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octubre 19, 2007

Escenario


Más allá de mi piel, de mi boca y de mis manos; un horizonte de luciérnagas y rosas palpita. Voces trasnochadas, perdidas y sonámbulas se visten de arco iris. Caricias menguantes que crecen e invaden la comisura de mis pasos, al rescate de la vida que se escapa a gritos de tambor y silencio.

Cosecha de lienzos, paisajes pintados de arena y viento, arropan este multiplicado ruego de verdes soledades. Respiran las calles y las casas, se pierde el ruido en los callejones, el ruido de los días que se agotan sin prisa ni avisos.

Y yo soy (todos somos) ese breve instante, irrepetible, que estalla y se consume entre lo indescifrable grito que nos despierta y el inmutable dolor que nos despide.

*Foto: Argénida Romero

octubre 10, 2007

Autocelda

Prisionero
esclavo de tus pasos
saludas desde el esquizofrénico letargo
de tu redundante lejanía.
Tu
imposible caricia
letanía de una menguante luna
callas, y encorvas la mirada
desprotegido del amor que matas
con cada interrogante.
Vuelves
cada vez más transparente
diluido en el viento que mece las horas
víctima de la primavera que se marchita
compresiva y consecuente
en las cadenas de tus razones.
Transgredido
te niegas.
Irreverente
te apagas
y golpeas a la nada que te rodea.