noviembre 17, 2014

Entrevista a Jean-Noel Pancrazi, autor de "Los dólares de arena"

Leí la novela "Los dólares de arena" y tengo pendiente escribir una reseña sobre ella en este blog. De adelanto les puedo decir que es una novela que es capaz de construir un mundo duro y real a partir de una escritura que te abraza. La novela ha sido adaptada al cine con mucho éxito y fue estrenada el pasado jueves en República Dominicana.

Se ha hablado mucho de la película, pero no del libro. Así que busqué la manera de entrevistar al autor de "Los dólares de arena" y lo logré. Jean-Noel Pancrazi me concedió una entrevista vía correo electrónico desde el Líbano.

"En el libro están los que sueñan con irse y los que sueñan con quedarse. Pero unos y otros se encuentran, se hablan, pasan tiempo juntos, aunque sus sueños no llegan a coincidir. Mi trabajo literario consistió en crear un equilibrio entre estos dos sueños, dándole a ambos la misma importancia. Cada personaje respeta, comprende el sueño del otro. No trata nunca de desviarlo o de destruirlo".

Aquí les dejo la entrevista, publicada por completo en Diario Libre (dan un click en la imagen para leerla completa).


octubre 24, 2014

Ya tengo a Arraiga

Mi poemario Arraiga ha sido republicado.

¿Por qué?

La edición de Arraiga para su presentación en la pasada Feria Internacional del Libro fue impresa con una imagen de portada que no contó con la aprobación de su autora. Cuando me enteré de ello, decidí no recibir los ejemplares hasta tanto se resolviera esta situación.

Luego de varios intercambios por correo electrónico, unas pocas llamadas y meses de espera, los responsables de la edición, Ferilibro y la Editora Nacional, decidieron reimprimir el poemario con otra imagen de portada.

El pasado martes, que por cierto fue el día del poeta, Valentín Amaro, director del Libro y la Lectura, me aviso que la reimpresión del poemario estaba lista.

Ya tengo mis ejemplares.

Como el libro fue impreso sin ningún costo para mí, pues su publicación era parte de las bases del premio del que resultó merecedor -el del Premio Joven de Poesía de la Feria del Libro, no lo venderé. Los que quieran un ejemplar me pueden escribir a mi correo electrónico argenidaromero@gmail.com y así nos ponemos de acuerdo de cómo hacerle llegar el libro. Solo cobraría los gastos de envío de ser necesario.

Aquí está el nuevo rostro de Arraiga.

octubre 21, 2014

El duende de Mariano Lebrón Saviñón

Mariano Lebrón Saviñón (Foto: www.encaribe.org)

Hoy es día del poeta en República Dominicana. Lo es por el natalicio de Salomé Ureña de Henríquez. Sus poemas son lectura obligada en las escuelas. La leí por eso. De sus poemas me gusta "Mi Pedro", que dedicó a su hijo, Pero Henríquez Ureña, una de las lumbreras de la intelectualidad dominicana.

Pero hoy de quien quiero hablar, en parte, es de Mariano Lebrón Saviñón. No porque me guste, pues del movimiento al que perteneció, la poesía Sorprendida, prefiero a Franklin Mieses Burgos, Aida Cartagena Portalatín y Freddy Gatón Arce. De Lebrón he leído uno que otro poema. Desde hace horas ando buscando en internet uno que recuerdo por un verso vago...pero no lo he encontrado.

Pero este post tampoco se trata de la poesía de Lebrón Saviñón, quien falleció el pasado sábado a la edad de 92 años.

Se trata del duende de don Mariano.

Lo conocí hace años. Bueno, no lo conocí, lo vi. Trabajaba en el 2005 en la Academia Dominicana de la Lengua y estaba de visita un poeta argentino, cuyo nombre no recuerdo ahora. Minutos antes de iniciar la actividad vi entrar a don Mariano, quien presidió esa Academia durante años, y a su lado, sosteniendo sus brazos para ayudarlo a caminar, un joven alto, con cara adusta. Estuvo a su lado durante toda la actividad. Pensé que era su nieto.

Años después volví a encontrar a ese joven en las redes sociales. Sus textos eran reflexiones con destellos geniales de imágenes, a modo de rompecabezas o, a veces, tan sencillos como una taza de café sobre una mesa. Lo conocí en persona y era mucho más alto de lo que lo recordaba.a.

