo llame como quiera :
Es es un problema personal. 

diciembre 20, 2013

Recomendaciones literarias

Hace casi un mes hice una pregunta en Twitter y Facebook.

Si usted es un lector asiduo y me quiere recomendar un libro de literatura ¿Cuál me recomendaría?

Las recomendaciones llegaron por buen número a través del Facebook. Por raro que parezca, nadie me respondió vía Twitter.

Aquí comparto las respuestas que contienen las recomendaciones a las que pretendo hacerles caso, no diré que para el 2014, porque tengo compromisos de lectura disfrutada con el Circulo de Lectura de New York, una iniciativa que la explica muy bien mi amigo y colega Víctor Manuel Ramos: "Un experimento virtual de lectura compartida"

Estas son las anotadas:

Li Misol, periodista: "Siempre recomiendo autores, especialmente mis favoritos. Por ejemplo se me ocurre mencionar a Hemingway, Kundera, a los rusos (Turgueniev, Bulgakov...) a Camus, Carpentier...". He leído un solo libro de Hemingway  y uno de Kundera. También uno de Camus y uno de Carpentier. De los rusos he leído a Nabokov, algunos cuentos de Chejov, algunos poemas de Mayakovski, una antología de Anna Ajmátova...o sea, pocos para la cantidad de lectura rusa que hay.

Riamny María Méndez Féliz, periodista y editora de revistas. "Te recomendaría Seda, de Baricco, uno de los más bellos que he leído en mucho tiempo". Hace años un editor, que era mi jefe inmediato, también me lo recomendó. Tendré que hacer caso.

Elisa Veras, abogada. "Sin dudar ni poder dudar: volver a leer a Vargas Llosa ... Para reivindicarlo". Lo necesita, y además he leído solo dos libros de él, uno de ellos una total fiasco. Y ante mi ignorancia casi total de las obras de Vargas Llosa, mi señor esposo agregó en la conversación: Waldo Rincón, abogado. "La tengo alzada de un lado para que lea "Los cuadernos de Don Rigoberto" de Vargas Llosa; se lo di en digital y nada!". Lo que es totalmente cierto. Y Elisa Veras apuntó: "Mi favorito es la Tia Julia y el escribidor! A lo mejor entre los dos lo conseguimos (si quieres enviarmelo por digital mi correo es...)". Y Li Misol dijo: "Bueno los "Cuadernos de Don Rigoberto".

Dino Bonao (Juan Dicent), escritor y banquero (o sea, trabaja en un banco) "Obras completas y otros cuentos monterroso". He leído varios cuentos de Monterroso y tengo una compilación de unos textos de él publicados en la prensa. Me encanta. A leer más Monterroso.

Carol Croussett, abogada. "Decenas de libros recomendaría, pero creo que encontraras fascinante Atlas Shrugged, o La Rebelión del Atlas de Ayn Rand. Me hizo cuestionarme muchas cosas que daba por sentado". Ayn Rand...he visto dos entrevistas de ella y leído muchas de sus frases. Una lectura dura, sin duda. A ver cuando me atreveré a ahondar por esos mares.

Esther Campusano, periodista. "La sonrisa etrusca de José Luis Sampedro, El beso de la mujer araña de Manuel Puig". Dos totales desconocidos para mí.

Sonia Tejada, maestra de secundaria. "Ahora estoy leyendo Cosechas de huesos de Edwidge Danticat, muy necesario en estos días de olividar el pasado y promover la deshumanización de los haitianos en RD. Una lectura desgarradora. Te recomiendo cualquier cosa de Juan Carlos Onetti, Los adioses, la vida breve, el astillero, el pozo. Sus cuentos, especialmente El infierno tan temido y Bienvenido Bob". Sonia hizo una reseña que vale la pena leer sobre Cosechas de Huesos. Confieso que tengo dos libros de Onetti que ni siquiera he tocado. Voy a desempolvarlos.

