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julio 28, 2019

Fiume

La foto de Ana Daysi@anadaysy
En algún momento de mi niñez, mientras revisaba los libros de mi hermana mayor, afición que solo abandoné cuando me mude sola, encontré un libro de tapa verde y gris. No recuerdo lo que leí la primera vez en ese libro, pero sé que volví muchas veces a él y fue donde encontré un primer cuento de René del Risco. O al menos eso creo.

Al llegar al grado que cursaba mi hermana cuando tenía ese libro me enteré que ya no se usaba. La literatura se enseñaba con otros textos. El libro de tapa verde y gris, con un titulo en letras negras de mi hermana se había vendido hace años atrás en un puesto de segunda mano para intercambiarse por otros libros escolares.

Manual de Literatura Dominicana y Americana, de Fiume Gómez de Michel.
***

Fiume Gómez Sánchez murió un sábado, el sábado 6 de julio de este año, 2019.

Me enteré como uno se suele enterar de casi todo hoy en día, por Facebook.

Recordé el libro de tapa verde y gris, con el título en letras negras. Recordé que lo leía con frecuencia y que leí allí por primera vez un cuento de René del Risco.

Ese libro ganó en 1979 el Premio Nacional de Didáctica. Toda la generación anterior a la mía fue introducida a la literatura en la escuela con el libro de Fiume.

“El Fiume”, así me dijeron que le decían.

Dos días después revisé los periódicos en línea. En ninguno anunciaban la muerte de Fiume. En ninguno hablaban sobre la vida de Fiume.

En Twitter pregunté quién había recibido clases con “El Fiume” y quién había sido alumno de Fiume.

Sesenta y siete respuestas, siete retuits y 115 “corazones”.

Así supe que Fiume impartió clases en el Colegio Universitario de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), en los liceos Salomé Ureña, Fabio Amable Mota, Estados Unidos y Socorro Sánchez.

Publicó más libros, varios de ellos de enseñanza primaria.

Fiume tenía 78 años cuando murió. La única referencia pública de su partida es una escueta esquela publicada en el Listín Diario en que se dice el lugar de su velorio, y la hora y el lugar donde sería sepultada.
***

El video de la entrevista de Fiume se detiene a los 46 minutos 58 segundos de reproducción. Su imagen se friza y no sigue corriendo. Antes de detenerse, Fiume habla sobre su vida. Tono pausado, miradas hacia arriba algunas veces, un tenue pintalabios rosado en sus labios, lentes de gruesos cristales sobre un rostro de una mujer de 66 años.

La entrevista el Archivo General de la Nación. Quieren saber sobre su participación en la gesta de la revolución de Abril de 1965, el movimiento cívico militar que quiso restaurar el gobierno de Juan Bosch, derrocado en 1963, y que terminó en un enfrentamiento con las fuerzas de intervención de Estados Unidos.

Buscando en el canal de Youtube donde está este video descubro otro, el mismo video con la imagen fija de Fiume, y el audio de la entrevista. Una hora, 16 minutos y 54 minutos.

Fiume se llamaba también Bienvenida. Fiume Bienvenida Gómez Sánchez. Nació en Montecristi, el 24 de enero de 1941. Su madre se llamaba Minerva Rosa y su padre Bienvenido. Su padre desapareció, dice, el 23 de julio de 1946. Era alférez de navío y su nave zozobró en el Canal de la Mona. Ella tenía 5 años. Tenía tres hermanas, la más pequeña tenía 23 días de nacida el día de la desaparición de su padre.

Sus primeros años de vida transcurrieron en  Puerto Plata, de donde era su padre. Luego en Montecristi y finalmente en la capital, Santo Domingo. Dice que recuerda las invasiones contra el dictador Rafael Leonidas Trujillo, el ambiente politizado, el impacto cuando fueron asesinadas las Hermanas Mirabal.

Decidió militar en el movimiento 14 de Junio.

