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mayo 30, 2025

Presentar una novela

Hace casi dos semanas presenté por primera vez un libro de un amigo, una novela. Me cuesta creerme con la capacidad para tal tarea, pero no podía esta vez negarme por dos razones: primero, Santiago Almada es un gran amigo, de esas personas especiales y únicas, que salen del común denominador de la gente que te rodea y de quien aprendes a ver la vida desde perspectivas nuevas y revolucionarias; y, segundo, porque su novela me encantó.

Así que me guardé mi síndrome de impostora, mis miedos escénicos y mis reservas ante personas que expresaron (lo hicieron) que no era la persona "ideal" para hacer esa presentación. Claro, ante esas personas Santiago hizo lo que hacen los buenos amigos y colegas: lo hará porque yo quiero y me da mi maldita gana. 

Honrando esta especial amistad, y siendo consecuente con el sincero gusto que me dio leer esta novela, me puse de pie frente a un público y leí el siguiente texto. 


Develar el noir dominicano

Buenas tardes/noches

De entrada, me pondré a una distancia prudente de lo que voy a decir: no soy crítica literaria. Lo que sí soy desde mi niñez (que podría decir reciente para cumplir con el cliché de las mujeres y la edad, y aquí me pongo también a una distancia prudente) es ser lectora.

Y como lectora, les hablaré sobre la novela que hoy se presenta, “Nadie me mata dos veces”, de Santiago Almada, y de cómo esta novela me ha develado el noir dominicano.

Noir, la novelle noire —es decir, en francés, me disculpan la pronunciación— es lo que en español conocemos como novela negra. Según explican los manuales literarios, es un subgénero de la novela policial, esas que hicieron famosos a los detectives fuera de la forma habitual (entiéndase uniformados en estaciones de policía), y nos regalaron personajes como Sherlock Holmes, del escritor británico Arthur Conan Doyle, o Hércules Poirot, creación de Agatha Christie.

Pues bien, la novela negra o noir tiene como protagonista a ese detective que no solo es particular y ajeno a lo que suelen darnos las novelas policiales. Es más bien alguien, detective o no, que busca una verdad, resolver un misterio, alejado del camino convencional de los acertijos de salón y familias adineradas. Nos lleva a los callejones, a la corrupción de escritorio de 8 a 5, a los vericuetos del submundo social y político que enlaza las realidades que se tejen desde las mansiones del sector exclusivo al rancho a orillas de un río, no siendo el bueno o la buena, sino un sincero atormentado o atormentada que necesita expiar también su propio misterio.

En América Latina, escritores y escritoras han abordado este tipo de tramas; quizás el más famoso de ellos, el cubano Leonardo Padura y su detective Mario Conde. En República Dominicana, hasta donde mi memoria lectora me alcanza, no tenemos un detective famoso indagando entre Piantini, tapones, motores que calibran, un colmadón en Villa Juana o el escritorio de un despacho.


Pero posiblemente esta noche estemos en la antesala para descubrir uno, o mejor dicho, una detective que desde la pluma —digo, las teclas— de Santiago Almada nos mostrará que tenemos historias que contar sobre una verdad que se busca y misterios para expiar, propios y ajenos, desde las calles de un Santo Domingo.

Amarilis Barnes es la protagonista de esta historia, y aunque no es el primer personaje creado por Almada que investiga muertes misteriosas que ponen su vida en peligro (Fernanda, de su novela La Última Muerte, publicada en 2020, sería la primera), esta abogada nos sumerge no solo en el afán de descifrar la incógnita de una muerte, sino en un recorrido intenso de supervivencia y pasión, que no deja de lado la idiosincrasia de un país en que, el día más claro, llueve.

La vida de Amarilis, que dirige una agencia de investigaciones matrimoniales, cambia cuando una mujer llamada Ramona la contrata para investigar la muerte de su esposo, Juan Radhamés Aguirre Álvarez, quien aparentemente se suicidó. Así se ve envuelta en un caso complejo que la lleva a descubrir una serie de secretos y conspiraciones, incluyendo un posible asesinato, una red de corrupción y un pasado oscuro del abogado.

A partir de esta premisa, Santiago Almada nos sumerge en una trama de intriga y suspenso donde las líneas entre la justicia y la venganza se difuminan. La investigación de Amarilis la lleva desde los despachos de la alta sociedad hasta los barrios más peligrosos de la ciudad, exponiéndola a una red de personajes complejos y moralmente ambiguos: una viuda en busca de la verdad, una joven de pasado misterioso y poderosos hombres con oscuros secretos. También conoce a Jennifer Berlingieris Mori, una estudiante de mercadeo que se convierte en su alumna y luego en su amante.