Gilda Diaz, una sabia. "Si te interesa "La orgía perpetua", de Vargas Llosa te lo envío. Déjame saber. Un abrazo!". Hasta que no me puse a editar este resumen no repare en este ofrecimiento. Deja mandarle mi correo electrónico...Y Sonia Tejada agregó "Gilda Diaz Excelente libro.o Lo amo". Vargas Llosa es un constante en mis recomendaciones. Tengo que hacer caso, repito. Y luego Gilda Díaz me dijo "Y voy a ver si consigo (si es que no lo has leído) "Momentos estelares de la humanidad" de Stefan Zweig". Otro ofrecimiento que tengo que hacer valer. :)

Gabriel del Gotto, guionista. "Pienso lo mismo de los libros lo que del amor: es uno sólo, que cambia de forma. Una vez abrí El lobo estepario, y 15 años después, ahora va por el capitulo en que Borges me habla de la arena. No me hagan caso, soy el loco de mi barrio. (Es un barrio muy light)". Leí El Lobo Estepario. Creo que en algún momento lo volveré a leer. Borges...me encantan sus cuentos, pero creo que debo ir a buscar los libros de él que no he leído.

José Arias, periodista. "Herejes de Leonardo Padura". Primera vez que escucho el nombre de este escritor, pero un libro que se llame así, creo que merece la pena buscarlo.

Y por cierto. Hoy es mi cumpleaños y me regalo un sueño...sé que un día estaré aquí...den un click para que sepan donde es.


diciembre 08, 2013

Entrevista con José Ovejero

Dos días transcribiendo. Obvio, la entrevista salió cortada, editada, en el impreso del Diario Libre, periódico donde trabajo.

Me gusta entrevistar, mucho. Y las entrevistas se me vuelven buenas conversaciones. Aunque en este caso, con José Ovejero, sentí que estaba como algo cansado. Supongo que la razón era porque andaba de gira promocional, dígamos así, de su novele "La invención del amor", ganadora del premio Alfaguara de este año.

Leí la novela. Es una premisa interesante. No la de inventar el amor, sino de inventarlo sobre alguien que no conoces ni podrás jamás conocer.

Aquí publico la entrevista sin editar, completa.



"El amor nos los inventamos cada vez que nos enamoramos"

Por Argénida Romero

SD. ¿El amor es o se crea? ¿Se puede crear cuando las circunstancias y la soledad no dejan otro camino? ¿Y hasta cuando el objeto del amor ya no existe? Son las preguntas que reflexiona las acciones de Samuel, el personaje central de la novela "La invención del amor", del escritor español José Ovejero, quien conversó con DL sobre su obra y las vivencias que las acompañan.

Parafraseando el título y el contenido de su novela… ¿Es posible inventar el amor?
(Risas) Pues te daré la respuesta que he dado en estos días, cuando me han preguntado algo parecido. El amor nos los inventamos cada vez que nos enamoramos. Inventamos al otro, al que no conocemos normalmente o conocemos demasiado poco y lo inventamos para proyectar sobre él nuestras necesidades, nuestros deseos. Y nos inventamos para el otro. Nos hacemos más seductores, ocultamos esas partes de nosotros porque sabemos que pueden no gustar, entonces en cualquier enamoramiento hay un proceso de invención. En la novela Samuel lleva esa invención mucho más lejos, puesto se enamora de alguien que no conocía ni podrá conocer, pero el mecanismo es el mismo

Samuel parece llevar un discurso filosófico del amor a lo largo de toda la novela, pero también un discurso sobre su lugar en la vida, de un hombre que busca su lugar. ¿Buscó también plantear esa búsqueda de sentido en su novela?
En “La invención del amor” hay una reflexión más amplia que no tiene que ver con el amor, que tiene que ver con la soledad, de cómo vivimos, con que nos conformamos, de cómo nos vamos adaptando a una situación en que quizás no somos felices pero, bueno, no estamos mal del todo.  Entonces lo que pasa que no es tanto algo buscado como algo que va saliendo según voy construyendo el personaje y lo pongo a reflexionar, lo pongo un poco a actuar también y reflexionar sobre cómo actúa. Es algo que lo va dando la propia dinámica de la novela, no es que yo tuviese previamente una teoría que quería contar al público, sino que utilizó la novela para pensar yo mismo sobre cosas que a mí me parecen interesantes y que pueden llegar al lector en medio de una ficción.

