noviembre 27, 2017

Contarnos a nosotras

Hace unas semanas participé en una actividad de lectura, en el marco de un congreso enfocado en las mujeres, feminismo, investigación sobre género, y discusiones alrededor de varios tópicos. Por mi horario de trabajo me fue imposible asistir a alguno de los foros y ponencias que se celebraron, pero de la lectura en la que participé tengo una cuestión rondando mi cabeza.

Entre las que leíamos habían solo dos narradoras. Una de ellas hizo una representación en la que no leyó nada de su libro, sino que fue una especie de retahíla de agradecimientos (al final leyó algo de su libro, una especie de perfil sobre su abuelo y la progresión de su Alzheimer, a petición de una conocida en la sala). La otra narradora leyó un cuento, un cuento que me dejó un sabor agridulce.

El cuento es más o menos lo siguiente: el asesinato de una mujer y de cómo el hombre que la asesinó habla de ella y de sus razones para matarla. El cuento...quizás no se cuenta muy bien. Desde mi juicio había muchos clichés, pero eso no fue lo que me llamó la atención, sino que...la escritora prefiriera contar ese asesinato desde la voz de un hombre, un hombre que repetía clichés sobre esa mujer. En un momento lo pensé hasta absurdo y me pregunté: ¿Pero por qué no lo hizo al revés, porque no puso a la mujer a contarse, a decirse eso tan detestable que ese hombre encontraba en ella, pero desde su punto de vista?

Pensé en eso por varios días luego de escuchar ese cuento. Resultaría hasta novedoso que la mujer desde la ultratumba, o desde la agonía se contara a ella, se dijera, o que la autora describiera a esa mujer y su forma de ser mujer que exasperaba a ese hombre. ¡Tantas opciones más novedosas que anclarse en un discurso cliché de un hombre que quería salir de una mujer por la vía más sangrienta! En Discovery Investigation es visto historias de asesinatos reales que superaban por millones de años luz ese cuento...

¿Por qué no nos contamos a nosotras?

Y claro, claro que muchas escritoras han hecho ese ejercicio, y lo han hecho maravillosamente bien. Y no es que no podamos crear personajes masculinos, ni que los hombres no puedan crear personajes femeninos, ambos desde su visión, su criterio, sus intereses, sus prejuicios... pero creo que es diferente cuando un hombre aborda a un personaje masculino y una mujer un personaje femenino. Puedo estar equivocada, pero creo que lo que tenemos de género, cómo lo vivimos y actuamos da esas luces de verosimilitud cuando construimos ese personaje. Es una idea, una manera de verlo.

Una de las cosas que me chocaba mientras veía a la chica leer era eso, no le creía el cuento, parecía que leía el cuento de otro, de un hombre.

Y pensé en la novela de Aída Cartagena Portalatín, de su Electra. ¡Una delicia! Mostrar esos vericuetos de una historia encajada en la humanidad de las mujeres.

Ojalá nos contemos con más frecuencia.

***
Este fin de semana vi la serie "Alias Grace", basada en una novela de Margaret Atwood. ¡Fascinante! Y muestra mucho de esto que reflexiono, esa manera genial de contarnos a nosotras. No he leído ninguna novela de Atwood y necesito urgentemente hacerlo. ¿Saben de alguno de sus libros traducidos que pueda comprar?

Les dejo el trailer de la serie.


noviembre 05, 2017

Lupo Hernández Rueda y mi primer podcast

Hace dos semanas murió Lupo Hernández Rueda. Es noticia vieja, lo sé, pero como me gusta tanto lo que he leído de él quise iniciar con sus poemas una ensayo de nuevas maneras de ser periodista: audio.

El asunto es que estoy aprendiendo a editar audios por mi cuenta, porque quiero hacer algo con ese aprendizaje y me dije que la mejor manera de aprender a editar audios y hacer podcast era, pues, haciéndolo. Así que me grabé hablando sobre Hernández Rueda, quien falleció el pasado 23 de octubre, y leyendo parte de uno de sus poemas que es uno de mis favoritos: Círculo.

Sin más, les dejo el audio. Acepto toda crítica, pues quiero saber qué les parece, qué puedo mejorar, y qué les gustaría que incluyera en los podcast (que no sea solo literatura).