Y su forma de ser, tan rompecabezas y taza de café como sus textos, es igual a la de un duende, un ser fantástico que provoca alboroto y estruendo, que puede ser a la vez un niño y un viejo.

Cuando murió Don Mariano, el sábado, estaba desconectada de las redes sociales. Mi esposo fue quien me dio la noticia. Lamenté que muriera al que creí hasta ese día el abuelo de ese duende. Cerca de la medianoche decidí entrar a Facebook y con lo primero que  me encontré fue con la sentida despedida del duende a Don Mariano. Así supe que no era su nieto, y supe también que mucho de lo fantástico de ese duende se lo regaló ese escritor de la poesía Sorprendida, a quien todos conocimos porque hablaba sobre literatura y lengua española en un programa sabatino llamado "Esta Noche Mariasela".

Confirme, conmovida hasta las lágrimas, que la literatura no solo hace puentes, también construye un diálogo entre las distancias generacionales, algo tan poco común en el mundo literario.

Aquí comparto lo que Gabriel del Gotto, el duende, escribió sobre Don Mariano, con previa autorización de su autor. Es la mejor manera de celebrar un Día del Poeta.

A los adioses nunca pude tenerles miedo, nací de ellos y nunca tuve a donde esconderme.
Cuando tenía 14 años, luego de haber sido expulsado de al menos un 50% de los colegios "bien" de esta ciudad, estaba yo en la Academia Militar del Caribe y se me pidió que recitara algo en presencia de un escritor "famoso" al que ellos habían llevado. Si bien nunca estaba en clase, ya sea por aburrimiento o por haber sido expulsado, siempre se me dieron demasiado bien algunas materias: historia, lengua española, filosofía, biología, astronomía y en fin, aunque aquello me parecía otro honor falso, me regalaban 50 puntos que no podía rechazar por esas que no se me daban nada bien. Aquel señor era don Mariano Lebrón Saviñón, recuerdo que recité un poema ingenuo, quizá nefasto, barroco hasta más no poder, pero sorprendentemente todos allí tuvieron tan mal gusto que me aplaudieron de pie, incluido don Mariano quien al acercarse a mi, de esta forma entró a mi vida diciéndome: "Aléjate de Umbral, de Neruda y de Becquer. Y ven a mi casa, en la Estrelleta, este jueves a las 4 de la tarde. Eres un poeta."
 Nadie se resiste a ser halagado y menos un muchacho marginal, prepotente, solitario y desorientado. Fui a su casa por un tiempo de aproximadamente 1 año, nos hicimos amigos, me enseñó de estructuras, de belleza; me enseño a leer, cosa que nunca podré pagar, y me enseñó también a estudiar con mayor claridad los misterios.
Creía más en mi de lo que yo nunca podré creer. 
Me narró su vida, los tesoros que dejó escondidos en sus viajes; me presentó con sus amigos y sus amigos con sus libros. Al pasar un año, ya el Alzheimer se hacía evidente y todas sus historias se borraban y mi amigo se iba alejando, poco a poco, casi a desconocerme. La última vez que lo vi me dijo: "La poesía me sorprende tanto que ahora me está quitando todo y me manda como a Rimbaud al exilio del nunca."
Gracias por quererme, por creer en mi y por tu paciencia, amigo. 
Donde estés, espero que hayan grandes y buenas bocinas para oír a Bach. Te deseo todos esos poemas que sólo la luz absoluta conoce. Pasearemos por un jardín gigante, lleno de lindas muchachas que nos sonreían al pasar y habrán caballos trotando libres en todas partes y nos meteremos en muchos líos y la aventura seguirá por siempre.

Este es un homenaje que le hizo su sobrina, Mariasela Alvarez, en su programa.


octubre 06, 2014

El tornillo de Rayuela


Sigo avanzando cuentas a gotas con Rayuela, aunque en estos días ando muy dedicada a esta novela...en detrimento de mis clases de máster y de mis entrevistas retrasadas para este blog...pero ni modo, alguien tiene que perder. Y bueno, en este avance me han atrapado los últimos capítulos del libro (que no lo estoy leyendo con el "truecano" sugerido).