Diría que Samuel y Carina, sus personajes principales, expresan  ese desasosiego existencial del hombre y la mujer de este siglo
La insatisfacción, creo que sí. El haber vivido una vida que te parece que no es esa la que hubieras querido vivir y, como decía, que te has ido conformando poco a poco y quizás lo que los une es precisamente una especie de envidia o de deseo de Clara, que es quien no se ha conformado. Es verdad que ha acabado mal por casualidad, por un accidente, pero es la única de ellos que se ha arriesgado a vivir de verdad lo que quería vivir. Creo que es lo primero que une a Samuel y a Carina. Esa concepción de que a veces la vida es una sucesión aceptaciones, de cosas que quizás uno no quería aceptar pero que poco a poco vas entrando en cierto juego y en cierta edad te encuentras atrapado.

Dicen que las historias literarias tienen un poco de su creador, ¿Qué tanto hay de usted en “La invención del amor”?
De mí en  “La invención del amor” hay bastante, lo que no hay que confundir con que Samuel sea yo, quiere decir que hay partes de mi experiencia. De entrada todo el ambiente de la novela, el barrio, la casa, incluso los vecinos son un poco parte de mi experiencia. Yo vivo en ese barrio, yo veo lo mismo que ve Samuel cuando sale a la calle. Y luego en conjunto hay una reflexión sobre la realidad, sobre el amor, sobre los sentimientos, sobre cómo nos engañamos que en buena medida comparto con Samuel. Luego hay una serie de cosas de Samuel con las que no estoy de acuerdo, pero no se trata de utilizar a Samuel para decir lo que pienso, sino para que diga cosas que pueden afectar al lector de alguna manera, positiva o negativamente, lo hagan removerse y pensar ¿y yo? ¿Cómo vivo esto?

Ahora que comenta eso que va o no va de un escritor con su personaje, ¿entiende que el escritor debe comprometerse con alguna ideología, algún objetivo social, a través de su literatura o no?
El escritor debe escribir bien, es su primera misión. No creo que se pueda pedir que Kafka sea un escritor comprometido. No. A no ser que entiendas el compromiso con algo amplio, un compromiso con el ser humano, no compromisos políticos específicamente. En mis novelas hay política, porque a mí me interesa, hay un trasfondo político-social con frecuencia, pero yo no creo que pueda exigirse, y menos a un escritor,  ese trabajo. Si me interesa en general una literatura que tiene ese compromiso más amplio, con el ser humano, con la indagación de lo que somos, con mostrar cosas quizás no fáciles de ver. Eso sí, pero no más allá de ello. La literatura puede ser muchas cosas.

Usted ha escrito en varios géneros, ha escrito poesía, narrativa, ensayo. ¿Cuál prefiere?
Supongo que el que estoy escribiendo ahora (risas). Salvo en el teatro, que me encuentro muy inseguro, con todos los demás si te diría eso. Lo que estoy escribiendo en este momento es lo que me apasiona. SI me pongo a escribir poesía y me gusta mucho hacerlo, quizás no lo hago con mucha frecuencia, quizás porque tengo menos atracción natural a la poesía que hacía la novela, el cuento, el ensayo.  Pero cuando estoy en ello me da igual, es escribir, es intentar contar, es intentar utilizar el lenguaje para expresar y cada género es una herramienta distinta.

