febrero 07, 2012

"La vida pasajera", la migración y la familia


La leí en dos días. No pude despegarme de su historia. No pude evitar reír, llorar, compadecer, alegrarme, releer párrafos, admirar, reflexionar. La novela "La vida pasajera", de Víctor Manuel Ramos, es un viaje emocionante que te deja la sensación de compañía de sentimientos con los personajes que viven en ella, la familia Espinal.

Entre la vida rural de Damajagua Adentro, de la ciudad de Santiago y New York acompañé a los Espinal en un viaje de ida y regreso, de regreso e ida, en el que la migración se vuelve un cuerpo que camina, decide, da y quita. Un juez que gobierna el destino.

Ramona y Plinio, los cabeza de familia, me dibujaron ese mundo lejano de la vida dura del campo dominicano, donde lo mágico-religioso, la naturaleza, la pobreza y el afán de sobrevivir marcan y las descripciones de Víctor, tan vívidas que me dieron la sensación de estar caminando sobre los mismos pasos de los protagonistas, en la creación del barrio Los Quemados, en la esperanza de una vida mejor y de como esa vida mejor, ese sueño americano, viene a su manera y nunca a la manera en que queremos que sea.

Los descendientes de Ramona y Plinio (Graciela, Antonio y Carmela) nos muestran los distintos caminos-destinos en que nos puede llevar el sueño que queremos hacer realidad, desde la pobreza, el desamparo, la superación, la vida sin recetas. Moldearse para sobrevivir y lo que rescatamos para mantener un lazo con lo que fuimos.

Los lugares son también protagonistas. Tremenda impresión me deparó esta descripción de la ciudad de New York, yo que nunca he estado ahí. Es palpar con palabras una vista de los que desde la migración reciben a una ciudad como ésta.

"Vista desde dentro, Nueva York era un desorden de formas geométricas y calles estrechas que no llevan a ningún lugar en particular. El paisaje es una sucesión de siluetas marrones, grisáceas y oscuras que se resistían a armonizar entre sí. Cada forma, cada muro, cada acera, cada letrero, cada edificio, reclamaba su individualidad y la pregonaba al mundo. Nueva York, más que todo, era en sí misma un mundo de muchos niveles que se habitaba sin estar consciente de ello".

Me gustan las historias que se me pegan por dentro, como un espejo de otras cosas que he vivido o que he creído vivir, o que quisiera vivir. La migración es una realidad de muchos. Una de las escenas que más gocé, porque se goza con esta historia, es definitivamente la llegada al aeropuerto de Plinio y Ramona con uno de sus nietos. La reunión que sumó a todos los Espinal de otro lado del charco, como solemos decir, y que fue culmen o inicio, todo depende de como lo veamos. A mí me recordó una escena muy familiar cuando emigré de niña desde Venezuela a República Dominicana.

"Los que esperaban del otro lado armaron tal escándalo que provocó la aparición de dos policías en la salida número trece de American Airlines. Se abrazaban y se besaban y se tomaban fotos, y se volvian a abrazar y besar. Ramona lloraba, y Graciela lloraba, y Justina lloraba, y Carmela lloraba porque veía a las otras llorando. Los hombres se morían de risa. Gerardo Macías, un taxista que era el novio de Justina, prendió una luz grandísima que cegó a varios, incluyendo a los policías, y se echó una cámara pesadísima al hombro para grabar el momento".

La historia transcurre como la vida, la vida del migrante, la vida pasajera de las cosas inconclusas.

Gracias, Víctor, por revivir, llorar y reír con la vida de otros que es la de muchos. No en balde la Academia Norteamericana de la Lengua Española premió esta novela. Felicidades por hacer de un libro una experiencia tan grata.

febrero 01, 2012

Wislawa Szymborska 1923-2012

Reuters



Siento una delicia por sus poemas. Comunes en la forma, totales en el fondo. Hoy murió Wislawa. Polaca. 88 años. Premio Nobel de Literatura 1996. Gracias por la poesía.

Este es uno de mis favoritos de ella.


Agradecimiento

Debo mucho
a quienes no amo.

El alivio con que acepto
que son más queridos por otro.

La alegría de no ser yo
el lobo de sus ovejas.

Estoy en paz con ellos
y en libertad con ellos,
yeso el amor ni puede darlo
ni sabe tomarlo.

No los espero
en un ir y venir de la ventana a la puerta.
Paciente
casi como un reloj de sol
entiendo
lo que el amor no entiende;
perdono
lo que el amor jamás perdonaría.

Desde el encuentro hasta la carta
no pasa una eternidad,
sino simplemente unos días o semanas.

Los viajes con ellos siempre son un éxito,
los conciertos son escuchados,
las catedrales visitadas,
los paisajes nítidos.

Y cuando nos separan
lejanos países
son países
bien conocidos en los mapas.

Es gracias a ellos
que yo vivo en tres dimensiones,
en un espacio no-lírico y no-retórico,
con un horizonte real por lo móvil.

Ni siquiera imaginan
cuánto hay en sus manos vacías.

"No les debo nada",
diría el amor
sobre este tema abierto.

De "El gran número" 1976
Versión de Abel A. Murcia

enero 22, 2012

Homero Pumarol

El pasado viernes 13 de enero, Ediciones De a Poco puso en circulación "Poesía Reunida 2000-2011", de Homero Pumarol.

Homero Pumarol. Homerito, le dicen. Confieso que mucha de su primera poesía no me gusta. De los primeros poemas que conocí de él hace unos años me encantó "Jack Veneno ha muerto". Seguí su primer blog, Hugo de China. Escogía lo que me gustaban, como todo lector.

Fue diferente cuando lo vi en persona, presentando El Hombrecito con el poeta Frank Báez. Algunos de sus poemas siguieron sin gustarme, pero descubrí otros que siguen anotados, acariciados y queridos.