Aquí comparto uno que me gustó mucho, muchísimo. Me ha hecho pensar y me gustan las lecturas que me ponen a pensar, y que me cuestionan, o abruman, o me dan vueltas en la cabeza por varios días. Y lo comparto con mis anotaciones de vueltas en la cabeza, en negritas y entre paréntesis.

Y de paso apunto algo: creo que aquel que solo refiere el capítulo 7 de Rayuela como única referencia cuando se habla de esta novela, es porque no la leído completa.

"Todo es escritura, es decir fábula. ¿Pero de qué nos sirve la verdad que tranquiliza al propietario honesto? Nuestra verdad posible tiene que ser una invención, es decir escritura, literatura, pintura, escultura, agricultura, piscicultura, todas las turas de este mundo. Los valores, turas, la santidad, una tura, la sociedad, una tura, el amor, pura tura, la belleza, tura de las turas (Aquí me reí un montón, pensé en ese afán de encasillar, que es necesario, pero que a veces se nos vuelve ridículo). En uno de sus libros Morelli habla del napolitano que se pasó años sentado a la puerta de su casa mirando un tornillo en el suelo. Por la noche lo juntaba y lo ponía debajo del colchón. El tornillo fue primero risa, tomada de pelo, irritación comunal, junta de vecinos, signo de violación de los deberes cívicos, finalmente encogimiento de hombros, la paz, el tornillo fue la paz, nadie podía pasar por la calle sin mirar de reojo el tornillo y sentir que era paz (¿La paz de la costumbre, de lo conocido, de lo que está pero ya no importa?). El tipo murió de un síncope y el tornillo desapareció apenas acudieron los vecinos. Uno de ellos lo guardaba, quizá lo saca en secreto y lo mira, vuelve a guardarlo y se va a la fábrica sintiendo algo que no comprende, una oscura reprobación. Sólo se calma cuando saca el tornillo y lo mira, se queda mirándolo hasta que oye pasos y tiene que guardarlo presuroso (Cuando llegué aquí me detuve y pensé en esas particularidades que nos hacen el día, la vida, cotidianidades, que nadie más entiende). Morelli pensaba que el tornillo debía ser otra cosa, un dios o algo así. Solución demasiado fácil. Quizá el error estuviera en aceptar que ese objeto era un tornillo por el hecho de que tenía la forma de un tornillo. Picasso toma un auto de juguete y lo convierte en el mentón de un cinocéfalo. A lo mejor el napolitano era un idiota pero también pude ser un inventor de un mundo. Del tornillo a un ojo, de un ojo a una estrella...¿Por qué entregarse a la Gran Costumbre? (¿Y por qué no? Pero sin duda mi pregunta queda idiota a leer lo que sigue). Se puede elegir la tura, la invención, es decir, el tornillo o el auto de juguete. Así es como París nos destruye despacio, deliciosamente, triturándonos entre flores viejas y manteles de papel con manchas de vino, con su fuego sin color que corre al anochecer saliendo de los portales carcomidos. Nos arde el fuego inventado, una incadescente tura, un artilugio de la raza, una ciudad que es el Gran Tornillo (Y pienso en Santo Domingo), la horrible aguja con su ojo nocturno por donde corre el hilo del Sena (Y pienso en el Ozama), máquina de torturas como puntillas, agonía de una jaula atestada de golondrinas enfurecidas (Y  pienso en esos edificios multifamiliares de Santo Domingo). Ardemos en nuestra propia obra, fabuloso horno mortal, alto desafío del fénix. Nadie nos curará el fuego sordo (Y pienso en el mar Caribe, pero dándole la espalda), del fuego sin color que corre al anochecer por la rue de la Huchette (Y por la calle La Altagracia, en Los Mina)".  Rayela, Julio Cortázar. Páginas 503 y 504.

septiembre 15, 2014

Retrasada celebración de los cien de Parra

Algo leí el día que Nicanor Parra  cumplió cien años, el pasado 5 de septiembre, que me llamó mucho la atención. Lo leí en un perfil escrito en BBC Mundo sobre el ya centenario poeta.
Según Parra, poco a poco llegó a la conclusión de que "la poesía, tal como se la practicaba, en cierta forma divergía de lo que podemos llamar la noción de vida. Partía solamente de ella, pero no volvía".
Fue así que decidió que había que inyectarle vida a la poesía chilena, creando una antítesis de ésta, la "antipoesía".
Del tiempo que tengo leyendo uno que otro poema de Parra nunca me había imaginado una definición tan cercana a lo que el ha escrito o tratado de escribir, buscar que la poesía volviera de un viaje desde allá hacía ella. Que bonita manera de definir algo que suele escapar a cualquier definición.

