Dama en el jardín. Monet"Stat rosa pristina nomime, nomina nuda tenemus". ("De la primitiva rosa sólo nos queda el nombre, conservamos nombres desnudos"). El nombre de la Rosa, Umberto Eco.
septiembre 09, 2008
septiembre 03, 2008
A veces, no soy
Calzada con la esperanza hecha retazos de nostalgia, suspiro ante la media taza de café. No es mi culpa, ni la de nadie, simplemente se me juntaron las desganas en la garganta y no tengo fuerzas para despedirlas.
Es el momento de no ser. Es el momento de levitar absorta ante el espectáculo incongruente de lo indescifrable. Cansada del ruido, de las profecías, de las predicciones…incomoda en mi butaca.
Ansiosa de ser, me miro al espejo. Trato de rescatar eso de mí que conozco. Retomo el hilo de mi última sonrisa y espero.
Es el momento de no ser. Es el momento de levitar absorta ante el espectáculo incongruente de lo indescifrable. Cansada del ruido, de las profecías, de las predicciones…incomoda en mi butaca.
Ansiosa de ser, me miro al espejo. Trato de rescatar eso de mí que conozco. Retomo el hilo de mi última sonrisa y espero.
Un día cualquiera del 2005
agosto 23, 2008
Cuestión
Todo es lo que queremos que sea
sin conocer lo que realmente es.
Vana completud de la esencia
que nunca se deja aprehender.
Simple inocencia
creer ser lo que somos
cuando nada es lo que pretende ser,
más cierta es la mascara que el rostro
en este confuso teatro.
Tal vez no es real lo que toco
quizás sea más cierto lo que no puedo ver.
Eterna ignorancia de lo que conozco
resignación de lo que no puedo conocer.
sin conocer lo que realmente es.
Vana completud de la esencia
que nunca se deja aprehender.
Simple inocencia
creer ser lo que somos
cuando nada es lo que pretende ser,
más cierta es la mascara que el rostro
en este confuso teatro.
Tal vez no es real lo que toco
quizás sea más cierto lo que no puedo ver.
Eterna ignorancia de lo que conozco
resignación de lo que no puedo conocer.
El pensador (1880). Auguste Rodin
09 septiembre 2003
agosto 11, 2008
Despedida

No apresures la huida,
quédate,
sólo hasta el instante de las auroras.
Después vete.
Fingiré las luces del amanecer,
robaré risas al viento,
planearé el atardecer sin prisas.
Luego moriré.
quédate,
sólo hasta el instante de las auroras.
Después vete.
Fingiré las luces del amanecer,
robaré risas al viento,
planearé el atardecer sin prisas.
Luego moriré.
2001
*Mujer frente al sol poniente (1818) Caspar David Friedrich
agosto 02, 2008
De noche
Noche Estrellada, 1889. Vincent Van Gogh. Mis versos vuelan a través de los sueños
en una pirueta de luces y sombras
reduciendo los mares reposados de luna
a rayos de sombra fugaces.
Piden a gritos absoluto silencio
sumiendo mis calmas en la locura desbordada
de utopías cumplidas, de realidades amoldadas.
Esperan las voces en las horas silenciosas
y en ellas traducen los deseos anhelados
de sonrisas fingidas,
de lágrimas ausentes,
de penas sin tiempo,
de pasos sin camino,
de amores sin destino.
Revolotean audaces cantando las rimas
en que defines los matices del alma
y desgarran las verdades y las mentiras.
Alborotan sus alas al sentir la huída
de una noche cansada y agonizante
que da la bienvenida a las luces
que desnudan las sombras y matan el silencio.
Alzan el vuelo mis versos junto a ella
dejándome a la incertidumbre del día
sin voces,
sin sueños,
sin duendes,
con el recuerdo pasado en las horas silenciosas,
con el recuerdo atado en las redes de mi mente.
en una pirueta de luces y sombras
reduciendo los mares reposados de luna
a rayos de sombra fugaces.
Piden a gritos absoluto silencio
sumiendo mis calmas en la locura desbordada
de utopías cumplidas, de realidades amoldadas.
Esperan las voces en las horas silenciosas
y en ellas traducen los deseos anhelados
de sonrisas fingidas,
de lágrimas ausentes,
de penas sin tiempo,
de pasos sin camino,
de amores sin destino.
Revolotean audaces cantando las rimas
en que defines los matices del alma
y desgarran las verdades y las mentiras.
Alborotan sus alas al sentir la huída
de una noche cansada y agonizante
que da la bienvenida a las luces
que desnudan las sombras y matan el silencio.
Alzan el vuelo mis versos junto a ella
dejándome a la incertidumbre del día
sin voces,
sin sueños,
sin duendes,
con el recuerdo pasado en las horas silenciosas,
con el recuerdo atado en las redes de mi mente.
17 de septiembre de 1999
*En las próximas publicaciones mostraré mis poemas guardados, hijos que he mantenido durmiendo en papel, muchos de ellos producto de mi niñez y adolescencia poética.
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