“Manolo (Manuel Aurelio) Tavarez (viudo de Minerva Mirabal y  líder del movimiento 14 de Junio) fue conmigo donde (Julio César) Castaños Espaillat para probarme la voz. Y desde el 26 de agosto de 1961 fui la locutora del programa político del 14 de Junio, que se grababa en La Voz del Trópico, en la calle Abreu (San Carlos). Grababan el programa a las 10 (de la mañana) y se transmitía a la una, todos los días”.

Fiume tenía 20 años.

"Fidel (Castro), en Cuba, decía que tenía la voz más preciosa..."

En algún momento de esos años, antes de 1965, Fiume se hizo maestra. Entre sus profesores estaba el dramaturgo y escritor Máximo Aviles Blonda. Se convirtió en su amigo y fue el padrino de su primera hija.

Vivía en la calle Cambronal número 7, esquina José Gabriel García. Esa calle existe aún, y esa casa también, de tres pisos. Quedó dentro de lo que se llamó Zona Constitucionalista cuando estalló la gesta de abril de 1965.

“Euclides Gutiérrez (Félix, en ese entonces militante del movimiento 14 de Junio) y Blanco Fernández me llevaron una radio portátil el 24 de abril en la noche y empezamos a bombardear mensajes”. Lo hizo hasta el 28 de abril.

Desfilaba, participaba en las manifestaciones contra la intervención militar de Estados Unidos, aprendió a usar armas en la Escuela Militar instituida por los revolucionarios. Fue quien desvistió, limpió y volvió a vestir el cadáver de Juan Miguel Roman Fernández, responsable militar del 14 de Junio y que murió en el intento de asalto al Palacio Nacional el 19 de mayo de 1965.

Tiñó cabellos de militantes de izquierda que necesitaban camuflarse, llevó encomiendas a cárceles, acompañó viudas y madres a desenterrar los restos de sus esposos e hijos en San Francisco de Macorís, muertos luego de un frustrado levantamiento que buscaba apoyar la revolución constitucionalista en Santo Domingo.

Luego de 1965, vinieron los doce años de Joaquín Balaguer, la persecución.

"Me di cuenta que ya que no tenía partido, tenía que dedicarme a hacer algo interesante para el país, porque tu puedes trabajar en diferentes direcciones, y me dedique a trabajar como maestra".

Empezó en la escuela Uruguay, en Villa Francisca. Luego en la Socorro Sánchez, en Villa Duarte.
***

Busqué el rostro de Fiume en las decenas y decenas de fotos que hay de la Gesta Revolucionaria de Abril de 1965.

No la pude identificar en ninguna. No se señala directamente en ninguna. Parece que no hay archivos de audio de los primeros programas radiales del Movimiento 14 de Junio.

Fiume dice en su entrevista que está en una foto con Manolo, en un ladito. En las fotos de Manolo siempre hay gente, mucha gente. ¿Quién, entre esos todos, será Fiume?

Cuando Fiume respondía sobre esos detalles, parecía restarle importancia a no ser identificada en las imágenes de ese abril.

"Por eso estoy viva, porque yo, perdóname la expresión, no hablaba de mis cosas. Uno no tiene que pasarle recibo a la Patria. Usted hace eso por el deber y el entusiasmo de que usted está haciendo algo correcto".
***

Fiume es una palabra italiana que como nombre significa río, aluvión, corriente. Y como adjetivo,  interminable.

enero 25, 2018

Claribel Alegría (1924-2018)

Hoy murió Claribel Alegría... Tenía 93 años, así que no sorprende, como Parra, su deceso. Es ley de vida morir, más cuando superas el límite de esperanza de vida. Sin embargo, causa pesar.

A Alegría la conocí en 2011, cuando vino invitada al III Festival Internacional de Poesía de Santo Domingo. Le hice una entrevista corta, algo agitada porque estaba por ofrecer un recital. Una mujer afable, sonriente, así la recuerdo.