Y con una prosa ágil, rica en detalles y descripciones, que incluso nos reta a deconstruir estereotipos y prejuicios, Almada logra abordar un mundo que la literatura dominicana ha ignorado, a pesar de una realidad que nos empuja a mirarnos desde esa perspectiva: una novela negra al muy estilo dominicano: la corrupción en las altas esferas, la violencia latente en las calles y la lucha por una verdad en un mundo en donde nadie, ni siquiera la valiente Amarilis Barnes, está a salvo.

"Nadie me mata dos veces", de Santiago Almada, es una inmersión en las sombras luminosas de un Santo Domingo con misterios que caen de un edificio de la zona universitaria, tras un letrero de "Feliz cumpleaños", y que desde la primera página, les aseguro, los mantendrá atentos y ansiosos en pos de los pasos de Amarilis Barnes y la integridad de su expiación detectivesca.

¡Palabra de lectora!

Gracias.

enero 02, 2023

Libros de 2022

 Solo leí dos libros completos. En mi mesa de noche sigue la antología de Ann Sexton, que sigo leyendo de a poco. Y desde mediados de año leo un ensayo de casi 800 páginas sobre el populismo político, Amado Líder, de Diego Fonseca. Espero terminarlo en este mes de enero.


Un libro feminista que recomiendo mucho. Plantea cuestiones actuales sobre nacer y ser mujer, en especial frente a las cuestiones del posmodernismo, el identitarismo y las desiguales relaciones que aún se mantienen entre hombres y mujeres, con marcado abordaje en los mantenidos roles de género. Genial lectura para las adolescentes. Me he anotado leer otros libros de Ana de Miguel.




Margot Glantz, quien espere estuviera en la pasada la Feria Internacional del libro de Santo Domingo, pero no pudo ser (como muchas otras cosas en esa FIL de la que no tuve tiempo ni ánimo de escribir), tiene una forma de escribir que atrapa, muy descriptiva, evocadora, onírica, y sin embargo, con un planteamiento contundente entre lo que se fue y lo que queda. En esta novela repasa la vida de Nora García, una música, a través del cadáver y el recuerdo de su exesposo, también músico.



enero 17, 2021

Seis meses después...

Desde julio no paso por aquí.

Mucho ha pasado en esos seis meses, gran parte de ello relacionado con la pandemia. 

Pero como este no ha sido nunca un blog para hablar asuntos personales, haré de cuenta que la apatía para compartir sobre literatura por aquí se fue de vacaciones.

Tengo que comentar algo sobre los libros leídos en 2020, que confieso que de entrada pensé hacer un hilo en Twitter sobre ellos, pero creo que le debo un poco de lealtad a este espacio, así que en unos días lo haré.

El diario del Decamerón también anda detenido. Pensando seriamente en abrir un espacio para él a través de un blog, sobre todo considerando que todo indica que las consecuencias de esta pandemia se extenderán todo el 2021.

Les comparto, como primera entrada de esta año una reseña que hice de un conversatorio con el escritor Junot Díaz

Mis deseos para este 2021 es que... sobrevivamos con todos los tornillos en su lugar. 



diciembre 30, 2019

Los libros del 2019

Hola.

Con el espacio algo abandonado, pero siempre de vuelta.

A poco de finalizar el 2019 me detengo en los libros que leí en este año y que formó parte de mis listas en el Bullet Journal que por primera vez llevé y un sistema que me gustó tanto que seguiré con él en el 2020.

Una de las cosas que me di cuenta llevando la agenda diaria en Bullet Journal es que leo menos de lo que creía, o sea, leo menos libros ante la cantidad de películas, documentales y series. Una de mis metas es equilibrar un poco esta balanza.

Y estos fueron mis libros del 2019.

1) La conciencia uncida a la carne. Diarios de madurez. Susan Sontag (516 páginas)
Leer un diario es leer lo que un escritor quiere que se sepa de él, a la manera que ese escritor o escritora quiere presentarse. ¿Tomar con pinzas? Sí, a pesar de que en el prologo, escrito por su hijo David, se anuncie la sinceridad de lo expuesto por Sontag.