¿Es de los escritores que se sientan a redactar con un estructura previa de hacia dónde va su historia o de los que inician con una estructura de partida pero dicen que no saben hacia dónde van?
Normalmente no sé qué va a pasar en mis novelas, no sé qué personajes van a aparecer, lo voy descubriendo según escribo. Cuando dicto talleres de escritura creativa les digo a mis alumnos que creen una estructura que apoye los personajes, que ideen un final. Ellos me preguntan que si lo hago y les digo “no, yo no”. Pero sin embargo es una buena manera de aprender a escribir, porque al principio estás muy inseguro y si no tienes una estructura te puedes perderte fácilmente, puedes bloquearte. Pero cuando tienes la seguridad de que lo que escribes va a salir adelante, entonces me parece que es más enriquecedor partir de un plan.

¿Se puede enseñar a alguien a ser escritor?
Ser escritor, creo, se compone de dos partes. Una, tener una visión original, lo que significa, que sea profunda de la realidad, y otra que sepas expresarla.  Lo primero es muy difícil de enseñar. Lo tienes o no lo tienes. Tiene que ver con tu experiencia, con tu inteligencia, con tu capacidad de implicación, con tu capacidad también para engañarte ante cosas que no ves si no te engañas y con un montón de cosas que tienen que ver con la capacidad de cada uno. En eso puedes ayudar un poquito, pero muy poquito. Con las herramientas, con la técnica, ahí sí creo que puedes enseñar posibilidades que no se le ocurren a uno, atajo, quizás a evitar ciertos errores, a reflexionar sobre ciertas técnicas y por eso doy clases de escritura creativa. Pero siempre advierto de que yo no voy a hacer un gran escritor de alguien que no pudiese serlo por sí mismo.

Escritores que aprenden, pero que hay del libro como medio, el libro de papel. En este presente en que se vaticina su fin, con las crisis de las librerías ¿Qué cree de su futuro?
El libro en papel irá despareciendo poco a poco. Pienso que no desaparecerá del todo. Siempre quedarán ciertos amantes de los libros. Si hay gente que colecciona sellos por qué no va haber gente que compre libros. No hay cosa más inútil y absurda que los sellos (risas). Será una minoría de compradores de libros en papel y los demás leerán en libros electrónicos. Puede gustarnos o no, pero es como decir que los carros de caballo eran más románticos que el tren, pero el tren va más lejos y más rápido y lleva más gente. Lo práctico se impone y el libro electrónico es práctico.

¿Qué aconsejaría entonces a los libreros?
Dos cosas. Abre tu librería y por un bar en ella…

¿Un bar?
Sí, un bar para tomar café, para tomar vino. Bueno, tres cosas. Una, esa. Dos, has una selección personal de los libros. Es decir, no lleves lo que lleva todo el mundo, sino que quien vaya a tu librería sepa que va a encontrar un determinado criterio. Tres, organiza muchos actos. Talleres, conferencias, cursos, literatura para niños. En España han cerrado muchas librerías, pero se han abierto muchas nuevas y las que funcionan son las que cumplen esos criterios. Son librerías activísimas en Madrid, que son las que más conozco con un bar donde puedes quedar con tus amigos, tomar algo y de paso hojeas un libro y quizás lo compras. Vas a un taller, llevas a tu niño a hacer actividades y esas son las librerías que están funcionando.

¿Y las bibliotecas? ¿También deben modificar su presencia?
Al algo evidente que modifica la función de las bibliotecas que es el acceso en línea, que hace que esos espacios inmensos, como son la mayoría de las bibliotecas, vayan perdiendo su función una vez que sus fondos estén en línea la gente no se va a desplazar a las bibliotecas, por lo que está claro que habrá un proceso de transformación también.

