Llega cuando no lo esperamos, nos asalta. Cambiamos, sin darnos cuenta. Miramos el escenario y sonreímos, a veces, y lloramos, otras. Buscamos más allá del horizonte…respiramos. Mucho que ver, mucho que caminar, mucho que hacer.
Entonces, nos toca decidir. Decidir que dejamos atrás, que puertas cerrar, que ventanas abrir. Vemos el equipaje para darnos cuenta si debemos aligerarlo para volar, o cargarlo para tocar con más firmeza el suelo que besamos con esperanza.
Y nos despedimos…para encontramos.
"Stat rosa pristina nomime, nomina nuda tenemus". ("De la primitiva rosa sólo nos queda el nombre, conservamos nombres desnudos"). El nombre de la Rosa, Umberto Eco.
agosto 25, 2006
julio 11, 2006
Tan parecidos…tan diferentes
Ella tenía 18 años. El, creo, unos 22. Ella estudiaba medicina. El, creo, electrónica. Ella soñaba con ser doctora. El, mientras trabajaba para pagar sus estudios, soñaba con ser ingeniero. Ella vivía en un exclusivo sector de Santiago. El, en un populoso sector de la capital.
Ambos reían, cantaban sus canciones, tejían sus colores, dibujaban sus paisajes y caminaban sus caminos. Ambos murieron en circunstancia similares.
Pero a pesar de ser tan parecidos, no son iguales. Ella, después de su partida, se transformó, por unos días, en un latido constante en los periódicos, en la televisión, en la radio, en las conversaciones, en las calles…
El, después de su partida, volvió a morir, lentamente, en las pocas líneas de algunas crónicas, para luego hacerse invisible…y quedarse escondido en las lágrimas de su madre.
Vanessa y José Stalin nos recordaron esas permanentes incongruencias que nos separan…aunque paguemos el mismo precio por el tickect de ida…en este caso, un celular.
junio 19, 2006
Canciones
En estos días, por alguna razón, he vuelto a recuperar el susurro olvidado de algunas canciones…la de la lluvia cuando acaricia tu piel, la del horizonte cuando enciende tus suspiros en el ocaso, la de la sonrisa del que contigo va, la del abrazo que estrecha tu tristeza, la de la lágrima que acompaña tu soledad…
La vida esta llena de esas canciones que se nos escurren entre las sombras, y nos hacen efímeramente eternos cuando, aupados por su ritmo, somos capaces de ser más allá de nuestra armadura.
La vida esta llena de esas canciones que se nos escurren entre las sombras, y nos hacen efímeramente eternos cuando, aupados por su ritmo, somos capaces de ser más allá de nuestra armadura.
mayo 23, 2006
Alas en el corazón

A un caminante amigo
A veces los pasos se nos marchitan. Cansados de los límites, de las preguntas, de los acertijos…se nos acorta la vista y el lienzo de nuestros horizontes se diluye entre las horas que martillan el camino.
Tocamos la noche sin estrellas y se nos muere la poesía, lentamente, mientras cerramos el alma. Nos detenemos, nos entretenemos en las vitrinas, en las cosas que no son y nos llenamos de vaciedad.
Pero hay algo que nos sobrevive, que continua a pesar nuestro. Y cuando lo encontramos, volvemos a tomar los pinceles para pintar el horizonte, colocamos las estrellas en la noche y encontramos nuestros versos…y los del otros.
Entonces emprendemos nuevamente el camino, ya no con los pies, sino con las alas que nos nacen en el corazón.
A veces los pasos se nos marchitan. Cansados de los límites, de las preguntas, de los acertijos…se nos acorta la vista y el lienzo de nuestros horizontes se diluye entre las horas que martillan el camino.
Tocamos la noche sin estrellas y se nos muere la poesía, lentamente, mientras cerramos el alma. Nos detenemos, nos entretenemos en las vitrinas, en las cosas que no son y nos llenamos de vaciedad.
Pero hay algo que nos sobrevive, que continua a pesar nuestro. Y cuando lo encontramos, volvemos a tomar los pinceles para pintar el horizonte, colocamos las estrellas en la noche y encontramos nuestros versos…y los del otros.
Entonces emprendemos nuevamente el camino, ya no con los pies, sino con las alas que nos nacen en el corazón.
mayo 05, 2006
Un libro
Me atrapa bajo el susurro de los secretos que guarda en su vientre. Acaricia mis manos, mientras un bullicioso color se derrama en su silencio, y descubro más allá de mí, el sabor de otro canto, que despacio y sin aviso, se cuela en mis pupilas.Ahora desaparece mi frontera. Abro mis puertas y recibo los pasos lejanos de las palabras, las mías y las ajenas, que llegan llanas, transparentes, encendiendo las sombras. Las tomo prestadas, las ensarto a mi voz, a mi presente.
Paso a paso, nacen alas en mis dedos y viajo en la tinta que, esparcida en su horizonte, conmueve mis certezas. Y soy viento, música, lamentos, sonrisas…y regreso, cargada de flores, para reencontrarme en el punto final de su última página.
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