Sontag es una genial ensayista, he leído dos de sus libros de ensayo, y su diario (este segundo, porque hay un primero y un tercero, agendados para 2020) tiene mucho de ensayo. No obstante, tengo que destacar la manera en que reseña. No es un diario de poner día en que se escribí y enumerar hechos o situaciones, es un diario de anotaciones reflexivas, de pareceres muy ligados a sus lecturas y escritura. Además hay una auto reflexión muy marcada sobre su madre, su familia, su maternidad y su impresiones ante la mirada de los demás, desde sus lecturas, al mundo.

"La mano derecha = la mano agresiva, la mano que masturba. Por ello, ¡preferir la mano izquierda... ! ¡Para idealizarla, para volverla sentimental!"

2) Operación Masacre. Rodolfo Walsh. 236 páginas
Era una lectura pendiente desde hace varios años. El periodismo es un ejercicio que asume riesgos cuando lo que se devela es un hecho o verdad incomoda para el sistema de cosas que impera en un país o región. Walsh se arriesga a contar una historia, unos hechos, y lo hace halando un primer hilo que ha primera vista parece solo un comentario sobre una situación fuera de lugar, extraña, pero que ha medida que investiga descubre un trama de impunidad y terror político de proporciones gigantescas.

Me gustó mucho la manera en que se cuenta, en que se relata esta historia, del trato como periodista que hace de los involucrados y de sus reflexiones al final de todo este proceso, y de las dificultades que tuvo no sólo para publicar la crónica, sino las que enfrentó luego de ser publicada.

Un libro necesario de leer en todas las épocas y en todas las sociedades para entender la importancia del periodismo bien hecho y de las circunstancias contra las que hay que luchar en las sociedades para rescatar y mantener los derechos que nos dan libertad.

"Nicolás Carranza no sera feliz, esa noche del 9 de junio de 1956. Al amparo de las sombras acababa de entrar en su casa, y es posible que algo le mordiera por dentro. Nunca lo sabremos del todo. Muchos pensamientos duros el hombre se lleva a la tumba, y en la tumba de Nicolás Carranza ya está reseca la tierra".

3) Crónicas de Altocerro y Los algarrobos también sueñan. (Cuentos y novela corta). Virgilio Díaz Grullón. 183 páginas
Fue una relectura, a propósito de que este año la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo fue dedicada a este escritor. Buenos cuentos, alguno de ellos crípticos. Me pareció, como me pareció en la primera lectura, que tiene una marcada influencia de Jorge Luis Borges.

La novela corta que incluye esta edición es como un cuento alargado, quizás un intento del escritor de hacer un relato más largo, pero sin duda su fuerte fueron los cuentos. Para mí, uno de los mejores cuentistas de República Dominicana, al menos de los que he leído.

4) Un día cualquiera (Cuentos. Reedicción primera edición de 1958). Virgilio Díaz Grullón. 123 páginas
En este libro se reunen los cuentos que publicó en 1958, una reedición que rescata los dibujos que acompañaron cada cuento (hermosos). Varios de los cuentos los había leído en el libro de Crónicas de Altocerro, pero aquí ha unos que leí por primera vez, la mayoría de estos muy enfocados en el microcosmo familiar, bajo un mundo fantástico y a veces fantasmagórico. Lectura muy recomendada.

5) Estilos Radicales (Ensayo). Susan Sontag. 340 páginas
Sontag es buena ensayista, con múltiples referencias y profundas reflexiones, a veces desde puntos de vista que hace difícil comprender si no tienes al día las referencias a las que ella acude. Como fue un conjunto de textos escritos en la década de 1960 tuve que recurrir bastante a la búsqueda de referencias en Google de películas, autores, libros y situaciones históricas, por lo que fue una lectura que me deparo mucho aprendizaje. Sus textos se enfocan mucho en el análisis de cine. Muy recomendable.

"Mientras el ojo humano mire, siempre habrá algo para ver"

6) En América (Novela). Susan Sontag. 508 páginas
Como se darán cuenta a esta altura de la lectura, leí varios libros de Sontag este año, Una novela que me pareció interesante y me cautivó en varios momentos. Una historia bien contada de la transición de una actriz inmigrante de una realidad a otra y los cuestionamientos que surgen en esa transición. Densa por momentos, y por otros muy descriptiva.

7) Beloved (Novela). Toni Morrison. 311 páginas
Tenía el libro en digital desde hace tiempo, y tras un regalo de una tableta y la muerte de Morrison... pues la leí.

Maravillosa.