Y bueno, como un tributo atrasado, dejó aquí cuatro de mis poemas favorito del señor Parra, el antipoeta.

Cambios de nombre

A los amantes de las bellas letras
Hago llegar mis mejores deseos
Voy a cambiar de nombre a algunas cosas.
Mi posición es ésta :
El poeta no cumple su palabra
Si no cambia los nombres de las cosas.
¿Con qué razón el sol
Ha de seguir llamándose sol?
¡Pido que se llame Micifuz
El de las botas de cuarenta leguas!

¿Mis zapatos parecen ataúdes?
Sepan que desde hoy en adelante
Los zapatos se llaman ataúdes.
Comuníquese, anótese y publíquese
Que los zapatos han cambiado de nombre :
Desde ahora se llaman ataúdes.
Bueno, la noche es larga
Todo poeta que se estime a sí mismo
Debe tener su propio diccionario
Y antes que se me olvide
Al propio dios hay que cambiarle nombre
Que cada cual lo llame como quiera :
Es es un problema personal.

El hombre imaginario (Este tiene una historia*)

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios.

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario.

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario.

*En 1978 conoció a Ana María Molinare, de poco más de treinta. Ella lo dejó y él, que mordió el polvo, escribió un mantra radioactivo, un poema llamado 'El hombre imaginario': "El hombre imaginario / vive en una mansión imaginaria / rodeada de árboles imaginarios / a la orilla de un río imaginario". Tres años más tarde, Ana María Molinare se suicidó. ("El aire de poeta", Leila Guerriero)

Es olvido

Juro que no recuerdo ni su nombre,
mas moriré llamándola María,
no por simple capricho de poeta:
por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
supe de la su muerte inmerecida,
nueva que me causó tal desengaño
que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!,
y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
por la gente que trajo la noticia
debo creer, sin vacilar un punto,
que murió con mi nombre en las pupilas,
hecho que me sorprende, porque nunca
fue para mí otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
relaciones de estricta cortesía,
nada más que palabras y palabras
y una que otra mención de golondrinas.
La conocí en mi pueblo (de mi pueblo
sólo queda un puñado de cenizas),
pero jamás vi en ella otro destino
que el de una joven triste y pensativa.
Tanto fue así que hasta llegué a tratarla
con el celeste nombre de María,
circunstancia que prueba claramente
la exactitud central de mi doctrina.
Puede ser que una vez la haya besado,
¡quién es el que no besa a sus amigas!,
pero tened presente que lo hice
sin darme cuenta bien de lo que hacía.
No negaré, eso sí, que me gustaba
su inmaterial y vaga compañía
que era como el espíritu sereno
que a las flores domésticas anima.
Yo no puedo ocultar de ningún modo
la importancia que tuvo su sonrisa
ni desvirtuar el favorable influjo
que hasta en las mismas piedras ejercía.
Agreguemos, aún, que de la noche
fueron sus ojos fuente fidedigna.
Mas, a pesar de todo, es necesario
que comprendan que yo no la quería
sino con ese vago sentimiento
con que a un pariente enfermo se designa.
Sin embargo sucede, sin embargo,
lo que a esta fecha aún me maravilla,
ese inaudito y singular ejemplo
de morir con mi nombre en las pupilas,
ella, múltiple rosa inmaculada,
ella que era una lámpara legítima.
Tiene razón, mucha razón, la gente
que se pasa quejando noche y día
de que el mundo traidor en que vivimos
vale menos que rueda detenida:
mucho más honorable es una tumba,
vale más una hoja enmohecida,
nada es verdad, aquí nada perdura,
ni el color del cristal con que se mira.

Hoy es un día azul de primavera,
creo que moriré de poesía,
de esa famosa joven melancólica
no recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo
como una paloma fugitiva:
la olvidé sin quererlo, lentamente,
como todas las cosas de la vida.