En el mercado del libro, ¿es un tema de bestsellers o de calidad? Hay quien dice que hay que escribir para vender…
Me parece una profesión muy digna, igual que el que fabrica mesas y dice que hará una mesa que se adapte al gusto del público, una mesa que se compre. Pues hay libros que están hechos para eso. Me parece muy bien y creo que es un objeto distinto del libro que no se crea para satisfacer una demanda. Me parece que la mejor literatura es la que no está pensada en función del lector, sino en función de sí misma. De buscar, de investigar, de crear algo completamente nuevo, y si creas algo completamente nuevo no sabes si va a gustar, pero sino te limitas a satisfacer una necesidad y a repetir  una y otra vez modelos parecidos. No tienen que desaparecer los bestseller, lo que creo es que son dos objetos distintos.

Con esta novela usted ganó el premio Alfaguara este año. ¿Cuál cree que sea la importancia de los premios?
Yo me presentó a premios porque me parecen útiles, me permiten vivir mejor de lo que viviría sin ellos, porque dan más dinero que lo que puedes recibir de cualquier anticipo para publicar, o bien porque te abren ciertas puertas. Cuando quería marcharme de la editorial donde estaba, para abrirme otras posibilidades. Y luego algo concreto, con el Anagrama de Ensayo que gané el año pasado, que tiene poco dinero pero te concede cierto prestigio, sobre todo para un escritor de ficción como yo ganar un premio de ensayo de ese tipo está bien y me alegra mucho que se me considerará merecedor de ese premio. Claro que influye la suerte, quien era l jurado, que humor tenían, cuáles son sus gustos…pero está bien. Los premios sencillamente me han abierto algunas puertas y me permiten vivir más tranquilo.

¿Qué le aconsejaría a alguien que quiere, o busca, trata de ser escritor?
Que lea, creo que eso es obvio. Ver que hacen otros. Buscar la originalidad está bien pero uno siempre tendrá influencias y estaría bien buscar cuales podrían ser mis propias influencias, saber qué es lo que a uno le interesa realmente en la literatura. Y luego lo otro, que también es algo evidente,  no dejar. Es difícil que te habrán paso, el mercado es muy reducido, pero si quieres escribir, escribe. Yo escribí durante muchos años sin que nadie le interesase lo que hacía, pero si es lo que quieres hacer no te dejes desanimar.

Desde su punto de vista para qué sirve la literatura en un mundo como el de hoy, que parece apostar a lo efectivo, en lo inmediato.
La mala literatura sirve para escapar de la realidad, para irte a vivir al mundo donde las historias terminan bien, donde el bueno al final se lleva la chica, y el malo muere. Eso nos permite escaparnos y entretenernos un rato. Esa es la mala literatura, la literatura conservadora. Para mí la buena literatura lo que hace es ampliar la experiencia del lector y ponerle más en contacto con su propia vida. Crear mundos de ficción a los que va el lector porque ahí va a encontrar el acceso a ideas, a emociones, que tienen que ver con la propia experiencia. La literatura no debe suplantar la vida, sino que debe ensancharla.

¿Qué piensa sobre la situación actual en España?
Vivimos una época de crisis económica, política y social. Una crisis de esperanza, de confianza en el sistema político. De la crisis económica se podrá ir saliendo poco a poco, de todas las demás se puede salir recuperando la confianza en el sistema, pero para recuperar esa confianza se necesita una renovación. Creo que esa renovación no se va a hacer desde el Parlamento, sino que es necesaria la presión de la calle, la presión de los manifestantes, que se denuncie desde la calle en las manifestaciones masivas, la corrupción y la política de desahucios es lo que me parece que está arrojando más resultados.  Y espero que seamos capaces de mantener esos procesos en las calles.


noviembre 07, 2013

Libros para el arte

No pude ignorar esta información, menos en este tiempo que tanto se discute el tema de que si los libros van a desaparecer, que si los ebook (¿cómo se traduciría en español?) son el presente y el futuro, que si mi hijo posiblemente le pidan una tableta en la escuela y no libros...en fin.