Es un un viaje genial al interior del sufrimiento, la identidad y la magia cultura que envuelve a los afrodescendientes en Estados Unidos. Y dentro de ello, una critica desde la anulación y la redención. Una novela con varias lecturas, porque también está la más íntima, la que toca de manera personal y revela nuestro propio sufrimiento, identidad y magia.

"Siempre que lo muerto vuelve a la vida, duele"

8) Otoño y poesía y otros poemas (Poesía). Juan Sánchez Lamouth. 217 páginas
Y terminé el año leyendo un libro de poesía, una antología de Juan Sánchez Lamouth. Si me preguntan, diría que este poeta tiene profundidades que te ahogan y te devuelven a otra vida, a una visión de lo que te rodea impregnada de esa rara esperanza triste. Escribe, o escribía, de una manera que evoca la sencillez para elevarla a las nubes.

Claro que su poesía tiene elementos recurrentes: el mar, la rosa, la primavera, el otoño... algunos clichés, diría, pero que en el conjunto no se perciben como tales.

Descubrirlo más allá del mito, del personaje de alcohólico y errante que se le ha señalado siempre, y hacerlo desde su poesía me recordó lo de siempre: que su poesía es suficiente para apreciarlo como un poeta que vale la pena leer y releer.


Para el 2020 tengo muchos libros, como siempre, aunque creo que daré prioridad a la lectura de un tema particular: la maternidad en la literatura.

Feliz y prospero 2020. Les deseo buenas lecturas.


julio 28, 2019

Fiume

La foto de Ana Daysi@anadaysy
En algún momento de mi niñez, mientras revisaba los libros de mi hermana mayor, afición que solo abandoné cuando me mude sola, encontré un libro de tapa verde y gris. No recuerdo lo que leí la primera vez en ese libro, pero sé que volví muchas veces a él y fue donde encontré un primer cuento de René del Risco. O al menos eso creo.

Al llegar al grado que cursaba mi hermana cuando tenía ese libro me enteré que ya no se usaba. La literatura se enseñaba con otros textos. El libro de tapa verde y gris, con un titulo en letras negras de mi hermana se había vendido hace años atrás en un puesto de segunda mano para intercambiarse por otros libros escolares.

Manual de Literatura Dominicana y Americana, de Fiume Gómez de Michel.
***

Fiume Gómez Sánchez murió un sábado, el sábado 6 de julio de este año, 2019.

Me enteré como uno se suele enterar de casi todo hoy en día, por Facebook.

Recordé el libro de tapa verde y gris, con el título en letras negras. Recordé que lo leía con frecuencia y que leí allí por primera vez un cuento de René del Risco.

Ese libro ganó en 1979 el Premio Nacional de Didáctica. Toda la generación anterior a la mía fue introducida a la literatura en la escuela con el libro de Fiume.

“El Fiume”, así me dijeron que le decían.

Dos días después revisé los periódicos en línea. En ninguno anunciaban la muerte de Fiume. En ninguno hablaban sobre la vida de Fiume.

En Twitter pregunté quién había recibido clases con “El Fiume” y quién había sido alumno de Fiume.

Sesenta y siete respuestas, siete retuits y 115 “corazones”.

Así supe que Fiume impartió clases en el Colegio Universitario de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), en los liceos Salomé Ureña, Fabio Amable Mota, Estados Unidos y Socorro Sánchez.

Publicó más libros, varios de ellos de enseñanza primaria.

Fiume tenía 78 años cuando murió. La única referencia pública de su partida es una escueta esquela publicada en el Listín Diario en que se dice el lugar de su velorio, y la hora y el lugar donde sería sepultada.
***

El video de la entrevista de Fiume se detiene a los 46 minutos 58 segundos de reproducción. Su imagen se friza y no sigue corriendo. Antes de detenerse, Fiume habla sobre su vida. Tono pausado, miradas hacia arriba algunas veces, un tenue pintalabios rosado en sus labios, lentes de gruesos cristales sobre un rostro de una mujer de 66 años.

La entrevista el Archivo General de la Nación. Quieren saber sobre su participación en la gesta de la revolución de Abril de 1965, el movimiento cívico militar que quiso restaurar el gobierno de Juan Bosch, derrocado en 1963, y que terminó en un enfrentamiento con las fuerzas de intervención de Estados Unidos.

Buscando en el canal de Youtube donde está este video descubro otro, el mismo video con la imagen fija de Fiume, y el audio de la entrevista. Una hora, 16 minutos y 54 minutos.

