julio 05, 2010

Hermanastras


Las hermanastras estuvieron en la boda
mordiendo su humana envidia,
mistificadas bajo el amuleto de niñas malas

desearon felicidad, como todos,
mientras arrojaban el arroz
y la vieron desfilar
con las zapatillas que no les sirvieron

¡Qué mala suerte!
Estaban condenadas a ser mujeres comunes
fregar platos
soñar despiertas
rasgarse las ganas por las noches
esperar al hombre común
multicromático
buscar, de vez en cuando,
al hada de la varita
contar canas
reirse y llorar
trabajar de nueve a cinco
y enterrar a la madrastra.

Pero en su improvisada letanía
jamás contaron
con las lágrimas de la Cenicienta
llorándoles su cansancio de ocho a cinco,
con los pies demasiados gordos
para calzar sus zapatillas
y el abandono de su hada
en los brazos de su príncipe
azul
rojo
violeta
amarillo
verde

convertida en una mujer común
como ellas.

julio 01, 2010

Víctor y su premio

Cuando me enteré me sentí super orgullosa. El talento y la vocación que se trabajan siempre rinden sus frutos. Víctor Manuel Ramos, escritor y periodista dominicano que vive en Estados Unidos ha ejercido su vocación por la letras con la musa de la transpiración y ha sido reconocido. Su novela "La vida pasajera" fue galardonada en el Primer Certamen Literario de la Academia Norteamericana de la Lengua Española.

Desde aquí el abrazo fuerte y el reconocimiento por tus letras que viven y son más allá de la limitada frontera de nuestra humanidad.

Aquí la entrevista que le hice para Diario Libre en República Dominicana.

Víctor Ramos. Ganador del Primer Certamen Literario de la Academia Norteamericana de la Lengua española

"Para mí es casi obligatorio dar voz a los que salimos"

Sd. La migración está llena de historias. Los que parten hacia donde sus sueños le llaman, llevan a su espaldas el sacrifico, la esperanza la nostalgia. Esta realidad ha encontrado voz en Víctor Manuel Ramos, un escritor y periodista que forma parte de esas historias y quien el pasado miércoles resultó ganador del Primer Certamen Literario de la Academia Norteamericana de la Lengua Española con su novela "La vida pasajera".

Ramos, oriundo de la ciudad de Santiago, emigró a New York a los quince años. Estudió periodismo y ha escrito para el Daily News, Dario La Prensa y el Newsday. En 2005 publicó "Morirsoñando: cuentos agridulces 1998-2005". En la actualidad es reportero del Orlando Sentinel, de Miami, donde reside.

P. ¿Qué significa este premio para ti, como escritor y como parte de la diáspora dominicana en EUA?

R. Uno escribe en la soledad, dando un salto de fe para creer en sí mismo e invertir una gran cantidad de energía vital en una novela. Es muy gratificante saber que esas palabras llegan más allá de la esfera propia. Para mí es un verdadero honor recibir el reconocimiento de una organización tan seria como la Academia Norteamericana de la Lengua Española y contar a la vez con la aprobación unánime de los miembros del jurado. Seguir leyendo

junio 18, 2010

Adiós, José Saramago

Te fuiste hoy, temprano. Supongo que dormías cuando tu corazón dejo de latir. Tranquilo, como merecías despedirte de este mundo.

Hoy recuerdo que al terminar de leer, por primera vez, uno de tus libros, te visualicé y desee conocerte sólo para hablar unos minutos contigo. Cuando abriste tu blog, brinque de alegría, pues te sentía más cerca y sabía que sería muy difícil que ese encuentro se diera. Hoy esa imposibilidad es una certeza.

Ahora que te vas sólo me queda decirte gracias. Gracias por haber existido y por habernos regalado tanta luz a los que hemos tenido la suerte de leerte. Sé que ese agradecimiento se hará eterno en el pensamiento de cada persona que, desde hoy, tome uno de tus libros por primera vez y, quizás igual que yo, desee haberte conocido para conversar contigo.

Donde estás ahora estaremos todos un día.

junio 07, 2010

Balaguer y la memoria

Una de mis reiteradas quejas es el olvido de un tema en la literatura dominicana: Los doce años de Joaquín Balaguer.

Releyendo la historia, sobre todo la que existe entre líneas, me decepciona la incansable capacidad de retorcer la rosca siempre por el mismo lado con el dictador Rafael Leonidas Trujillo. Es como si para escribir cuentos y novelas el único personaje histórico es Trujillo. Lo peor es que es casi siempre lo mismo y sin agallas para tomar por los cuernos muchos aspectos de esta tiranía (lección que mal o bien nos vino a dar la visión extranjera de Mario Vargas Llosa).

Sin embargo, los antidemocráticos, oscuros y sangrientos doce años del presidente Joaquín Balaguer (adjetivos aplicables a la tiranía de Trujillo) parecen olvidados de la literatura dominicana. El líder construido y reconstruido por la historia parece un personaje ajeno a los escritores de este país, con sus honrosas excepciones y de una de esas excepciones quiero hablarles hoy.

Luis Martín Gómez es un escritor dominicano que conozco desde hace varios años. Una persona a quien admiro por su trabajo como escritor y un ser humano que vale la pena conocer. El año pasado pblicó un libro de cuentos Memoria de la Sangre. Para mi feliz sorpresa es un libro que reune una visión de esos Doce años del mal llamado "Padre de la democracia". Es un libro que merece la pena ser leído, 11 cuentos que nos devuelven parte de eso que somos y que nos da tanto miedo ver.

Comparto con ustedes el texto de su discurso de presentación de este libro. Un texto que te acerca con certeza a esa memoria que permanece a pesar de los olvidos y que gime por una justicia que parece no le llegará jamás.

Tener memoria y no querer recordar

Por Luis Martin Gomez

Mi papá- en paz descanse y Dios lo tenga en el área de fumadores- perdió la memoria y se libró de algunos recuerdos indeseables. El alzaimer nos da esa dicha, aunque a costa de los momentos felices; pero nada se gana sin perder algo. Con cada recuerdo que extraviaba, mi padre encontraba la serenidad. Al final, sus ojos eran un mar en calma. A veces pienso que él, silencioso, tímido, contemplativo, planificó esa despedida discreta. ¡Feliz quien pueda marcharse sin conciencia del camino! Deseo, desde ya, irme como lo hizo mi padre. Mientras tanto, recuerdo…

Recuerdo un camión con soldados estadounidenses transitando frente a nuestra casa del ensanche Ozama mientras jugábamos a las cartas sentados a una mesita de metal con patas plegadizas. Recuerdo estar posando para una fotografía que me hizo el tío Leopoldo en el escalón de entrada de la casa de mi abuela Cecilia en San Pedro de Macorís, adonde la familia decidió huir “hasta que pasara el peligro”. Seguir leyendo