Manifiesto

Señoras y señores
Esta es nuestra última palabra.
-Nuestra primera y última palabra-
Los poetas bajaron del Olimpo.

Para nuestros mayores
La poesía fue un objeto de lujo
Pero para nosotros
Es un artículo de primera necesidad:
No podemos vivir sin poesía.

A diferencia de nuestros mayores
-Y esto lo digo con todo respeto-
Nosotros sostenemos
Que el poeta no es un alquimista
El poeta es un hombre como todos
Un albañil que construye su muro:
Un constructor de puertas y ventanas.

Nosotros conversamos
En el lenguaje de todos los días
No creemos en signos cabalísticos.

Además una cosa:
El poeta está ahí
Para que el árbol no crezca torcido.

Este es nuestro lenguaje.
Nosotros denunciamos al poeta demiurgo
Al poeta Barata
Al poeta Ratón de Biblioteca.

Todo estos señores
-Y esto lo digo con mucho respeto-
Deben ser procesados y juzgados
Por construir castillos en el aire
Por malgastar el espacio y el tiempo
Redactando sonetos a la luna
Por agrupar palabras al azar
A la última moda de París.
Para nosotros no:
El pensamiento no nace en la boca
Nace en el corazón del corazón.

Nosotros repudiamos
La poesía de gafas obscuras
La poesía de capa y espada
La poesía de sombrero alón.
Propiciamos en cambio
La poesía a ojo desnudo
La poesía a pecho descubierto
La poesía a cabeza desnuda.

No creemos en ninfas ni tritones.
La poesía tiene que ser esto:
Una muchacha rodeada de espigas
O no ser absolutamente nada.

Ahora bien, en el plano político
Ellos, nuestros abuelos inmediatos,
¡Nuestros buenos abuelos inmediatos!
Se refractaron y dispersaron
Al pasar por el prisma de cristal.
Unos pocos se hicieron comunistas.
Yo no sé si lo fueron realmente.
Supongamos que fueron comunistas,
Lo que sé es una cosa:
Que no fueron poetas populares,
Fueron unos reverendos poetas burgueses.

Hay que decir las cosas como son:
Sólo uno que otro
Supo llegar al corazón del pueblo.
Cada vez que pudieron
Se declararon de palabra y de hecho
Contra la poesía dirigida
Contra la poesía del presente
Contra la poesía proletaria.

Aceptemos que fueron comunistas
Pero la poesía fue un desastre
Surrealismo de segunda mano
Decadentismo de tercera mano,
Tablas viejas devueltas por el mar.
Poesía adjetiva
Poesía nasal y gutural
Poesía arbitraria
Poesía copiada de los libros
Poesía basada
En la revolución de la palabra
En circunstancias de que debe fundarse
En la revolución de las ideas.
Poesía de círculo vicioso
Para media docena de elegidos:
"Libertad absoluta de expresión".

Hoy nos hacemos cruces preguntando
Para qué escribirían esas cosas
¿Para asustar al pequeño burgués?
¡Tiempo perdido miserablemente!
El pequeño burgués no reacciona
Sino cuando se trata del estómago.

¡Qué lo van a asustar con poesías!

La situación es ésta:
Mientras ellos estaban
Por una poesía del crepúsculo
Por una poesía de la noche
Nosotros propugnamos
La poesía del amanecer.
Este es nuestro mensaje,
Los resplandores de la poesía
Deben llegar a todos por igual
La poesía alcanza para todos.

Nada más, compañeros
Nosotros condenamos
-Y esto sí que lo digo con respeto-
La poesía de pequeño dios
La poesía de vaca sagrada
La poesía de toro furioso.

Contra la poesía de las nubes
Nosotros oponemos
La poesía de la tierra firma
-Cabeza fría, corazón caliente
Somos tierrafirmistas decididos-
Contra la poesía de café
La poesía de la naturaleza
Contra la poesía de salón
La poesía de la plaza pública
La poesía de protesta social.

Los poetas bajaron del Olimpo.


Y como cereza del pastel de esta retrasada celebración, les dejo este es vídeo. Nicanor Parra lee un poema (¿antipoema?) como son todos los que escribe, fuera de lo común.