Fiume se llamaba también Bienvenida. Fiume Bienvenida Gómez Sánchez. Nació en Montecristi, el 24 de enero de 1941. Su madre se llamaba Minerva Rosa y su padre Bienvenido. Su padre desapareció, dice, el 23 de julio de 1946. Era alférez de navío y su nave zozobró en el Canal de la Mona. Ella tenía 5 años. Tenía tres hermanas, la más pequeña tenía 23 días de nacida el día de la desaparición de su padre.

Sus primeros años de vida transcurrieron en  Puerto Plata, de donde era su padre. Luego en Montecristi y finalmente en la capital, Santo Domingo. Dice que recuerda las invasiones contra el dictador Rafael Leonidas Trujillo, el ambiente politizado, el impacto cuando fueron asesinadas las Hermanas Mirabal.

Decidió militar en el movimiento 14 de Junio.

“Manolo (Manuel Aurelio) Tavarez (viudo de Minerva Mirabal y  líder del movimiento 14 de Junio) fue conmigo donde (Julio César) Castaños Espaillat para probarme la voz. Y desde el 26 de agosto de 1961 fui la locutora del programa político del 14 de Junio, que se grababa en La Voz del Trópico, en la calle Abreu (San Carlos). Grababan el programa a las 10 (de la mañana) y se transmitía a la una, todos los días”.

Fiume tenía 20 años.

"Fidel (Castro), en Cuba, decía que tenía la voz más preciosa..."

En algún momento de esos años, antes de 1965, Fiume se hizo maestra. Entre sus profesores estaba el dramaturgo y escritor Máximo Aviles Blonda. Se convirtió en su amigo y fue el padrino de su primera hija.

Vivía en la calle Cambronal número 7, esquina José Gabriel García. Esa calle existe aún, y esa casa también, de tres pisos. Quedó dentro de lo que se llamó Zona Constitucionalista cuando estalló la gesta de abril de 1965.

“Euclides Gutiérrez (Félix, en ese entonces militante del movimiento 14 de Junio) y Blanco Fernández me llevaron una radio portátil el 24 de abril en la noche y empezamos a bombardear mensajes”. Lo hizo hasta el 28 de abril.

Desfilaba, participaba en las manifestaciones contra la intervención militar de Estados Unidos, aprendió a usar armas en la Escuela Militar instituida por los revolucionarios. Fue quien desvistió, limpió y volvió a vestir el cadáver de Juan Miguel Roman Fernández, responsable militar del 14 de Junio y que murió en el intento de asalto al Palacio Nacional el 19 de mayo de 1965.

Tiñó cabellos de militantes de izquierda que necesitaban camuflarse, llevó encomiendas a cárceles, acompañó viudas y madres a desenterrar los restos de sus esposos e hijos en San Francisco de Macorís, muertos luego de un frustrado levantamiento que buscaba apoyar la revolución constitucionalista en Santo Domingo.

Luego de 1965, vinieron los doce años de Joaquín Balaguer, la persecución.

"Me di cuenta que ya que no tenía partido, tenía que dedicarme a hacer algo interesante para el país, porque tu puedes trabajar en diferentes direcciones, y me dedique a trabajar como maestra".

Empezó en la escuela Uruguay, en Villa Francisca. Luego en la Socorro Sánchez, en Villa Duarte.
***

Busqué el rostro de Fiume en las decenas y decenas de fotos que hay de la Gesta Revolucionaria de Abril de 1965.

No la pude identificar en ninguna. No se señala directamente en ninguna. Parece que no hay archivos de audio de los primeros programas radiales del Movimiento 14 de Junio.

Fiume dice en su entrevista que está en una foto con Manolo, en un ladito. En las fotos de Manolo siempre hay gente, mucha gente. ¿Quién, entre esos todos, será Fiume?

Cuando Fiume respondía sobre esos detalles, parecía restarle importancia a no ser identificada en las imágenes de ese abril.

"Por eso estoy viva, porque yo, perdóname la expresión, no hablaba de mis cosas. Uno no tiene que pasarle recibo a la Patria. Usted hace eso por el deber y el entusiasmo de que usted está haciendo algo correcto".
***

Fiume es una palabra italiana que como nombre significa río, aluvión, corriente. Y como adjetivo,  interminable.

marzo 08, 2019

Envidia del pene. Erica Jong

Melanie Burford/Prime for The Washington Pos


Envidio a los hombres que pueden anhelar
con infinita vaciedad
el cuerpo de una mujer,
que esperan que su anhelo
haga un niño,
que su oquedad misma
fertilice lo oscuro.