Ese oscuro objeto del deseo literario es también eso....un objeto. Uno que se deteriora, pero que puede cobrar nueva vida como arte como lo muestran estas imágenes publicadas en BBC Mundo. Es una exposición en la nueva Biblioteca de Birmingham, en Reino Unido, de la que tomaron sus viejos libros, desechados, y les dieron otro chance de ser, no para ser leídos sino admirados.

La artista Kristine Steele transformó el libro "Modelo ilustrado de modelaje para escuelas", publicado en 1939. Su nueva versión refleja la fecha de publicación y el hecho de que la escuela donde el autor trabajó estaba cerca de una fábrica de aviones Spitfires en la región de West Midlands. 


 La artista Clare Whistler recibió "La flor de la mente", del poeta Alice Meynell, y representó sus 29 flores en hilo de oro. 


La artista Freya Pocklington recibió una edición de 1924 de "El hombre que murió dos veces" de Edwin Arlington Robinson, ganador del Premio Pulitzer de Poesía en 1925.


El ilustrador Oliver Flude añadió dibujos que cuentan sus propias historias fantásticas a un libro del siglo XIX que explica los significados de los nombres y las obras de arte.


Kyra Clegg transformó el libro de 1829 de William Cobbett sobre la gramática francesa en un "cuaderno de viaje imaginario" del periplo del autor a través de la Francia revolucionaria, incluyendo cartas, tarjetas postales, dibujos y obras de arte.



octubre 20, 2013

"La poesía ha sido para mí una especie de prótesis para andar por el mundo"

Juan Manuel Roca. Foto: Carlos Mario Lema


Por Argénida Romero

De los cuatro poetas extranjeros sentados en primera fila, es el único con una bolso-maletín entre las manos. No lo deja en el suelo, ni lo pone sobre una silla. Lo abraza. Juan Manuel Roca (Colombia, 1946) tiene el pelo canoso y ensortijado, despeinado si se quiere, como un enjambre alegre. Presta atención a los jóvenes que leen en el recital, que se realizó ayer en la Biblioteca República Dominicana en el marco de la Semana de la Poesía, con aires de examinador, de maestro de escuela.

Cuando le toca agotar su turno lee un poema que habla sobre el tiempo y los romanos, y del amor que muere con ellos. Lee otro. Recibe un aplauso sonoro. Minutos después un muchacho declama uno de sus poemas. Roca sonríe.

Antes de que un grupo de muchachos terminé con sus declamaciones, propias y ajenas, con el incidentado sonido del soundtrack de la película Titanic , Roca sale del salón a una espacio más tranquilo. Indico un mueble rojo donde podemos sentarnos para que responda a mis preguntas. Observa alrededor y señala dos sillones azules, uno junto al otro. "Creo que ese es el mejor lugar para tu entrevista". Acepto.

¿Para qué sirve la poesía? A la poesía no hay que buscarle una utilidad única, univoca, y mucho menos pragmática. La poesía se mueve en una esfera del pensamiento que modifica de alguna manera, un tanto invisible, a las personas y, por tanto, a las sociedades. La pregunta de siempre de quienes quieren oponerse a la idea de que la poesía tenga un sentido, la pregunta de Heidegger, el poeta romántico alemán, ¿para qué la poesía en tiempos de penuria? A mí siempre me gusta revertirla y verla por el otro lado del catalejo para decir ¿para qué la poesía en tiempos que no sean de penuria?

La poesía para tiempos que no sean de penuria sería para algún escepticismo, para que fuera un adorno. La poesía en tiempos de penuria…además no hubiera existido la poesía si solamente tuviera sentido en tiempos de no penuria, porque todos los tiempos de la humanidad han sido de penurias.

El peligro es que precisamente cuando hay una crisis humana, tan grande como la que hoy vivimos, lo primero que entra en esa crisis es la palabra, para que si la palabra no modifica la realidad. La realidad no es verbal. Creo que, por el contrario, es tan importante en tiempos de crisis que se dude de la palabra porque nos obliga a la palabra justa, no a la palabra mesiánica de los políticos, la palabra mentirosa de los capitalistas, la palabra fraudulenta de los comerciantes, sino que es un intento de algo (...) de que la poesía es el lenguaje de sintetizar.