Me alegré mucho cuando el año pasado recibió el Premio Iberoamericano de Poesía Reina Sofía.

Les comparto la entrevista que le hice. “La poesía ha sido mi pasión”




Y uno de sus poemas que más me gustan.

Rito incumplido

                                                                                A mi madre

Dicen que la muerte es solitaria
que nos morimos solos
aunque estemos rodeados de aquellos que nos aman
pero tú me llamaste
y yo no estuve:
no te cerré los ojos
no te besé la frente
no te ayudé a pasar
al otro lado
estuve lejos
lejos de ti que me alumbraste
me nutriste
educaste mis alas.
No cumplí con el rito
estuve lejos
lejos
y ese es el sollozo que me arrebata en olas
en cúpulas
en grutas
y no puede salir
y me persigue en sueños
y me ahoga.
Perdóname/libérame
necesito aullar
batir tambores
un golpe en la cerviz
un estallido
para arrancar de cuajo este sollozo
y no invocarte más
en desolados
versos.


enero 23, 2018

Nicanor Parra

Hoy murió Nicanor Parra, el primer poeta que me enseñó que la poesía es rebeldía contra uno mismo. Tenía 103 años y no recibió el Nobel de Literatura que merecía.

Nicanor Parra (foto sin fecha). De la exposición "Parra 100"

Composiciones

I
Cuidado, todos mentimos
pero yo digo la verdad.

La matemática aburre
pero nos da de comer

En cambio la poesía
se escribe para vivir.

A nadie le gusta hacerse
cargo de los vidrios rotos.

Se escribe contra uno mismo
por culpa de los demás.

¡Qué inmundo es escribir versos!

El día menos pensado
me voy a pegar un tiro.

II
Todo me parece mal
el sol me parece mal
el mar me parece pésimo.

Los hombres están de más,
las nubes están de más,
basta con el arco iris.

Mis dientes están cariados
ideas preconcebidas
espíritu inexistente.

El sol de los afligidos
un árbol lleno de micos
desorden de los sentidos.

Imágenes inconexas.

Sólo podemos vivir
de pensamientos prestados.
El arte me degenera
la ciencia me degenera
el sexo me degenera

Convénzanse que no hay dios.


Cambios de nombre

A los amantes de las bellas letras
Hago llegar mis mejores deseos
Voy a cambiar de nombre algunas cosas.

Mi posición es esta:
El poeta no cumple su palabra
Si no cambia los nombres de las cosas.

¿Con qué razón el sol
Ha de seguir llamándose sol?
¡Pido que se llame Micifuz
El de las botas de cuarenta leguas!

¿Mis zapatos pareces ataúdes?
Sepan que desde hoy en adelante
Los zapatos se llaman ataúdes.
Comuníquese, anótese y publiquese
Que los zapatos han cambiado de nombre:
Desde ahora se llaman ataúdes.

Bueno, la noche es larga
Todo poeta  que se estime a si mismo
Debe tener su propio diccionario
Y antes que se me olvide
Al propio dios hay que cambiarle hombre
Que cada cual lo llame como quiera:
Ese es un problema personal.

abril 13, 2015

Galeano

Sé que todo el mundo anda hoy exprimiendo frases de Eduardo Galeano por las redes sociales. 

Pero yo voy a contar mi historia con Galeano, quien murió hoy, a los 74 años de edad.

Es una historia corta.

Lo leí por primera vez en la universidad, cuando un día entré al Economato a inventarme una de esas crónicas que entregaba al profesor de Taller de Periodismo I. Y mi crónica era de una tarde en el Economato.

Me tope con el libro "Patas arriba. La escuela del mundo al revés". Lo hojeé. En los días siguientes volví varias veces a hojearlo, hasta que tuve el dinero para comprarlo. Doscientos pesos. Lo leí en tres días.



Entonces lo busque en la Librería Cuesta. Ahí, sentada en el piso o el sofá más escondido, leí "Los hijos de los días", "El libro de los abrazos I" y "Espejos", este último a medias.