Su poesía, según lo que siento de ella, es la que dicen se inscribe en lo que definen "poesía urbana", una definición que no me dice nada. Sobre las urbes se ha escrito desde hace mucho (tomando el concepto de manera literal), y ese estilo directo, con metáforas cotidianas y explosivas, no es una novedad (tomando el concepto que dicen que encierra). En este punto recuerdo a René del Risco. Pero si algunos quieren verlo como el agua hervida recién inventada, pues nada que decir.

De Pumarol y los poemas de él que me gustan les puedo decir que abren como dagas en la cotidianidad, pero no para decirnos lo mismo que dicen los carteles de anuncios en las calles, ni para reiterar el discurso maniado de los comerciales, ni para construir un circulo de muchas palabras que podrían resumirse en dos. No. Es una daga que hace concreto lo que no palpas y te hace plantearte preguntas, y te acongoja, y te presenta el día pegajoso entre las manos y te da una bofetada. Y te ríes o lloras...o ambas cosas.

Eso es la poesía de Homero para mí, de los poemas de él que me gustan. Hace casi dos años tuvo un accidente, del que muchos pensaron no se recuperaría. Pero lo hizo. Cuando lo volví ver, hace unos meses, en una nueva presentación de El Hombrecito, lloré de felicidad y de una congoja nostálgica. Ahora tiene otro blog, Ya estuvo bueno.

Soy una llorona.

Sobre la poesía reunida de Pumarol el escritor Frank Báez hizo una reseña donde dice a su manera lo que es Homero para él, una manera que me regaló el texto más fuerte y hermoso de este fin de semana y que terminé de leer llorando, pero no de tristeza, sino de algo que quizás Homero podría describir en algún poema. Aquí se los dejo.

LITERATURA
Una amistad literaria
PUMAROL ES UNO DE LOS POETAS DOMINICANOS MÁS IMPORTANTES E INFLUYENTES DEL CAMBIO DE SIGLO
Frank Báez
Santo Domingo

Empezó a principios de la década pasada cuando una muchacha bonita y bien vestida se apareció con un librito de un joven poeta al taller literario que yo frecuentaba.

Su presencia resultó llamativa, sobre todo por el hecho de que era mujer y de que muchos de los talleristas estaban más interesados en ligar que en compartir sus poemas. Seguir leyendo

enero 11, 2012

Los votos de Waldo


Descubrir lo que siento por usted, compañera a veces se me hace tan difícil; tratar de escribir mis promesas ha sido mucho más complicado. He tratado de escribirlas tantas veces desde que teníamos una fecha que no logro sentirme a gusto con ninguna de las ideas que llegan a mi cabeza desde entonces, como al final lo dejé para el último minuto, igual lo voy a intentar:

Prometo amarte, porque descubrir que amas a alguien como descubrí que te amo a veces puede contrariar todo lo que eres si no sabes madurarlo. Amarte no debe ser un sentimiento vocal, de esos que gritas como si fuera una medalla olímpica; espero que esta continuidad me lleve a amarte cada segundo un poco más hasta que la vida nos lo permita.

Prometo llevarte de la mano cada vez que lo necesites; dejar que tú hagas lo mismo; que seamos cómplices en cada mañana que nos llegue juntos, sin importar cuán difícil o incómodo sea. Sé bien que son acciones que hemos tomado desde aquella cocina que nos sirvió de puente un Octubre (Aylan!), pero nunca está demás extender las intenciones para siempre.

Prometo que lavaré los platos aunque lo odio, que me despertaré cuando los niños lloren en las madrugadas, prometo que aunque el Barcelona juegue la final de la Champions o el clásico contra el Madrid, siempre seremos primeros nosotros, eso sí, siempre que me lo notifiques por Alguacil con al menos 7 días de antelación.

Finalmente, te prometo que como nada en la vida es totalmente cierto, estoy casi seguro que estaremos juntos para siempre, pero por si cualquier cosa, siempre lo voy a intentar, como diría Calamaro: “Sentimentalmente para remediarlo, voy a quedarme contigo, para siempre”.

Te amo.

enero 09, 2012

Viriato Sención

Hoy murió en Estados Unidos el escritor dominicano Viriato Sención.
 
La noticia me remontó a una feria del libro, hace unos años. Tenía 18. Compré el libro más famoso de Viriato: la novela "Los que falsificaron la firma de Dios". Era una edición económica y fue el primer libro que compré en una feria del libro, cuando no era internacional. Me costó cincuenta pesos. Aun lo conservó.

Recuerdo que pocos años antes de esa compra, para ser precisos en 1993, esta novela fue el centro de una gran controversia. Fue ganadora del Premio Nacional de Novela, que en ese entonces entregaba la Secretaría de Educación. El premio le fue negado por el gobierno. La razón era obvia: su novela era una critica directa a quien gobernaba el país en ese momento, Joaquín Balaguer.

Me parece que años después le fue ratificado el galardón. No estoy segura. Sención pareció no ser una persona de mucha prensa ni que le gustará ser muy visible. Rebuscando hace poco tiempo encontré un blog de su autoría. También encontré la referencia una entrevista que le hiciera la periodista Sara Pérez (una de mis columnistas preferidas del periódico digital Acento), pero el texto no estaba.

Según reseñan los medios, la novela "Los que falsificaron la firma de Dios" ha sido "la novela dominicana de mayor índice de ventas". Esta traducida al inglés y se encuentra en Amazon. Escribió otros libros, creo que dos más, pero no me interesó leer nada más de él. Recuerdo vagamente el argumento de la novela, aunque me dejó fija en la memoria la imagen de un gallo cantando el día del fin del mundo.