Las mujeres no se hacen ilusiones sobre esto,
ya que son a la vez
casas y túneles,
copas y las que escancian el vino,
ya que conocen el vacío como estado temporal
entre dos plenitudes,
y no ven en ello ningún romance.

Si yo fuera hombre,
condenado a esa infinita vaciedad,
y no teniendo alternativa,
encontraría, como los otros, sin duda,
una mujer
para bautizarla Vientre de Luna,
Madona, Diosa del Cabello de Oro
y hacerla tienda de mi deseo,
paracaídas de seda de mi lujuria,
icono ojiazul de mi sagrada comezón sexual,
madre de mi hambre.

Pero ya que soy mujer,
debo no sólo inspirar el poema
sino también escribirlo a máquina,
no sólo concebir al niño
sino también darlo a luz,
no sólo dar a luz al niño
sino también bañarlo,
no sólo bañar al niño
sino también alimentarlo,
no sólo alimentar al niño
sino también llevarlo
a todas partes, a todas partes...

mientras que los hombres escriben poemas
sobre los misterios de la maternidad.

Envidio a los hombres que pueden anhelar
con infinita vaciedad.


Penis Envy

I envy men who can yearn
with infinite emptiness
toward the body of a woman,

hoping that the yearning
will make a child,
that the emptiness itself
will fertilize the darkness.

Women have no illusions about this,
being at once
houses, tunnels,
cups & cupbearers,
knowing emptiness as a temporary state
between two fullnesses,
& seeing no romance in it.

If I were a man
doomed to that infinite emptiness,
& having no choice in the matter,
I would, like the rest, no doubt,
find a woman
& christen her moonbelly,
madonna, gold-haired goddess
& make her the tent of my longing,
the silk parachute of my lust,
the blue-eyed icon of my sacred sexual itch,
the mother of my hunger.

But since I am a woman,
I must not only inspire the poem
but also type it,
not only conceive the child
but also bear it,
not only bear the child
but also bathe it,
not only bathe the child
but also feed it,
not only feed the child
but also carry it
everywhere, evertwhere...

while men write poems
on the mysteries of motherhood.

I envy men who can yearn
with infinite emptiness

enero 01, 2019

Bullet Journal, el 2019 y Jorge Volpi

Hace tiempo dejé la costumbre de publicar aquí algún texto relacionado con la despedida de un año y la bienvenida de un año. Lo hago en Facebook. Mantengo, sí, el hilo reflexivo más que de felicitación o de metas, a las que renuncié desde hace un tiempo también. Pero, si me leen en la primera semana de enero también quiero por esta vía desearles que la mayoría de los 365 días del 2019 sean buenos para sus planes y propósitos.

Este 2019 me inicia con una novedad. Empecé con el uso de un sistema de agenda llamado Bullet Journal. La motivación la tuve de parte de René López Villamar, que de acuerdo a la descripción de su canal de YouTube, es crítico literario, cuentista, ensayista, editor, diseñador de juegos amateur y experto en nuevas tecnologías para la industria editorial. En su canal de Teoría del Caos hizo un vídeo en el que explica este sistema y a mí me encantó. Espero que el sistema me sirva, en otras ocasiones he tratado de llevar agendas y termino abandonándolas.

Les dejo el vídeo de René para que sepan de que va.


Les muestro un poco como hice mi Bullet Journal, que en esencia es del modo sencillo, porque es posible todas las "monerías" para decorarlo, pero como no sé dibujar recuperé una pasión de adolescencia... el college.


























Por otro lado, y tal como lo menciono en el título de este post, quiero compartir algo del escritor mexicano Jorge Volpi. Estuvo por República Dominicana en la primera semana de diciembre de 2018 promocionando su último libro, Premio Alfaguara 2018, "Una novela criminal".

Quería hacer una crónica del conversatorio al que asistí de él en la Librería Cuesta, pero no tuve ni tiempos ni ánimos, quizás porque no he leído aún ningún libro de él (creo que tengo uno en casa... que ni recuerdo como se llama). No obstante, los lea o no, me gusta escuchar las opiniones de los escritores, en especial sobre sus creaciones o puntos de vista en cuanto a la literatura. Grabé el conversatorio y lo subí a Ivoox, plataforma donde me abrí una cuenta luego de que la decepcionante y costosa experiencia que tuve con Sound Cloud, razón por la cual abandoné mi primer proyecto de podscat "Mi vaso verde", en el que leía y comentaba un poema diario.