Nunca me interesó Las venas abiertas de América Latina. Lo tuve en mis manos varias veces cuando fui asistente del sociólogo e historiador Franklyn Franco. Pero no leí la primera línea. Sabía y sé el tema ideológico que envuelve ese libro. En el 2013, cuando buscaba noticias del porqué Galeano no vino a recoger el galardón del Premio Internacional Pedro Henríquez Ureña que le otorgó la Feria del Libro de Santo Domingo, me enteré que medio se desdecía de este libro.

Hoy en BBC Mundo encontré la transcripción de su declaración sobre su tan matizado libro.

"No sería capaz de leerlo de nuevo (su libro Las venas abiertas de América Latina). Caería desmayado. Para mí, esa prosa de la izquierda tradicional es aburridísima. Intentó ser una obra de economía política, solo que yo no tenía la formación necesaria. No me arrepiento de haberlo escrito, pero es una etapa que, para mí, está superada".

Del único libro que compré de él, busqué hoy un pasaje que recordaba hacia referencia a República Dominicana y la gesta revolucionaria de Abril de 1965 y que este año cumple su 50 aniversario (convertida en mito y no en Historia). Aquí lo traigo.

La memoria rota
A fines del siglo dieciocho, los soldados de Napoleón descubrieron que muchos niños egipcios creían que las pirámides habían sido construidas por los franceses o por los ingleses.
A fines del siglo veinte, muchos niños japoneses creían que las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki habían sido arrojadas por los rusos.
En 1965, el pueblo de Santo Domingo resistió treinta y dos noches la invasión de cuarenta y dos mil marines norteamericanos. La gente peleó casa por casa, cuerpo a cuerpo, con palos y cuchillos y carabinas y piedras y botellas rotas. ¿Qué creerán, de aquí a un tiempo, los niños dominicanos? El gobierno no celebra la resistencia nacional en un Día de la Dignidad, sino en el Día de la Confraternidad, poniendo un signo de igual entre quienes habían besado la mano del invasor y quienes habían puesto el pecho a los tanques.  

Me gusta su manera de rescatar el silencio de la Historia, esas fisuras, esa grietas. Eso, su manera de escudriñar en los detalles de lo que no se quiere decir, de esa manera de cuenta cuentos, de abuelo heredero de las historias.

El examen ideológico se lo dejo a otros.

Hoy también murió el premio Nobel de Literatura Gunter Grass, pero de él no he leído nada.

octubre 21, 2014

El duende de Mariano Lebrón Saviñón

Mariano Lebrón Saviñón (Foto: www.encaribe.org)

Hoy es día del poeta en República Dominicana. Lo es por el natalicio de Salomé Ureña de Henríquez. Sus poemas son lectura obligada en las escuelas. La leí por eso. De sus poemas me gusta "Mi Pedro", que dedicó a su hijo, Pero Henríquez Ureña, una de las lumbreras de la intelectualidad dominicana.

Pero hoy de quien quiero hablar, en parte, es de Mariano Lebrón Saviñón. No porque me guste, pues del movimiento al que perteneció, la poesía Sorprendida, prefiero a Franklin Mieses Burgos, Aida Cartagena Portalatín y Freddy Gatón Arce. De Lebrón he leído uno que otro poema. Desde hace horas ando buscando en internet uno que recuerdo por un verso vago...pero no lo he encontrado.

Pero este post tampoco se trata de la poesía de Lebrón Saviñón, quien falleció el pasado sábado a la edad de 92 años.

Se trata del duende de don Mariano.

Lo conocí hace años. Bueno, no lo conocí, lo vi. Trabajaba en el 2005 en la Academia Dominicana de la Lengua y estaba de visita un poeta argentino, cuyo nombre no recuerdo ahora. Minutos antes de iniciar la actividad vi entrar a don Mariano, quien presidió esa Academia durante años, y a su lado, sosteniendo sus brazos para ayudarlo a caminar, un joven alto, con cara adusta. Estuvo a su lado durante toda la actividad. Pensé que era su nieto.

