A Sorangel
Tenía trece
hablaba de las hadas sin magia o de soles perdidos
mientras recogía flores marchitas en las esquinas.
Era casi mujer
incipiente mujer que reía y bailaba
presagio de días sin muñecas
mujer, casi mujer
pero aun era la niña
dos colas de caballo
dibujando esperas en el pupitre.
No creía en príncipes ni en sapos
no había leído a Shakespeare,
creía (porque algo había que creer)
en los cuentos mal contados de sus libros de historia
en el olor a verano tallado en las calles
en los rezos eternos de la abuela
y en sus pasos, sus pasos presurosos
camino hacia la nada,
la nada que tocó su puerta
una noche de tristes profecías
marcando el punto final de sus soles perdidos y sus hadas sin magia.
Tenía trece
nunca pensó en el mañana.
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El primer poema del año. Algo triste, quizás. Lo termine de escribir hoy. Por lo demás, los mejores deseos para este nuevo año a ustedes, los lectores de estos suspiros poéticos.