Aquí el conversatorio. Es probable que en algunos momentos escuchen algún ruido, en especial de hojas pasando (estaba anotando y tenía la libreta cerca del móvil con el que grababa) y de risas o interjecciones cortas (mías, por cierto). Si contrario a mí han leído a Volpi creo que les gustará escucharlo. De manera particular, me gustó el proceso que llevó para escribir "Una novela criminal".

junio 03, 2018

Entrevista con Mario Bellatin

Conocí a Mario Bellatin en la pasada Feria Internacional del Libro de Santo Domingo. Cuando me dijeron que venía, busqué referencias de él, pues parecía ser el escritor con más relevancia invitado al evento.

Sonreí al leer la primera entrevista que encontré de él. "Es un personaje", me dije. Apuré a buscar sus novelas. Antes de su llegada a República Dominicana leí "Salón de Belleza". Debo confesar que tiene una manera muy particular de escribir, e interesante. 

Fui a su conversatorio y aproveché para hacerle algunas preguntas. Luego de eso leí un segundo libro de él "Gallinas de Madera". Mucho más interesante que el anterior, con una manera intricada de contar lo que cuenta, siempre en primera persona, y bordeando lo fantástico casi absurdo. 

Quería compartir el audio del conversatorio, pero se escucha terrible, pues los organizadores de la Feria del Libro o se les ocurrió un lugar más inadecuado de un bar para esa actividad. La bulla del fondo hace que el audio sea un desperdicio... trabajo que me dio transcribirlo. También fue muy incomodo escucharlo en medio de ese desorden. Ojalá que para la próxima feria tenga un poco de sentido común con este tipo de actividades.

Estas fueron las preguntas que le hice y que me respondió.

P. Me llamó la atención lo de querer venir a Haití. ¿Por qué quieres visitar a Haití?
R. Sí, es que estamos tan separados. Primero porque viví en Cuba muchos años, y siempre en Cuba hay un fantasma de (República) Dominicana, como una especie de lo que sería Cuba si no fuera comunista. Y ya luego que venía, con el tráfico y eso y miraba, sí, es como Cuba sin comunismo. Una lástima con tanto auto. Ayer hablé con choferes, con la gente, y es una cosa difícil.
Y bueno, y como dije, están, estamos separadísimos. Tenía una curiosidad muy grande de encontrar nuevos mundos, que tiene que ver con mi trabajo de alguna manera, de mundos paralelos, con leyes propias, formas de vida determinadas.
La idea de la isla... la isla es muy terrible. Puede ser maravillosa y agobiante al mismo tiempo.
P. Mario, tú que defines tanto desde la escritura. ¿En algún momento te has preguntado que hubiese sido de ti si no fueras escritor?
R. Justamente en mi último libro tengo esa frase. Nada, un pobre diablo. Digo, un diablo peor, sin justificación, porque de alguna manera tengo una justificación. Yo escribo, por eso estoy fuera del mundo, por eso es que me visto así, no sé. La escritura también da como una fachada para una serie de cosas. Sobre todo el hecho de ser publicado, de que haya una parafernalia alrededor, que también me río un poco de ella, pero también me sirve como mascara.
P. O sea, ¿crees en eso del escritor personaje?
R. No, creo lo contrario, que existe y sé que funciona. Que yo lo crea, no, me río.
P. Pero sí funciona
R. Sé que existe y sé que funciona y que fácil lo llevo a la práctica como mecanismo de defensa.
P. ¿Cuántos libros de tu proyecto “Cien mil libros de Mario Bellatin” han publicado?
Como 20 mil. Lo que pasa es que cuando me invitaron a la presentación de Documenta, que es la feria más importante del mundo, el proyecto fue invitado y dije bueno ya, ya llegó a la cumbre como una obra de la de antes. Y bueno, ya no la voy a seguir haciendo y quedó congelado.
Pero la idea no es hacer ediciones independientes o paralelas, sino de que sea paralelo a las ediciones tradicionales, no como competencia tampoco, sino para llenar los vacíos y los huecos que no logra la industria editorial suplir. No están mis libros aquí, si quieres comprarlos no existen, porque la pequeña editorial no tiene alcance real.
P. ¿Crees que el libro como objeto tiene futuro en medio de esta realidad digital, del ebook, de la pantalla?
R. Sí, tiene futuro pero tienen que cambiar totalmente las reglas de juego. No seguir con esa idea de editor, de librero...tienen que buscar otras maneras.
Es como los aeropuertos. Vamos a remodelar el aeropuerto, pero lo que se hace es que sigue igual y lo que se hace es acrecentar el horror. O sea, no cambia la esencia de lo que no funciona, porque el aeropuerto se hizo para ir a ser la cola, para registrarse, con la idea del siglo XX, de que uno viajaba cada cinco años y uno hacia una cola con toda la familia y todas las maletas. Pero ahora se repite ese mismo error en grande. Vas al Charles de Gaulle, por decirte de un aeropuerto moderno, y es la misma esencia que no funciona multiplicada a la millonésima y eso es un poco lo que pasa cuando hablé de los monopolios (editoriales), que no funciona pero multiplicado en lugar de llegar a esencias y tratar de buscar nuevas formas, que no tienen que ver con lo digital. No confió en lo digital.
P. ¿No confía en el libro electrónico, digital?
R. Tuvo su oportunidad y vimos que no fue. Ya no fue y ya no va a ser. El ebook ya está en picada, ya no. Sigo creyendo que algo milenario, como es la escritura, tiene que buscar una superficie milenaria, y no movible, que va cambiando todo el tiempo, no puede ser la superficie de la palabra. Creo que el papel sí. Gutenberg tiene más de quinientos años...
***
Nos interrumpen. No queda más tiempo. La foto y la despedida. Sale sonriente del bar. Dice que se va a conocer a Santo Domingo. 