Años después volví a encontrar a ese joven en las redes sociales. Sus textos eran reflexiones con destellos geniales de imágenes, a modo de rompecabezas o, a veces, tan sencillos como una taza de café sobre una mesa. Lo conocí en persona y era mucho más alto de lo que lo recordaba.a.

Y su forma de ser, tan rompecabezas y taza de café como sus textos, es igual a la de un duende, un ser fantástico que provoca alboroto y estruendo, que puede ser a la vez un niño y un viejo.

Cuando murió Don Mariano, el sábado, estaba desconectada de las redes sociales. Mi esposo fue quien me dio la noticia. Lamenté que muriera al que creí hasta ese día el abuelo de ese duende. Cerca de la medianoche decidí entrar a Facebook y con lo primero que  me encontré fue con la sentida despedida del duende a Don Mariano. Así supe que no era su nieto, y supe también que mucho de lo fantástico de ese duende se lo regaló ese escritor de la poesía Sorprendida, a quien todos conocimos porque hablaba sobre literatura y lengua española en un programa sabatino llamado "Esta Noche Mariasela".

Confirme, conmovida hasta las lágrimas, que la literatura no solo hace puentes, también construye un diálogo entre las distancias generacionales, algo tan poco común en el mundo literario.

Aquí comparto lo que Gabriel del Gotto, el duende, escribió sobre Don Mariano, con previa autorización de su autor. Es la mejor manera de celebrar un Día del Poeta.

A los adioses nunca pude tenerles miedo, nací de ellos y nunca tuve a donde esconderme.
Cuando tenía 14 años, luego de haber sido expulsado de al menos un 50% de los colegios "bien" de esta ciudad, estaba yo en la Academia Militar del Caribe y se me pidió que recitara algo en presencia de un escritor "famoso" al que ellos habían llevado. Si bien nunca estaba en clase, ya sea por aburrimiento o por haber sido expulsado, siempre se me dieron demasiado bien algunas materias: historia, lengua española, filosofía, biología, astronomía y en fin, aunque aquello me parecía otro honor falso, me regalaban 50 puntos que no podía rechazar por esas que no se me daban nada bien. Aquel señor era don Mariano Lebrón Saviñón, recuerdo que recité un poema ingenuo, quizá nefasto, barroco hasta más no poder, pero sorprendentemente todos allí tuvieron tan mal gusto que me aplaudieron de pie, incluido don Mariano quien al acercarse a mi, de esta forma entró a mi vida diciéndome: "Aléjate de Umbral, de Neruda y de Becquer. Y ven a mi casa, en la Estrelleta, este jueves a las 4 de la tarde. Eres un poeta."
 Nadie se resiste a ser halagado y menos un muchacho marginal, prepotente, solitario y desorientado. Fui a su casa por un tiempo de aproximadamente 1 año, nos hicimos amigos, me enseñó de estructuras, de belleza; me enseño a leer, cosa que nunca podré pagar, y me enseñó también a estudiar con mayor claridad los misterios.
Creía más en mi de lo que yo nunca podré creer. 
Me narró su vida, los tesoros que dejó escondidos en sus viajes; me presentó con sus amigos y sus amigos con sus libros. Al pasar un año, ya el Alzheimer se hacía evidente y todas sus historias se borraban y mi amigo se iba alejando, poco a poco, casi a desconocerme. La última vez que lo vi me dijo: "La poesía me sorprende tanto que ahora me está quitando todo y me manda como a Rimbaud al exilio del nunca."
Gracias por quererme, por creer en mi y por tu paciencia, amigo. 
Donde estés, espero que hayan grandes y buenas bocinas para oír a Bach. Te deseo todos esos poemas que sólo la luz absoluta conoce. Pasearemos por un jardín gigante, lleno de lindas muchachas que nos sonreían al pasar y habrán caballos trotando libres en todas partes y nos meteremos en muchos líos y la aventura seguirá por siempre.

