enero 18, 2022

Pocas lecturas en 2021

Contrario a otros años, leí pocos libros. 

Esto no significa que leyera poco, porque de leer, leo muchos documentos y textos en la web para fines laborales. Pero a lo que se refiere a leer libros por placer, gusto de leer, pues pocos fueron en comparación con otros años.

Y bueno, ya fuera de la queja, les comparto mi corta lista de lecturas del 2021. (La meta de este año es ver menos películas y documentales y leer más).

1. Poesía Completa Norberto James Rawlings. Nada mejor que empezar un año leyendo poesía, y mejor que sea de alguien como James, quien murió el 7 de enero de 2021 mientras leía sus poemas, y luego de tratar de entrevistarlo, algo que fue impedido por su condición delicada de salud. Leerlo es un viaje a una profunda mirada de las circunstancias sociales y políticas que le tocaron vivir. En sus poemas, las palabras se tornan espejos, en los que aborda lo que ve y siente como descendiente de cocolos, caribeño y migrante. "Tendrás derecho a preguntar/¿quién escribió esto?/Tendrás derecho a no llorar/-quizás-/como hacemos nosotros/en la entrada misma de las estaciones/detrás de cualquier pared no hoyada por las balas/no manchada por la sangre/libre de las consignas que proclamamos/continuamente/para que después de todo este llanto/sea justo la razón de tu risa".


2. Papi. Rita Indiana. Leer este libro es subirse a una montaña rusa. Puedo decir que es leer una especie de poema largo en prosa, a veces... o también decir que han momentos en que da duro, como bofetada, y que marea. Eso sí, es una lectura que te retumba, una especie de "realismo mágico" millenial, si he de buscar alguna definición. 

Es un buena historia, contada de la manera menos "formal narrativa" que se puedan imaginar. 





3. La Uruguaya. Pedro Mairal. La leí porque compré un bono para financiar una película basada en esta novela corta. Me encantó.

Tiene una potencia arrolladora, donde una vuelta de tuerca, varias, a la esperada historia de amor romántico entre un escritor y una chica que conoce en una actividad. La incertidumbre y la certeza se combinan a tropezones bajo un horizonte de un amor que el protagonista cree una renovación y un comienzo, y termina... no le puedo contar.

Si quiere saber algo del proyecto de financiación colectiva de la película La Uruguaya, dar click aquí. 


4. Anécdotas Mejoradas. Orsai. Cuatrocientas páginas de mucha emoción narrativa, con relatos inverosímiles, cotidianos, lacrimógenos y, la mayoría, bien escritos. Un trabajo de compilación bien hecho para celebrar los diez años de la comunidad que ha crecido alrededor de esta editorial, dirigida por Hernán Casciari, y de la que formo parte. 



5. Revista Orsai. Número 3, temporada dos. Desde sus inicios, he sido seguidora de Hernan Casciari, y por supuesto me apunte al proyecto de esta revista, sin anunciantes y financiada solo por sus lectores. Una delicia. Esta edición tiene buenos trabajos de crónicas, relatos, cuentos y perfiles. De mis preferidos:  Instrucciones para desarmar a Nahir Galarza, de Tamara Tenenbaum; La ladrona, de Rodolfo Palacios; y Tics modernos, de Gabriela Menichetti.

La pueden consultar aquí en una edición digital. 


6. Desmorir (ensayo). Anne Boyer. Lo compré en su versión digital porque me urgía leer un texto que abordara de manera crítica, no condescendiente, ni lejana al "positivismo rosa" el cáncer de mama. Y sí que el ensayo ahonda en todo esto, desde la visión de una mujer que sobrevivió a este proceso. 

Explora, desde el contexto de Estados Unidos, lo que es pasar por este este proceso de "estar enferma" de una padecimiento que ha sido convertido en mercancía, marca publicitaria y motor de discursos vacíos de sentido ante la realidad que enfrentan las mujeres diagnosticadas con ese tipo de cáncer. 

Vale la pena leerlo. 

diciembre 20, 2021

Hitos


Cuando me convertí en madre supe del concepto de "hitos de crecimiento o de desarrollo". Los bebés son medidos bajo ciertos criterios que dicen que tan correcto es su desarrollo físico y cognitivo. Si gatean a los tantos meses, van bien, si no lo hacen, pues no van bien. Y así, con el habla, con agarrar objetos, reaccionar a estímulos, caminar...

No sé si existen hitos de crecimiento para cuando superas la niñez y la adolescencia (aunque supongo que sí). Hitos sociales y culturales, pues sí, esos siguen hasta la muerte, la mayoría de las veces con criterios de camisa de fuerza o de formalidades caóticas o contradictorias entre sí. 

He cumplido y desobedecido muchos hitos. Y algunos los he "descumplidos" luego de alcanzarlos. Esa azarosa manera de ser me ha dado y quitado, pero nunca me ha dejado vacía.