¡Ah! Y les dejó un regalo. El poema "Cículo" completo, en un documento PDF. 

agosto 14, 2017

El compromiso literario

Ruperto Long, escritor y político uruguayo. Diario Libre/Pedro Bazil
Entrevisté al escritor uruguayo Ruperto Long el pasado viernes. En esencia, hablamos sobre su novela "La niña que miraba los trenes partir", pero durante la conversación hablamos de un tema que me ha llamado la atención con frecuencia. El compromiso en la literatura.

¿Debe un escritor militar a través de lo que escribe? Eso implicaría, creo, volver un texto propaganda y en los casos menos graves, pretender de manera explicita mandar un mensaje. Pero... ¿El escritor o escritora siempre manda un mensaje en lo que escribe? Digo, creo, que siempre hay uno aunque no sea la intención del escritor o escritora darlo. 

Claro, una cosa es que el lector saque conclusiones, todos lo hacemos cuando leemos, ese reflexionar sobre una historia que relata una novela, un cuento, un poema. Entiendo que la manera de pensar del escritor o escritora permea sin remedio en lo que escribe, así que, me pregunto, ¿qué convierte un texto en una propaganda? ¿Es un tema de estilo evitarla suponiendo que siempre se envía un mensaje (sea este interpretado de manera distinta por cada lector)?

A mí el asunto no me queda del todo claro, o mejor dicho, no me queda del todo concluido. 

Ruperto Long, quien escribe novelas históricas opina al respecto. 

"A mí no me gusta escribir con mensajes. No, para nada. Creo que la literatura es una forma de búsqueda. No es la forma de la propaganda. No se tiene que escribir para dar un determinado mensaje. Si, en la medida que uno relata estas cosas, cada uno saca sus conclusiones y me parece que es una conclusión que saca al final todo el mundo: lo parecido que somos todos. Esa niña pudo ser cualquiera de nosotros y así como otro de los muchos personajes también".

Al final de la entrevista le hice la pregunta directa sobre el tema, ya que se había referido a la cuestión y me interesaba que ampliara al respecto, más cuando la novela que presentaba está contextualizada en la época de la Segunda Guerra Mundial, una contexto dado a los muchos mensajes, intencionales o no.

- Es la línea filosófica que plantea el compromiso social o político a través de la literatura, una referencia sería Sartre. ¿Qué piensa sobre ello?
A ver. En el sentido que eso se usaba en la época del 60 y el 70, yo era jovencito (risas), yo no lo comporto. Ahí era una especie de propaganda disfrazada de literatura, y en algunos casos, trajo ejemplos increíbles de autores extraordinarios que le escriben una oda a Stalin. ¡Es increíble!
Creo que se deben separar las dos cosas. No se refiere a no poner lo comprometido en el sentido de ponerle el alma a lo que uno escribe. Ahí sí, hay que ponerle cariño, pasión a lo que se hace y hacerlo lo mejor posible, y que la historia que uno está encarando refleje lo mejor posible lo que uno está tratando de reflejar.
En la historia de Charlotte, de Domingo, de la Segunda Guerra Mundial, si meto ideas entre medio estoy banalizando, faltando el respeto a todas esas personas que vivieron esa situación. Y, además, por qué le va a decir uno a otra persona lo que tiene que pensar. Uno tiene que formar su propio pensamiento, y si una obra sirve para enriquecerse y formar nuestro propio pensamiento. Pero no tengo la autoridad para decir escribo esto pero lo que quiero es convencerte de esta cosa. Eso no me gusta.
La entrevista completa aquí Ruperto Long: “La mezcla de la realidad y la ficción es un territorio muy fascinante” 

O si prefiere, puede escucharla. Eso sí, me dispensan los gageos y muletillas. Aunque tengo que confesar que he mejorado como entrevistadora.


junio 14, 2017

Crecer

Tiempo de crecer. Melina Litauer.


Crecer

Antes contaba

gestaba pequeñas alas entre los dedos

me pensaba liviana

inocente

una estatua esdrújula

la más dolida

la más querida

la más sufrida

la menos

la del medio

la última

la única

antes contaba

guardaba señales de humo mientras miraba al Mar Caribe

esperaba la división de sus aguas

para escapar

ahora


todo es un pequeño cúmulo de hormigas sobre la mesa.