Este es un homenaje que le hizo su sobrina, Mariasela Alvarez, en su programa.


abril 22, 2014

Las "Argénidas" de Gabo

Estaba en tercero de bachillerato. La fecha exacta no la recuerdo, pero podría ser entre final de 1996 o principios de 1997. Leía "Crónica de una muerte anunciada" y encontré algo que me sorprendió y me hizo reír.

Mi nombre.

Había una Argénida en esa novela. La que vio "las vísceras de Antonio Nasar".

Recordé en ese momento que meses atrás había leído los "Cuentos de Cándida Erendida y su abuela desalmada". Los revisé. Volví a encontrar mi nombre.

Años después, cuando leí "Cien años de Soledad" volví a encontrar otra Argénida, la sirvienta de Rébeca, la hija adoptiva de los Buendía.

Encontrar mi nombre en varios libros de Gabo no es nada extraordinario. Todos los personajes de todas las novelas tienen un nombre. Quizás mi sensación de grata sorpresa y mi intención de compartirla tras la muerte de Gabo tiene que ver con dos hechos: lo poco común de mi nombre (del cual no he encontrado su origen ni significado) y porque la persona de quien lo heredé era colombiana.

Recordando comentarios de mi madre, sé que mi bisabuela paterna se llamaba Argénida. Mi abuelo quiso que una de sus nietas tuviera su nombre. Cuando nació mi hermana mayor la petición no fue tomada en cuenta, por algunos apuros y olvidos que no conozco muy al detalle. A mí, creo, me esperaban varón. Cuando nací, niña, pues la petición del abuelo fue rescatada. Me llamaron Argénida. No conocí a mi abuelo, del que me cuentan se llamaba Efraín, que es el segundo nombre de mi hermano.

Mi única queja con Gabo es que sus personajes nombrados Argénida siempre son sirvientas.

(Nicolás Tavira / NOTIMEX)


enero 27, 2014

José Emilio Pacheco



Ayer murió José Emilio Pacheco.

Pensar que vivía en el mismo barrio que Juan Gelman, que murió hace menos de dos semanas.

Se nos van.

Aquí están juntos, hace menos de un año.

Este es uno de sus poemas famosos

Alta traición

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.

Pero este es el que más me gusta.

A quien pueda interesar

Que otros hagan aún
el gran poema
los libros unitarios
las rotundas
obras que sean espejo
de armonía

A mí sólo me importa
el testimonio
del momento que pasa
las palabras
que dicta en su fluir
el tiempo en vuelo

La poesía que busco
es como un diario
en donde no hay proyecto ni medida.

enero 16, 2014

El recital de Gelman

Recuerdo el dos de mayo del año pasado.

Entre tanta bulla innecesaria en la Feria Internacional del Libro, entre tantas actividades, entre tanta calle atestada de gente sin libros, hubo un espacio para Juan Gelman, para su voz pausada, para sus ojos tranquilos, para su ácido humor argentino, para su sonrisa y para su historia llena de lágrimas y poesías.

El recital fue en una sala Aída Bonelly de Díaz del Teatro Nacional. Es una sala pequeña, que casi se llena a su capacidad esa noche.

Escribí sobre ese recital de Gelman, que para mí fue como la lluvia. Ansiosa, en parte, porque estaba empecinada en entrevistarlo. Al final, la entrevista no se me dio ni ese día, ni al siguiente, cuando traté infructuosamente de lograrla en el bar del Teatro Nacional.

Pero lo mejor de todo es contar con un compañero tan entusiasta por la literatura como yo. Mi esposo fue al recital junto con su madre, mi suegra, y grabó parte del recital. Estos audios son, ahora, un homenaje a Gelman y un regalo para ustedes, los que leen este blog.