De manera que creo que eso, sumado a la idea de que la poesía es una forma de pensar, que no puede prescindir de la filosofía, me parece de una utilidad extraordinaria. En mi caso personal, particular, la poesía ha sido para mí una especie de prótesis para andar por el mundo.

Usted que viene de un país de tantas penurias, ¿qué tanto ha sintetizado la poesía colombiana esas penurias? Creo que es muy presente, y afortunadamente presente no de manera programática. No es un “deber ser”. Porque hay una poesía lírica, elusiva, que no toca la realidad política y social, y está en todo su derecho. En mi caso, sí me interesa mucho, pero no de una manera programática, “las violencias” que viven nuestro país.

Hace poco publique una antología de poesía colombiana con ese tema, que se llama “La casa sin sosiego”. Un poco en oposición a la idea maravillosa de San Juan de la Cruz de tener la casa sosegada. Los colombianos jamás hemos tenido la casa sosegada. Y se llama “La casa sin sosiego” porque recoge poemas con el tema de las violencias, política, social, del narcotráfico, sin que sea un deber ser programático como quisieran a veces, digamos, los pragmatizadores de la inmediatismo político y de ideología.

Y es extraordinario ver cómo lo que parecía ser un tema solamente de la narrativa, ya que la novela de la violencia tuvo un principio en los años cincuenta y ahora, prácticamente, la novela colombiana no escribe de otro tema. Y es maravilloso ver, inclusive, poetas muy elusivos, muy distantes de lo social, hayan hecho poemas tan extraordinarios con un tema tan difícil.

¿No se le acusaría, entonces, a la literatura colombiana de ser monotemática? Sí, en buena parte creo que la narrativa se ha vuelto…Colombia es el país del monocultivo. Hubo un momento en que era el café. Produce toda una variedad de cosas, pero era el café. Del monocultivo literario, el único gran escritor, gran narrador es Gabriel García Márquez. Y del monocultivo pictórico, el único pintor es Fernando Botero. Y creo que ahora si hay una especie de monocultivo narrativo con el tema sicarial y el tema de la violencia en general.

A mí no me preocupa que fuera el único tema, sino que los tratamientos son muy parecidos y no parecen liados de la literatura, de la gran literatura, sino de la sociología, del historicismo, no la historia, y del trabajo bien hecho. En ese trípode se monta mucha la actual narrativa colombiana que, personalmente, me aburre mucho. Y digamos, se ha vuelta mu reiterada y en las últimas generaciones, que son generaciones de escritores que no parecen que estuvieran muy formados en la literatura, sino mucho más en el cine porque lo que sacralizan y lo que buscan es llegar a la pantalla, escriben una especie de guiones que inflan de manera de novela y muchos, en general, tienen muy buenas películas.

Y también está lo que parece una perversión de las grandes editoriales, que como privilegian un tema la gente termina escribiendo sobre eso, que no pasa con la poesía.

Para conocer la poesía de Colombia… ¿A quién leo? ¿A quiénes me recomendaría? La poesía colombiana tiene una tradición muy amplia. Habría que leer al primer poeta de la modernidad colombiana, que fue José Asunción Silva, que realmente antes de que existiera lo que le llaman la antipoesía de Nicanor Parra ya lo hizo él en “Gotas Amargas”. Es el gran poeta de la modernidad, dentro del modernismo, el modernismo latinoamericano, es como devolverle a España las carabelas cargadas de un nuevo sentido de la lengua. Después de los modernistas, la poesía no volvió a ser la misma en español y en eso contribuye mucho José Asunción Silva.