Hoy cumplo años, un hito formal, recurrente (se da todos los años en la misma fecha), calendarizado. Digamos que cumplir años es el hito de otros hitos. La edad para terminar la escuela, para trabajar, para casarse, para tener hijos, para madurar, para morir... Visto así, una lista de supermercado.

Con este me ha pasado como con otros hitos, no siempre calza con la lista de supermercado. O, y es lo más interesante, decides hacer tu propia lista de compras. 

Así he ido por las góndolas, dejando y tomando, leyendo etiquetas, decidiendo y pagando para lo mejor y para lo peor esas decisiones, con lo que me ofrece el supermercado.

Un ir y venir de 41 años por las góndolas.

Hace un año atrás, para esta fecha, estaba enferma. No lo sabía ese día, pero me esperaban días de cirugía, pinchazos, reposo, semanas de tratamiento... Pero también me esperaban mudanzas, sorpresas, abrazos y apoyos.

Hoy no estoy enferma. Estoy ahora viendo el techo blanco, agradeciendo estar, reposada en el recuerdo reciente de los besos y abrazos de quienes estuvieron en las primeras horas de este día conmigo (mi madre, mi hijo, mi esposo). 

Así que celebro de alguna manera haber sobrevivido y vivido sostenida y amada. Todo un hito.

agosto 17, 2021

Profetas de la verdad

 “Témele a los profetas y a aquellos preparados para morir por la verdad, ya que como regla hacen que muchos otros mueran por ellos, con frecuencia antes que ellos, y a veces en vez de ellos". 

Umberto Eco

enero 24, 2021

Los leídos en 2020

Cuando comenzaron las cuarentenas por la pandemia, leía con frecuencia en las redes sociales la "gran oportunidad" que significaba para leer mucho. Para ser sincera, no podía evitar pensar que esa afirmación se hacia sin considerar contextos y circunstancias, adversas para muchos durante todo este proceso que va camino a un año, y no solo a nivel económico.

Pero, con o sin pandemia, el que lee, lee. Yo leí, muchos leyeron. Y con mis contextos y circunstancias, estas fueron mis lecturas. 


La Biblia según Dios (@diostuitero). Empecé el año 2020 con humor, sin sospechar lo poco humorístico que sería ese año. Es un libro ingenioso en sus criticas a la Biblia, señalando sus entuertos, contradicciones y sin sentido. Además, saca al relieve el valor de narración de ficción que tienen los libros de la Biblia. 

No apto para creyentes cristianos "literales" del texto bíblico. 

Creo que su lectura alivianó un poco mi ánimo para lo que venía, y que no sabía que venía.


Trastos, recuerdos. Una biografía de Wislawa Szymborska. Editorial Pre-Textos. De Anna Bikot y Joanna Szczesna. El libro llegó a mis manos como un regalo de un amigo que le gusta mucho leer, que trabaja en una biblioteca y que sabe de mi amor por esta poeta polaca. Es la primera biografía que leo (no me llaman la atención).

Amé este libro porque amo a Szymborska, una persona que fue bastante cuidadosa de su vida privada. Las escritoras de esta biografía logran hurgar en esos espacios velados de la premio Nobel de Literatura. Leí poemas de ella que no había leído, supe de su contexto histórico social, de sus idas y venidas en un espacio más intimo en el que renunció, amó y perdió. 

Interesante conocer su sentido de humor, su inspiración en las cosas trivialmente hermosas, en su atención por el detalle y en sus métodos de escritura. Algunas pasajes me los encontré innecesarios, de más, pero entendí la intención de incluirlos. 

Los espejos de Duarte (ensayo). Pablo Mella. De esta lectura puedo decir que fue una de esas que te dan luz, te abren los ojos y te tumba la quijada. Además de preguntarte qué clase de Historia es la que enseñan en las escuelas durante el bachillerato. 

Ver a Juan Pablo Duarte, considerado uno de los considerados Padres de la Patria en República Dominicana, ideólogo de su independencia, desde un reflexión critica y bajo a luz de ciertos hechos y documentos lleva, al menos a mí me llevó, a algo más que "humanizar al héroe". Es más un entender el origen de su construcción como mito y su utilización para afincar o dar cabida a proyectos e ideas que creo él hubiera rechazado.




Los Persas/Los siete contra Tebas y Las Suplicantes. Esquilo. En marzo, ya entrada el tema de la cuarentena en República Dominicana, y en muchos otros lugares, me anote en una propuesta de lectura en las redes sociales #Tragedia2020.

Fallé estrepitosamente en seguir esta propuesta lectora, pero logré terminar tres de los siete libro propuestos del dramaturgo griego Esquilo.

¿Recuerdo algo de sus tramas? Algo recuerdo. Y el de los tres el que más me gustó fue Las Suplicantes, porque me parece una historia femenina con una gran carga de lucha y de autodeterminación,

Aunque les confieso que creo que voy a tener que volverlas a leer estas y terminar con las cuatro faltantes. Siento que las leí en medio de un estrés de comienzo de pandemia que no me dejo disfrutarlas como es debido.