La entrevista-crónica aquí: Mario Bellatin: “No confío en lo digital”. También pueden dar click a la imagen. 


mayo 20, 2018

¿Reclamo moral a la literatura?

En estas últimas semanas se ha "batido" mucho la situación del escritor Junot Díaz luego de las acusaciones de inconducta sexual. Pero en este post no quiero tratar el caso específico de Díaz, sino otro asunto que lo sobrepasa: el reclamo moral a la literatura.

Me explico.

Toda historia publicada en un libro, poemas, ensayos...grandes obras de ayer y de hoy han sido escritas por hombres y mujeres que más allá de su obra literaria tienen una vida, y una que puede chocar con la moral de mucho de nosotros, en algunos casos incluye violaciones a la ley, crímenes y acciones que podemos considerar malvadas y asqueantes.

Si el autor o autora de una gran obra es a la vez una persona que ha cometido un crimen, o hecho daño a terceros, o tiene comportamientos y acciones que riñen con tu moral... ¿Lo dejarías de leer?

La pregunta la hice en dos de las redes sociales que más utilizo: Facebook y Twitter. Por una semana mis contactos contestaron la cuestión, y el asunto trajo resultados interesantes.


El caso de Facebook, 71 contactos votaron. Las personas que tengo relacionadas en Facebook suelen ser personas que les interesa la literatura, que leen y que están relacionados con el mundo literario (escritores y editores). Es obvio que a muchos, un 83%, no les interesa que la obra haya sido escrita por un criminal, si les gusta, la leen. 

En los comentarios a esta publicación de Facebook daban razones. Los que apoyaban a ese 83% expresaron que la obra debe ser independiente del autor, sostenerse por sí misma, por lo que no importa que tan criminal sea su autor. Otros mostraron dudas, de no tener el asunto totalmente resuelto y de que al comprar obras de un autor con crímenes a cuestas sería como darle aprobación, apoyarlo. 

En Twitter la votación fue más alta (145 votos) y con opiniones diversas, y también con un porcentaje mayor para el "no".



Entre las respuestas al tuit de la encuesta que apoyaba el voto mayoritario (66% al "sí") se expresaron razones parecidas a las que me compartieron en Facebook, mientras que el voto al "no" (34%) eran apoyados con mensajes más contundentes que el "no" en Facebook.

Les comparto algunos que me llamaron la atención relacionados con el voto del "sí".










En tanto, otros si expresaron sus reservas en leer o comprar libros que estén escritos por personas señaladas por crímenes.










De manera particular me inclino por asumir una obra independientemente de los crímenes de su autor o autora. La discusión, me parece, que no es ni nueva ni es tan tajante la manera de llegar a una conclusión. Depende del criterio de cada uno. ¿Me ofendería que alguien se negara a leer "Alicia en el país de las maravillas" porque su autor, Lewis Carroll, tiene una estela de sospechas de haber sido un pedófilo? No, no me alarmaría por ello, aunque lamentaría que se perdiera la experiencia.

¿Ustedes que harían?