Pero a partir de ahí, la generación llamada “Los Nuevos”, de los años 20. Luis Vidal es un poeta extraordinario, de un gran humor y un gran pensador, y un creador de grandes imágenes. Diría que un poeta como Héctor Rojas Herazo, que además es un gran novelista olvidado, coetáneo de Gabriel García Márquez y tan importante en la narrativa como Gabriel García Márquez. Un poeta extraordinario en sus poetas. Y diría, por supuesto, Alvaro Mutis, que acaba de fallecer. Diría que habría que leer del grupo de los “nadaistas” a Jaime Jaramillo Escobar, que firmaba “X504”.

De mi generación diría que habría que leer a María Mercedes Carranza. De los poetas más actuales a Rómulo Bustos, un poeta del Caribe colombiano, de Cartagena de Indias, que es explendido.
Un poeta que se me olvidaba, un gran poeta también, de la generación aledaña a Piedra y Cielo de los años 40, era Aurelio Arturo.

Y recientemente algunas mujeres. Curiosamente no había habido un esplendor de la poesía escrita por mujeres en Colombia, no sé cuál es el motivo. No diría que el machismo, porque en México hay machismo y ha tenido grandes mujeres escritoras. Hay algo curioso. Pero de un tiempo para acá, hay voces jóvenes y las que más me interesan son las de las mujeres como Lucía Estrada, María Clemencia Sánchez, Mery Yolanda Sánchez.

¿Por qué cree que la poesía es minoría a la hora de contabilizar los ganadores del Nobel de Literatura? Me parece que en eso los grandes sellos editoriales tres géneros que me parecen, en el caso colombiano, los mejores: la poesía, el cuento, por lo que es bueno que se lo hayan dado a la cuentista Alice Munro, y el ensayo. Para mí es el trípode grande de la literatura colombiana, más que la narrativa.
Pero tienes razón. En general, sí hay un superávit de premios en la narrativa y una gran desventaja de la poesía.

Me ha hablado mucho de los editoriales y su monopolio. ¿Existen editoriales independientes de importancia en Colombia? ¿Qué piensa de este espacio alternativo editorial? Sí, hay una especie de red de editoriales independientes. En Colombia muy buena a partir de unos ochos o diez años. Editoriales que solo publican poesía, que arriesgan por el cuento, que no van a la fija, pues, y que no intenta crear bestseller. ¿Y sabes que es más importante? Curiosamente son  ediciones muy bellas, muchas mejor cuidadas que la de los sellos editoriales comerciales grandes.

Yo hago de un poco abogado del diablo en esto, porque he sido publicado por grandes sellos editoriales, de un lado, y de otro, de los marginados. Pero si pienso que el auge que ha cobrado estas editoriales es de un gran beneficio.

Poema invadido por romanos

Los romanos eran maliciosos.
Llenaron Europa de ruinas
Confabulados con el tiempo.
Les interesaba el futuro,
Las huellas más que las pisadas.
Los romanos, Casandra, eran mañosos.
No fraguaron el Acueducto de Segovia
Como un ducto de agua y de luz.
Lo pensaron como vestigio,
Como un absorto pasado.
Sembraron de edificios roñosos Europa,
De estatuas acéfalas
Engullidas por la gloria de Roma.
No hicieron el Coliseo
Para que los tigres devoraran
A su antojo a los cristianos,
tan poco apetecibles,
Ni para ver ensartadas
Como entremeses del infierno
A las huestes de Espartaco.
Pensaron su ruina, una ruina proporcional
A la sombra mordida del sol que agoniza.
Mi amigo Dino Campana
Pudo haber saltado a la yugular
De uno de sus dioses de mármol.
Los romanos dan mucho en qué pensar.
Por ejemplo,
En un caballo de bronce
De la Piazza Bianca.
Al momento de restaurarlo,
Al asomarse a su boca abierta,
Encontraron en el vientre
Esqueletos de palomas.
Como tu amor,
Que se vuelve ruina
Mientras más lo construyo.
El tiempo es romano.

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