agosto 25, 2010

agosto 17, 2010

Ultimas lecturas

A Sylvia, Emily, Belli, Hesse, Oates y Rivera Letelier

Perdida.

Esa es la palabra.

Perdida en los dioses de Sylvia, en los monstruos de su falda, en su eterno circulo, en el agua que nunca dejó de salirle por las grietas. Papi, papi. Electra y el amor. Con el muerto deseo de una taza de café en su cocina.

Perdida en el cuarto de Emily. En su silente bullicio. En sus hojas, sus miles de hojas preñadas. La Emily de blanco, de pocas palabras y muchas letras, la hada de los sapos, la princesa feliz en su torre.

Perdida en la suerte de Sofía, en sus pasos errantes. La Sofía de Gioconda. La Sofía que ama, que se equivoca, que revive.

Perdida en el laberinto del lobo. El lobo atrapado en Harry…o en Hesse. El lobo cazador y presa. El lobo que aullaba, que corría, que moría. El lobo que cenó conmigo, que durmió conmigo, que izó banderas en mis horas y que también vive en mí.

Perdida en las chicas de las calles. Harmond y sus calles. Las rebeldes que no olvidan, que miran el cielo, que se deshacen para ser. Las Foxfire de Oates. New York sin estatua de la Libertad, sin Empire State, sin sueño. Sólo la llama.

Perdida en el desierto. Tras la pista del Cristo sin aura, del Cristo sin resurrección de Rivera Letelier. En camino de la santa inquisición del horizonte, bautizada bajo la bendición de la prostituta que no lloró en la cruz ni siguió los pasos del Maestro, sino que regaló la eternidad de su entrepierna a los peregrinos.

Perdida.

Esa es la palabra.

agosto 09, 2010

Un poema para mí

Los que me conocen saben que no suelo hacer referencia en este blog de mi vida personal. Sin embargo, y siguiendo el sentimiento que me despertó este poema y el ego del amor que aun me tiene ruborizada, quiero compartir con ustedes unos versos libres (no sólo de la rima métrica sino también libres para hablar hermosamente) del compañero que comparte mis días.

Te recordaré un lunes

A Argénida Romero, por lo difícil que suelen ser los lunes entre nosotros.












Aún cuando me dejes te recordaré
recordaré las maneras de mirarte
los estragos en la piel,
el cansancio de los dos en el baño
mientras me esperas soñolienta junto a la puerta.

Te recordaré en el silencio de esta sala,
cada vez que regrese a buscarla
encontraré trazos de tus besos,
la desvergüenza de tu cintura,
incluso el olor de tus pies.

Recordaré cada palabra que me brindes
no importa la cantidad de veces
que hables de la iglesia o de la ciencia
escéptica o carismática;
sobreprotectora o vulnerable
igual te recordaré.

Memorizo cada encuentro con paciencia
guardando entre canciones tus labios,
pulsando los silencios que te buscaron
cada mañana que te regresas a casa
ahí, cuando entre sueños, empiezo sin salida
a recordarte.

Te recordaré porque es justo.

Waldo Rincón

julio 17, 2010

Rito (Cuento)


La gracia de nuestro señor Jesucristo, el amor de Dios Padre….

Ella. Ella es…

Hermanos y hermanas: Imploremos ahora el perdón de nuestros pecados….

Su humedad. Hoy llueve y recuerdo el sabor de su humedad. La deseo. Ella es ella y es mujer. No, una niña no. No soy de esos. Es una mujer húmeda, húmeda cuando la toco, cuando levanta mí…

Yo confieso ante Dios todopoderoso/Y ante vosotros hermanos/Que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión/Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa…

Se me atraganta a veces. Dios, sabes que ella está. ¿Qué hago con ella? Nadie sabe. ¿En verdad nadie sabe?

Dios todopoderoso/ tenga misericordia de nosotros,/perdone nuestros pecados/ y nos lleve a la vida eterna.

¿Es pecado cuando la tocó o cuando se aleja?

Gloria a Dios en el cielo,/y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor,/por tu inmensa gloria te alabamos…

¿Cuándo elegí ser…? Lo creí, sabes que lo creí. Hasta que llegó ella. O, quizás, dude antes. No sé.

Primera Lectura. Del libro de…

No sale de mi cabeza. El evangelio es sobre…¿Qué diré? Si lo hubiese adivinado…No, el tiempo no tiene cura.

Bendito seas señor, Dios del universo/por este pan y este vino/fruto de la tierra y del trabajo del hombre…

Su cuerpo. Sus tetas. El sabor de su…¡Carajo!

Orar hermanos, para que, llevando al altar/Los gozos y las fatigas de cada día…

Tu altar no me sirve. Nada me sirve. Mi gozo se escapa tras…

El Señor esté con vosotros…

¿Esta conmigo cuando la beso? ¿Cuándo mi mano levanta su falda o baja su pantalón? ¿Cuando…?

Por eso te pedimos que santifiques estos dones/con la efusión de tu Espíritu,/de manera que sean para nosotros…

Cada noche, cada día, su cuerpo. Su humedad.

Acuérdate Señor de tu Iglesia extendida por toda la tierra…

Tu iglesia. ¿Debería huir? ¿Dónde? ¿Qué hago con estos 20 años de celibato que se trago su boca? Su hermosa boca.

Libranos de todos los males Señor…

¿De lo que soy? ¿De lo que aparento ser? ¿De lo que deje de ser? ¿De que mal podrías librarme?

Señor Jesucristo que dijiste a tus apóstoles: “ la paz os dejo, mi paz os doy”…

¿Cuál paz?

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo ten piedad de nosotros…

Ten piedad de mí.

Este es Jesús el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo…

No me la quites.

La bendición de Dios todopoderoso/ Padre, Hijo y Espíritu Santo…

Su cuerpo y mi máscara de todos los días…

Podeis ir en paz

Amén.

julio 15, 2010

El infierno


“El infierno de los seres vivos no es algo que será; hay uno, es aquel que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio.”

Italo Calvino, Las ciudades invisibles.