septiembre 15, 2007

Calendario

"La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artifício, logramos sobrellevar el pasado". Gabriel García Márquez.


Desmemoriar al recuerdo cuesta mucho
se necesitan setecientas noches de olvido
-me susurró la mariposa que se enredó ayer en la ventana-
Apenas llevo cincuenta
y aun la sombra de su mirada
ronda este espejismo, atado en los suspiros de la tarde.
Me restan seiscientas cincuenta
para descolgar la sombra de sus caricias vespertinas
y exorcizar las palabras
que todavía se esconden en mi oído derecho.
Además, tengo amontonadas
cuatrocientas dieciocho páginas
de descriptivo idilio y desconcertantes promesas llenas de polvo
y que, junto a las historias de todos los días
reposan en el ruedo de mi falda.
Y en este singular rescate
donde te pierdo y me encuentro
voy sembrando girasoles
para entretener las lágrimas que se escapan en las mañanas
cuando toco la ausencia de tus labios
y comprendo, descalza de pasiones
que tu tiempo se va quedando rezagado
en los pasos que dibujan las calles.
Me restan cincuenta y cuatro semanas, más o menos
de este taciturno ejercicio
en el que te despido a sorbos de madrugada
mientras propongo al reloj
volverte pretérito indicativo de mi ausencia.
Pero todavía me quedan
seiscientas cincuenta noches de olvido
cuatrocientas dieciocho páginas de idilios y promesas
y unas cincuenta y cuatro semanas de taciturno ejercicio
para desmemoriar tu recuerdo.

septiembre 02, 2007

Apuesta


A Patricia y Frank

Después de todo había llegado el día. Algunos reflejos de tensión y cansancio se asomaban en sus rostros, pero nada había logrado apartar de sus miradas la ilusión nerviosa que asomaba sus colores junto a los últimos palpitos de esa tarde.

El la esperaba, ella tomo su mano. Juntos conciliaron sus dudas. Prometieron velar sus incertidumbres y compartir sus certezas. Amparados bajo la omnipotente presencia de lo indescifrable, atraparon la caprichosa sentencia de su corazón entre sus labios.

A pesar de la oscuridad que de vez en cuando se cuela en el destino, de las canciones que se pierden en las calles, del dolor que se acumula en las esquinas, de las sonrisas que mueren en las prisas de los pasos. A pesar de todos y de ellos mismos, estaban ahí. Apostando al amor.

agosto 29, 2007

Regreso

Un día desperté y decidí perderme. Saltar sobre las nubes mientras contemplaba los revoltosos recuerdos posados en mis manos. Sin querer se me enredo el reloj en los cabellos y una lágrima se escapo de la memoria.

Íntimamente acompañada de sueños. De esos sueños con olor a canela que me secuestran de vez en cuando. Sin palabras y sin voz. Absorta ante la inverosímil realidad de mis días.

Silencie mis preguntas. Quizás, pensé, no hay respuestas en este Macondo tan poco mágico. De todas maneras mi cuestionario es muy extenso y esta vida, estoy segura, no me alcanzara para responderme.

Por eso quise cerrar los ojos. Anestesiar las horas. Pero no pude. Abrí los ojos y sacudí los pies. Reclame la presencia de las palabras, las únicas capaces de rescatarme, de hacerme realmente mágica.

Y regrese.

agosto 17, 2007

La búsqueda

Se me extravió. La busque insistentemente en estas últimas semanas. Revise en el closet de las ilusiones mañaneras, en las gavetas donde reposan las palabras imprescindibles, esas que sirven de puente y de testamento, y en los suspiros de las pisadas... pero no la hallé.

Pregunté por su paradero a la mariposa que duerme sobre la almohada, al periódico de ayer que lloraba su olvido, al tiempo derretido sobre la mesa, a las ausencias colgadas en la pared, a la nostalgia del atardecer y al silencio de la noche…pero no sabían donde estaba.

Esta mañana, luego de despedir el letargo de mis manos, mire el espejo…y la encontré.

agosto 03, 2007

Justicia

En estos días en que la Justicia se viste de gala, por fuera, y se pudre, por dentro. En estos días de expedientes muertos. En estos días de fugitivos y condenados. En estos días de equilibrada parcialidad. En estos días aciagos de tinta moribunda y programados silencios...

En estos días he decidido hacer justicia por mi cuenta. Enjuiciar las ambigüedades que duermen a mi lado, condenar a cadena perpetua la certeza de mis respuestas, exonerar las rebeldías y, por qué no, dejar en libertad bajo fianza la incertidumbre de mis preguntas.

Así, tal vez, pueda sobrevivir al oprobio de estas horas y contagiar al que llora a mi lado. Quizás sea la única forma de sobrevivirnos, para que algún día podamos escribir Justicia a tinta viva y anunciarla a grandes voces.

Voces que claman