se viste con sus poses rutinarias
guarda las preguntas
se atrinchera tras el eco de su propia ausencia
habita el silencio prolongado de si mismo
paraiso de fronteras
donde guarda los besos pasajeros
que recoge en las esquinas
mientras calla y espera.
Es un mueca colgada en el viento
siervo y esclavo
del instante que se escapa
y del futuro que no llega.
El hijo del hombre. René Magritte