Kitchen/Moonligth Shadow. Banana Yoshimoto. El libro que contiene estas dos novelas me lo prestó un amigo editor. Que conste en acta que ya devolví el libro. 

Mi primer acercamiento a la literatura japonesa, fuera de algunos cuentos sueltos que alguna vez he leído y uno que otro poema nipón. Kitchen es una historia... a ver, cómo lo digo... sencillamente encantadora. Como una especie de baile suave que de repente te entra a un ritmo que te envuelve y envuelve más. Una chica "pérdida", un chico que es hijo de un padre travesti. Un amor que se extiende y se achica. 

Un viaje sentido, hermoso. Y la segunda historia, "Moonligth Shadow", me pareció un relato largo fantasmagórico, envuelto en una dulzura que hace casi llorar. 


En tierras bajas. Herta Müller. ¡Qué libro tan maravilloso! Todavía tengo imágenes grabadas de estos relatos en mi memoria. Tremenda manera de contar que tiene Müller, es que hasta logra que huelas, camines y toques lo que narra.

La historia, las historias, te dan como bofetadas. Una especie de emoción que va creciendo. Y creo que lo hace con los detalles justos, en esa frontera de la nostalgia sin inocencia, de una crueldad con belleza, desde la visión de una niña que crece y descubre el mundo que le rodea más allá de lo que quiere. 

Repito, lectura maravillosa.


Turbulencia/Bichan (cuentos). Miguel Yarull. Me debía estas lecturas desde hace mucho tiempo. Y Turbulencia me llegó por mi oficio de periodista. Una entrevista. Y como para toda entrevista con un escritor, pues hay que leerse por lo menos un libro. Y me gustó tanto tanto Turbulencia, que compré su primer libro de cuentos, Bichán.

En Bichán está el cuento en que se basa el guión, escrito también por Yarull, de una de las películas dominicanas que más me han gustado: La Gunguna. 
¿Qué decir de sus cuentos? Un paseo por el personaje urbano llamado Santo Domingo, visto desde afuera y desde adentro por sus personajes, que cargan no solo el pesimismo, sino también esa esperanza resbaladiza caribeña, tan mortalmente hermosa.

Aquí pueden leer la entrevista que le hice a Yarull. “La literatura no puede ser algo encumbrado, algo lejano a las personas”






La buena terrorista. Doris Lessing. Aunque no es el libro que todos sugieren que se lea de ella, recuerdo que lo compré hace muchos años y lo tenía ahí, en el librero. 

De Lessing, Nobel de Literatura, había leído detalles de su vida, pero nunca uno de sus libros. Lecturas que tienes y vas dejando para después. Así que, como media rosca izquierda que soy, me decidí a leer como su primer libro uno de los que nadie sugiere leer (quizás porque pocos lo han leído)... fue una buena decisión.

Densa, llena de referencias de la época de luchas políticas de los 1960 y 1970, esta novela es la historia de la rebeldía que poco a poco se va  convirtiendo en una realidad macabra, y en un peso que su protagonista justifica anclada en el sacrificio por un bien mayor, pero que la desgasta hasta dejarla perdida. 

Un viaje profundo, humano y desolador muy bien escrito. 

Testigo de la luz. Poemas 1962-2016. Jeanette Miller. Una de las poetas dominicanas que más me gusta, a pesar de que al leer esta antología me di cuenta que parece detenida en los mismos temas en varios de sus poemarios. 

No obstante lo anteriormente dicho, es una lectura en que encuentras joyas, divinos pozos de aguas que son espejo, de palabras que conmocionan, de un dejo de carta de amor y odio al Santo Domingo que da y quita, y lo mejor es que lo ves desde el estar de una mujer, de una mujer dominicana que te habla de la acera en que tropieza, del desrizado de su cabello, de la alegría y la tristeza de ser madre... y de ser ella.


Según una nota que puse al lado de cada lectura terminada, leí más o menos un total de 3,663 páginas. Al menos en estos libros, que también leo documentos de diversos tipos.

Y por cierto, empecé a leer cuentos de una lista de 100 sugeridos por Outis Lee/Dies Irae. De estos 100 he leído, y algunos los he releido: 
  1. El Aleph, Jorge Luis Borges
  2. Judas en flor, Katherine Anne Porter
  3. El conductor nocturno, Italo Calvino
  4. De lo que aconteció a un Dean de Santiago, D. Juan Maurel
  5. Barba azul, Charles Perruault
  6. Wakefield, Nathaniel Hawthorne
  7. A la deriva, Horacio Quiroga
  8. La loteria, Shirley Jackson
  9. Cómo se salvó Wang Fo, Margarite Yourcenar.
Mi meta es leer uno por día, de los 91 que me faltan... la meta ya anda medio olvidada, cosas de metas de principio de año. 

Les deseo buenas lecturas en este 2021.